Escaparate Hay determinados seres humanos que no cejan en su empeño de mostrar al otro, sea adversario político o no, los deslices groseros del Consejo de Ministros, como abrir una lata de atún y encontrarte tres o cuatro familias de gusanos negros, para que se sienta el escándalo y las consecuencias de seguir votando a los mismos robahigos. El otro, el compadre, el compañero de fatigas en esta lucha sin cuartel, juraría por Dios haber soñado con pasar a filo de espada un sinfín de cabezas, hasta la cabeza amnésica…
Leer másEtiqueta: Pep Marín
Julieta y las vaquillas, por Pep Marín
Julieta Todo empezó el día de renovar el contrato de alquiler. Julieta pagaba setecientos euros por un cuchitril reconvertido en hogar, casi la mitad de su sueldo. Esperaba una subida razonable, pero el propietario se lo subió a mil quinientos. Se le heló la sangre. El perro labrador del casero se puso a gruñir, algo rarísimo en esa raza. La amargura la paralizó, el lacrimal se activó y lloró un estadio entero. Aquel hombre dejó el contrato sobre la mesa sin mirarla una sola vez. No quería el piso para…
Leer másMaldita A y negro, por Pep Marín
Maldita A En ocasiones llegan cartas a las casas de la gente, cartas de instituciones públicas, de bancos, juzgados que dan por hecho que se van a entender. El ciudadano sale de casa en busca de luz. Se montan broncas importantes en la calle, Txus está en el suelo, con las interpretaciones de lo que quiere decir la misiva. Tú eres Santiago, un número de DNI y una dirección, y estás envuelto en un procedimiento de apremio. Vas y les dices a tu mujer y a tu hermana que te…
Leer másEl extranjero, por Pep Marín
El extranjero Ayer me desperté temprano y lleno de preguntas. Mi primera visión fue una pequeña araña en el techo, que en principio era una mancha. Ya tenía entre mis prioridades el agua tibia y el limón, y después un buen café solo sin azúcar. Esto provocó el deseado efecto inmediato. Justo ahí, en el baño, se me cruzaron los cables de forma casi imperceptible. Las conexiones eléctricas alumbraron en mí una esquina impropia: la valentía. Así que cogí el coche y me fui solo a la playa sin un…
Leer másLey de transparencia, por Pep Marín
Ley de transparencia Casa rural para cinco. Tres chicas y dos chicos. Una aldea cercana, a dos o tres kilómetros, con un único bar que lo mismo te sirve un quinto de cerveza que te hace una fotocopia del DNI. Llegamos a la hora del aperitivo. Los parroquianos están acostumbrados a esta clase de visitas; saben que venimos de la casa del Conde. Saludamos. La primera ronda dura un parpadeo: es más que sed. La segunda demuestra nuestro gran estado de forma. La tercera pone en guardia a la pareja…
Leer másVuelta al curro y leer los labios, por Pep Marín
Vuelta al curro Las vueltas a la anormalidad no son iguales en todos los cuerpos. Veamos a Manolo. Reducido, temblando, lloroso, ansioso en su cuarto de baño; las seis de la mañana, su ano parece gritar auxilio a todo el santoral en cada deposición. Ya van tres. Ahora es una catarata acabada en una efusiva explosión final. Un trueno gordo. Fin de fiestas. Un reto por delante. La cara de acelga. Las pastillas y medio zumo de limón. Nada tendrá que ver con su sueño. Será un día para dedicarse…
Leer másEl cajero automático, por Pep Marín
El cajero automático Las siete de la mañana. El sol se resiste a salir. Parece darse puñetazos a sí mismo por la obligación de dar luz a tanta mierda. Pero acaba saliendo. Hay días que hasta el sol olvida que un día iluminó tanta belleza. Los 80 años de Jacinto parecen 60. Bajito, calvo, regordete, ojos chistosos, buena dentadura. Parece haber seguido una dieta nipona, pero no: se ha metido en el cuerpo hasta lechones crudos con pimienta y sal. Toda la vida camionero, cuando parecía que los pies no…
Leer másEdificio Rosas, por Pep Marín
Edificio Rosas El edificio Rosas tiene tres plantas y dos pisos por cada una de ellas, además de una planta sótano para trasteros y garaje. Una concepción noruega en su diseño, con un color gris oscuro en la fachada de pequeñas piedras muy bien pegadas, atravesado por tres bandas, como rayas de una camisa, de un gris claro. Los balcones, amplios, con barandillas rojas. A ambos lados de la puerta principal, dos ventanas rectangulares de cuerpo y un cuarto, hacia adentro, noventa centímetros de ancho y una red de hierro…
Leer másFuturo, según Pep Marín
Futuro Que mi amigo Pedro se explaye hablando conmigo y con nadie más me provoca un sentimiento de orgullo. Sé que es egoísta sentir eso antes que tristeza. Porque es triste que se sume quien sea a la mesa, a la caminata, al coche o al banco del parque para que Pedro deje de hablar. Un tío hecho y derecho, a sus 49 años, detiene cualquier discurso cuando atisba que alguien conocido viene. Me dice que conmigo se siente limpio de neurosis, pero ante los demás los restregones de dudas…
Leer másCeuta y guiñol, por Pep Marín
Ceuta Mi padre me ha prohibido salir a la calle. Orden estricta y sin apelaciones. De todas formas ¿a quién voy a apelar? ¿Al Tribunal Supremo? Allí dicen que hacen la ouija para resucitar viejos fantasmas. Su puta madre. Mi primera reacción ha sido carraspear y escupir un buen lapo desde la ventana. Ya no es la ducha con el guante de crin, a fondo, entre los dedos de los pies. La polla, los huevos. Se va al traste todo. Ocurre que entran hace unas horas, miles de personas, en…
Leer másDías de playa, según Pep Marín
Días de playa La sombrilla en la arena a pie de mar. Las sillas de camping y la mesa. La nevera azul y demás utensilios que utilizamos los revoltosos domingueros de playa. El perro descansando sobre una gran tortilla de patatas que parece una cama redonda. La madre jugando a las palas con el hijo. En menos de un segundo el viento trae lluvia. No es una lluvia de verano, es algo que golpea. El padre juega al avioncito con la cuchara cerca de los labios de la hija. Se…
Leer másFavores y cuando no se puede, por Pep Marín
Favores Se le deben muchos favores al conocido y reconocido pastelero Miguel Solsona. Aquí, en el conglomerado judicial, las sentencias cuando se trata de las cosas de comer se cocinan en el mismo horno. Por eso no hay denuncia que llegue a puerto natural, por mucha evidencia científica que atraque. Da igual que el informe médico chille en la mesa del órgano de decisión: nunca habrá una consideración jurídica positiva para el denunciante que ha sufrido la intoxicación alimentaria. Mucho menos si quien tiene la sartén por el mango busca…
Leer másEl verano y el procés, según Pep Marín
Verano Si los ojos son el espejo del alma, algunas personas sienten en su reflejo que su alma ha mordido el polvo. Una mirada con artritis. Lesión sobre lesión. Un canario mudo. Fronteras traspasadas de no retorno. A partir de ahí, la tristeza mantiene su motor encendido sin producir más lágrimas. El murmullo interior cesa. La quietud avanza desechando aquellas ideas de rebelión, el aprecio por el sarcasmo secuestrado por la irrelevancia, toda la rabia helada. Queda atrás la ira, ese apretar de dientes, los muertos en la boca segundo…
Leer másLa Opinión de Pep Marín
La Opinión de Pep Marín (UNO) No me acuerdo del nombre de ese síndrome: mareo, palpitaciones, sudoración, un pitido en el oído que no cesa. No es un ataque de pánico. Es un desbordamiento emocional. Algo que te sobrepasa. Una belleza insoportable que te atrapa y te transporta a la velocidad de la luz estando quieto. Curiosamente, esta belleza no deriva de la visión de una figura de piedra rojiza en una cueva que brama con el absurdo de la vida. Los caprichos de la erosión. No. Este síndrome, cuyo…
Leer másEl gran estercolero y el libertino envidioso, por Pep Marín
El gran estercolero Aquello de que parece que las calles están cada vez más sucias es una cuestión que podría ser cuantificable, y así salir de dudas, excepto para aquellos a los que no les entra ni un número, y se ponen nerviosos empiezan a gritar. Podríamos utilizar un programa informático que calcule el peso de la mugre callejera comparándola con la pretérita, evitando sesgos ideológicos que ven más o menos basura según quién gobierne. Fuera gafas idiotologicas. Veamos el gráfico. ¿Estará parte de la opinión pública equivocada a la…
Leer másMartes y San Juan, según Pep Marín
Martes y San Juan Martes El filósofo y sociólogo alemán Herman Von Rumenigue, en su libro Tras la lógica, publicado en enero de 2025 y traducido al español en 2024 —porque aquí siempre traducimos antes de publicar, misterios editoriales—, traza con pluma febril y sin píldoras doradas el camino por el que la antigua sección de espectáculos y entretenimiento ha invadido, como una mancha de aceite, las secciones antaño serias y sesudas de opinión. Aquello del bostezo, del pedo discreto y del abanicarse con la mano de abajo arriba para…
Leer másDelicado, según Pep Marín
Delicado Esta semana les traigo un asunto que no es fácil poner en circulación sin las debidas cautelas. Desde el mismísimo domingo pasado, con mis derramas de cortisol por las nubes, miro la pantalla en blanco tratando de dar con la palabra, una palabra. Me he negado hasta el agua en estos días de calor intenso, exprimiendo mis neuronas en una búsqueda incansable. Al dique seco, les dije, hasta que trabajéis para mí y no en mi contra, sabandijas. En esas estaba, perreando con la luz del monitor, tenso, sabedor…
Leer másEl pastor alemán, por Pep Marín
El pastor alemán De entre los estímulos que manan de la gran cantidad de información semanal se nos muestran tres o cuatro noticias, noticias veloces como la lagartija escurridiza, cómo te vas a comunicar con Dios en esta tesitura si no hay una pausa, las noticias, a saber: la fontanera del PSOE (la del lápiz en la oreja golpeando mesas a modo juez para que se sepa bien quién maneja el cotarro, todo bien grabado, porque no eres nadie si no grabas, no eres una puta mierda si no tienes…
Leer másMenú del día: democracia, por Pep Marín
Menú del día: democracia La sartén y el mango, tomados como si fueran un cuello entre manos. Mano fuerte, mango robusto. Al aire las bajocas con ajo y jamón serrano, y vuelta a la sartén. Un caso impropio de sistemas democráticos. La mujer del presidente del Gobierno, a sus anchas por la universidad pública, obscenamente, a ojos de todo el mundo. Con esos audios a traición, ¡horror! Aquí hay más tomate que pepino. ¿Y qué? No se admite ni que se diga Begoño: te espera una gran multa. El juez…
Leer másHinchazón, por Pep Marín
Hinchazón Excusas. Quedaban miles de ellas para comerse el dulce sin sacrificio, sin esperas, a bocados con la glucosa poderosa y tecnológica, sabiendo que si cumplían con su contrato podrían tener muchas más y variadas recompensas. Cierto, pero cómo explícaselo a la sonada corteza prefrontal cuando viene el rufián del sistema límbico. No hace falta ser un niño para sucumbir a manos de la no ajustada dopamina. ¿Dónde está mi cachimba? ¿Dónde está mi gozo? Pero el estallido químico, tuyo y suyo —el de dos periodistas artistas de la marrullería…
Leer másEscribir como advertencia, por Pep Marín
Escribir como advertencia A veces uno escribe sin saber que la historia ya ha empezado a ocurrir en otra parte. De la idea a las teclas: frases, un cosquilleo en el estómago, cierto pudor entre barrotes, escenas dispersas… hasta desembocar, poco después, en la realidad de una llamada; una llamada donde no hay segundo despertar que alivie el desasosiego del sueño que ya está sucediendo. Cosas feas. El martillazo en la cabeza impregna la pantalla de precaución, esa neurosis donde cualquier sonido, aliento o pájaro alegre mañanero despierta alertas en…
Leer másEl decreto y prosexo judicial, por Pep Marín
El decreto El mercado de la vivienda en España se mueve con la urgencia de quien intenta estabilizarse tras un golpe seco contra un muro. Se dice que regularlo hace que los precios suban y la oferta caiga. Pero, ¿dónde está esa regulación? No hay control de precios, no se fijan alquileres máximos, no se interviene la oferta. No hay reglas amplias. Y, sin embargo, el precio sigue escalando como si buscara récords nuevos cada mes. La oferta es otro asunto. Cuando pienso en vivienda pública, me viene a la…
Leer másLeon Festinger y la Psicología social, según Pep Marín
Leon Festinger y la Psicología social Qué le habrá pasado a Faustino para dar la vuelta al mundo varias veces en un segundo mientras hablaba con Carlos. Aunque, pensándolo bien, no es difícil imaginarlo: Carlos tiene ese talento peculiar para hacer dudar. Llueve, pero no cae gota. Su relato no convence, pero desgasta. Y a veces eso basta. Carlos sostiene que en el instituto A nadie se queja, a diferencia del instituto B, donde la queja forma parte del día a día. Sin embargo, en el instituto A, en lo…
Leer másConjeturas, según Pep Marín
Conjeturas En casa, algunos sábados, nos levantamos con ganas de bailar con las palabras. Agarrarlas por la cintura, y envolverlas de significado -a veces también de su origen- hasta dejar volar la imaginación con ellas, acentuando bien los movimientos del estilo que elijamos. Hoy, bachata con la palabra conjetura. Una conjetura es una suposición basada en indicios u observaciones. Se aplica cuando no hay certeza plena. No pocas veces conjeturo mientras bailo. Me digo que los propietarios de las empresas de tecnología deben poseer cantidades ingentes de información sobre mí,…
Leer másDuda a la totalidad, según Pep Marín
Duda a la totalidad Mis compañeros del servicio de limpieza del hospital Virgen de las Nieves están esta semana en modo duda a la totalidad. Es una forma de expresarlo de manera particular; no hay que buscarles los pies a las letras. Hemos salido de la C4, planta Trauma. Carlos se había emocionado mucho —y bien— al entrar por primera vez a un terreno de juego de césped natural. Dice que acarició la hierba verde viva y se llevó la mano a la nariz. Cerró los ojos, aspiró profundamente y…
Leer másLas comparaciones, según Pep Marín
Comparaciones Acudir a comparaciones en las que el sufrimiento atroz de personas que, contra todo pronóstico, lograron convertirse en genios universales —músicos, escritores y cineastas— se ha usado, en recientes artículos de opinión, como espejo para hablar del caso de Noelia Castillo. Noelia Castillo y Dickens, Beethoven, vienen a decir los opinantes: ellos supieron sortear las andanadas de hostias que recibieron. Pero nadie cuenta la historia del quinceañero anónimo que, en la noche más oscura de su vida, se fabricó un cepo para el cuello, lo fijó a la vía…
Leer másEscenas de marzo, por Pep Marín
Escenas de marzo 1‑3 Dice la hija, Susana, desmelenada, sin tapujos ni medias tintas, que lo que su madre compra cada mes a Carlos no es más que agua y sacarosa en una cápsula. Como si Agustina no lo supiera. Lo mismo piensa Susana de la simpatía y de esa sonrisa que no se apaga en él. “Ya cambiará”, le dice, cuando deje de comprarle a Manuel —que así lo llama— aunque en realidad sea Pedro. Piensa mal y acertarás. Mientras tanto, insiste, no está comprando nada que alivie las…
Leer másLa graja, por Pep Marín
La graja No encuentro en estas medidas anticrisis —esas que se anuncian entre bombazos, poblaciones enteras huyendo para que otros ocupen su lugar, exterminios, genocidios y demonios— nada que invite a hacer lo más sensato: parar quien pueda parar. No veo propuestas para que, donde sea posible, dejemos el coche en el garaje y trabajemos en remoto. En remoto cuando hay gasolina de por medio y demasiada estimulación cognitiva en forma de precios que suben y suben. Mosquis. Tampoco veo un censo serio de puestos que podrían detenerse temporalmente cuando…
Leer másLas circunstancias y el carisma, según Pep Marín
Las circunstancias y el carisma Para sentirse uno orgulloso y pleno existen millones de posibilidades. Entre ellas, cuatro frases del capataz que ya venía de arriba con la misma monserga: no hay subida de salario. Eso primero, de entrante, para que las barbillas lleguen al pecho. Hay una ligera variación horaria. En lugar de media hora para el almuerzo, serán veinte minutos. Alivio, podría ser peor. Ni te imaginas lo importante que es tu quehacer en este valle de fertilidad empresarial, donde hasta la prosa del poliuretano chorrea agua de…
Leer másDaños colaterales en la merienda, por Pep Marín
Daños colaterales en la merienda No soy yo de los que gustan de ir a menudo a casa de los amigos de visita. Acude a mí, impertinente, la idea de que es posible que moleste, que no sea momento. Aunque me digan explícitamente que esté tranquilo, que no molesto, no estoy en mi salsa. Sonrío, pero no. Todo en mí grita que estoy fuera de lugar, aunque nadie más lo vea. Esa sensación me persigue como sombra, incluso cuando Alfonso y Esther, con sus maneras extrañas, parecen tener rituales secretos…
Leer másRetiro energético, por Pep Marín
Retiro energético Es la primera vez que acudo, casi encadenado, porque me tengo que llevar las pastillas y pensar en eso es un freno de mano. Será eso. Encadenado y arrastrado por mi pareja a un retiro de recarga energética. ¿Recarga? Le dije. ¿Como los móviles? Lo mismo nos recargamos y bien recargados si nos ponemos la película de la llamada de la niña de Gaza —¿cómo se titula? —; verás tú el subidón energético ante la insoportable levedad del ser. Eso no recuerdo si lo dije exactamente así. La…
Leer másIndefinidos, por Pep Marín
Indefinidos Su misión era tan sencilla como agotadora: lograr que la mayoría sintiera cuando un político decía una cosa y luego la contraria. Aparecían justo en el instante en que la coherencia se quebraba como una rama de canela, intentando provocar un destello colectivo de lucidez. Ethos, Pathos y Logos eran tres figuras fantasmales que empezaron a dejarse ver detrás de Pedro Sánchez cuando pronunció aquel “no pactaré con Podemos”. Venían del futuro al presente arrastrando un cansancio antiguo, debilitados por la amargura de lo que habían presenciado más allá…
Leer másEl apretón, por Pep Marín
El apretón Superada por la inmensa población mundial, aquella probada maldad de los dirigentes políticos —al servicio de entes económicos descomunales— avanza esbelta, cuello erguido, la tropa humana dejándose alumbrar por juicios prudenciales. Cumplen su labor: oler el rastro de la verdad, esa verdad inmutable. Porque la depreciación de los salarios, igual que la existencia de escopetas de caza, es culpa de los conejos. Desde arriba se ven tantos demonios que uno tiene que llamar a las cosas por su nombre. (Hombre, que para eso pago la cuota). Y si…
Leer másAlta gama, por Pep Marín
Alta gama No es fácil emprender una nueva aventura laboral en una sucursal de coches de alta gama. Coches que cuestan lo que un piso, pero sin bidé. La idea —imaginaria— de que por allí va a pasar lo más granado de la farándula social te obliga a chequearte desnudo frente al espejo al salir de la ducha: por delante, por detrás, los costados, una sentadilla, brazos en alto, axilas. Bien. Normal. Un ser humano con sus imperfecciones. Pero ¿y por dentro? La historia del personaje advierte una tendencia a…
Leer másLas once de la mañana y las ocho de la tarde noche, por Pep Marín
Las once de la mañana Aun en el anonimato que proporciona un nick —rabo de lagartija, por ejemplo— sospecho, aunque no tengo pruebas, que la mayoría frena sus ansias de escupir apocalipsis a rodeo y lanzar improperios jugosos al primero que pasa; al primero que pasa y contradice tus valores y tu férrea identidad. Pero ese duendecillo —ese centinela vigilante de la ética y la moral del momento— a veces se esfuma. En algunos casos, yo, por ejemplo, lo tengo de vacaciones y cobrando una renta básica. Tengo al superego…
Leer másDebates irracionales, por Pep Marín
Debates irracionales De vez en cuando te sorprendes al pensar en un compañero del colegio. Sin saber por qué ahora, en ese instante, te preguntas qué habrá sido de él. Son cosas que vienen así, como una multa por estacionamiento prohibido de cuando estuviste en Jaén hace dos veranos (foto en blanco y negro incluida). Hay quien dice —aunque aquí ya entramos en terrenos escurridizos— que quizá esa persona a la que invocas tenga una respuesta que darte. Un toque en el hombro, un “por ahí no, por aquí”. Al…
Leer másEsto no te va a costar ni un duro, por Pep Marín
Esto no te va a costar ni un duro No sé qué hago dándole vueltas desde hace dos semanas a un artículo que leí hace un año. Se me vino encima justo cuando estaba haciendo ejercicios para aliviar las lumbares en la cama. Piernas flexionadas. Las manos empujando las rodillas hacia el pecho. Demasiado tiempo sentado, sin darme cuenta estoy chupando el teclado y llevándome a la boca las motas de polvo de las teclas. Isquiotibiales cortos para más inri. Los nervios que viajan por todo el cuerpo y se…
Leer másLos loros muertos y arquetipos
Los loros muertos ¿Puede ser que una apariencia —por llamarlo de alguna manera, por poner ya unas comas de aperitivo—, apariencia sostenida en el tiempo, acabe pisándole el cuello a la realidad, a la verdad íntima, hasta hundirla allá abajo, donde ya no vemos el iceberg? ¿Puede que quizá aún se sienta, pero con los años se pierda hasta esa sensación de saber, de reconocer, que está ahí? Aparentar que no te han embargado siguiendo la ruta de lo cotidiano como si nada hubiese ocurrido: el piso, el género de…
Leer másSalida a la nieve y la colina de la Magra, por Pep Marín
(Felices meses nuevos) Salida a la nieve Me encanta hacer senderismo con mi amigo José Antonio. Adoro su amargura existencial y sus perdigonadas a la actualidad, relatadas con esa gracia propia de un gran perdedor que, sin embargo, no ha perdido nada. Es un tipo altamente sensible. Y peor que se van a poner las cosas. José Antonio coge la realidad y la pone boca abajo, como a un cerdo a punto de desollarlo; a mí, escucharlo me eleva, me coloca en una posición agrandada por los senderos de la…
Leer másLa palabra y la prueba, por Pep Marín
La palabra y la prueba El mismo año en que fallecieron Umberto Eco y David Bowie, Eduardo Inda, de OK Diario, se paseaba por los platós con la exclusiva de las exclusivas bajo el brazo. Se dice que llegó a bailar techno industrial, embutido en un traje de cuero negro con demasiadas cremalleras, sobre las Luces de Bohemia de Valle-Inclán, agradecido. Después, con una pelota de goma espuma humedecida en saliva, fue borrando vocales y consonantes. Una suposición nacida de un sueño demoledor adquirió la forma de un hecho, como…
Leer másDe Prada, por Pep Marín
De Prada Me encantan las plumas bien lubricadas del estilo Juan Manuel de Prada. Exquisitas, como un asado a la leña: ingredientes de primera calidad, sazonados con esas especias —citas, guiños, erudiciones— que perfuman de cultura hiper inquieta toda la aldea. En uno de sus últimos artículos, De Prada menciona a un escritor francés, Léon Bloy. Y de él nos sirve una frase como quien hace sonar un campanazo a las tres de la madrugada: no para despertarnos, sino para agitar el cerebro, ablandar la materia gris más dura que…
Leer másLos días cualesquiera y un sábado, por Pep Marín
Un día cualquiera No pocas veces he querido ser Jorge Martínez, músico de un grupo llamado Ilegales y recientemente fallecido. Más que la faceta de músico elegante y fiero —porque no me acompaña en la vida la coordinación necesaria para llevar ritmo ni compás; más quisiera yo, ni para tamborilero—, lo que envidiaba era la pose, la puesta en escena. O al menos lo que yo deseaba: ser un Jorge Martínez, aunque fuera uno pequeño, todo un macarra de los buenos. Al final me he quedado en centrifugadora para ropa…
Leer másOperación Pala, por Pep Marín
Operación Pala Los seres humanos somos fieras en los negocios. La mente no descansa: siempre buscando de dónde sacar pringue. El ocio, ofensa para el nuevo sentido común. Y al otro lado, lo ilegal o lo antinatural. De eso tendría que hablar Alejandro, el de las magdalenas, vecino mío y hombre de gran ritmo cerebral. Porque si los funcionarios que deben hacer cumplir el pacto entre fieras se pierden en el estatus, en el edificio centenario, en la toga o en la risa de la audiencia… ¿Qué risa? Dónde está…
Leer másPruebas motrices, por Pep Marín
Pruebas motrices Les propongo un ejercicio de imaginación: habitar la piel de otra persona. No es sencillo. La atención se dispersa, la emoción se escapa, y uno se desespera pensando que jamás logrará sentir lo que siente el otro. Pero no se trata de borrarse ni de olvidar quiénes somos, sino de abrir un resquicio, aunque sea mínimo, para imaginar y sentir desde otra mirada. Nuestro personaje se llama Pepe. Tiene 18 años. Sus ojos reflejan paz, serenidad, aunque esta semana esa calma —siempre relativa— se ha quebrado. Es normal:…
Leer másUn violín desafinado, por Pep Marín
Un violín desafinado Lo del Tribunal Supremo. Su manera de proceder ante un caso único en España, primero el fallo: culpable. Como quien arroja un trozo de muslo a una pecera llena de pirañas oníricas; bocas sin cuerpo, como cepos para osos. Un suspenso sin que te dejen ver el examen. ¿Qué examen? Unos segundos de publicidad. Habladurías. Culpable sin sentencia, suspenso sin ver el examen corregido. Podría ser por cualquier cosa que la mente recrea. Un supuesto plan anti-filtración. Culpable. Ya se sabrá por qué. Tú madre lo echó…
Leer másEl don de la oportunidad y la posguerra civil
El don de la oportunidad Desde la invención del peso, mucho antes de Cristo, el Homo sapiens sapiens empezó a pensar cómo acumular ganancia. El tío de los dátiles lo tenía frente a sus ojos. Dio un salto de alegría y soltó una palabrota: era la primera vez que el ser humano trucaba un peso. Al principio, el miedo frenaba las ansias de más y más, temiendo que la ira de los dioses acabara con todo. Así que el engaño fue mínimo, apenas unos gramos. Pero pronto el miedo se…
Leer másLos días cualesquiera, según Pep Marín
Un día cualquiera La sección de la Audiencia Provincial de Madrid que revisa los recursos contra las actuaciones del juez Peinado responde con palabras jurídicas gruesas, demoledoras. Al mismo tiempo abre camino, ilumina el espacio. Me recuerda a aquellas gotas de Visprim y al gesto de cerrar la boca para disimular ante tus padres un topetazo controlado, tras ingerir sustancias que no incluyen agua mineral. “Oiga”, nos dice la Audiencia, “le he limitado que siga investigando el rescate de Air Europa. No me tachen ustedes de parcialidad”. Y añade: “¿No…
Leer másHistoria de un cabreo, por Pep Marín
Historia de un cabreo Cuando uno está enfadado con el contexto social, político, económico, y escucha palabras como «motosierra», «martillazo», «puntapié», «derribo», o frases como «no dejar títere con cabeza», se lanza tras ellas como quien sigue el rastro de una sopa de ajo recalentada para saciar el hambre. Lo que importa son las palabras, no tanto el vacío, a buen recaudo del inconsciente, la soledad en el nudo de la vida, sino un cambio de escenario profundo y a fondo sin que en realidad nada cambie. A martillazo limpio….
Leer másSemántica, según Pep Marín
Semántica Hola. Bastará decir que me llamo Juan Pablo Castel y soy profesor de Lengua y Literatura en un instituto. Hace semanas que llevo pensando qué palabra llevar a concurso en mis clases. Me gusta la participación activa del alumno, el movimiento cerebral, sin imponer obligaciones a quienes sienten un miedo atroz a hablar en público. Hay que quitar esa presión inicial: a menos presión, más atención; a más atención, más calma; y con más calma, menos serpientes en el estómago. Y a menos serpientes, olvido de pensamientos furtivos e…
Leer másCuatro hijas, por Pep Marín
Cuatro hijas Mis hijas se ríen de forma luminosa de casi todo lo que digo. No lo siento como algo que repercuta en mí de forma negativa; aunque mi baja autoestima se empeñe y se me muestre en posición de duda por aquello del padre patán destruyendo en algún lugar mi seguridad. Cuatro hijas. Ocho años la mayor, seis las otras tres. De ellas, dos son gemelas; la otra vino por otro camino. Y si no llega a ser por Darwin —lectura que repasé y repasé hasta saberme fragmentos de…
Leer másCortisol, carretera y otras formas de progreso, según Pep Marín
Cortisol, carretera y otras formas de progreso Quien tiene un trabajo cerca de casa, tiene un tesoro. Lógicamente, si mi pueblo tiene un número finito de plazas para auxiliares de enfermería, y hay más auxiliares que puestos, una vez cubiertos esos trabajos, las personas restantes han de buscarse las habichuelas fuera. Las matemáticas lo demuestran, aunque la ideología a veces las ponga en entredicho. Igual que se pone en duda el hambre, una flebitis o el hecho de que, si llueve, se mojan las calles. La ideología es una cosa…
Leer másLa sociedad de la nieve y febrícula, por Pep Marín
La sociedad en la nieve La petición judicial para investigar un presunto delito económico fue observada, en su momento, como quien ve un esqueleto de vaca mientras camina por un sendero de una aldea gallega en un día gris con niebla. Curiosidad, tal vez; acción, ninguna. En la oficina, Ruiz Martínez hizo la postura del esquiador mientras se intentaba comer un brazo. El cabo Gustavo Giménez lo observó atentamente mientras se llevaba el dedo índice a la sien. —¡Horizontes lejanos! —gritó. —No —respondió el mímico. Ríos Velasco, jefe del departamento,…
Leer másSebastian Bach en la barriga, por Pep Marín
Sebastian Bach en la barriga Al menos cuatro o cinco noches a la semana mi vecino Federico y yo nos vemos en el búnker. Así lo bautizamos después de barajar algunos nombres que no terminaban de dar en la diana, ni de acoger en sí mismos el contexto y la misión. Búnker; sí. Idea que se hizo sonora al unísono. Los dos nos miramos con los ojos como platos al pronunciar la palabra, como cuando se hace un descubrimiento percibido por la psique como sorprendente, y casi sin querer aparece…
Leer másEl túnel y “Si te dijera, amor mío…”, por Pep Marín
El túnel Para mí es sencillo responder a la pregunta sobre qué hacía aquel sábado, uno cualquiera. Desde hace un par de años, si tuviera que declarar en comisaría por mi paradero en un día tan glorioso, diría: “Releyendo El túnel, de Ernesto Sábato”. Punto. Como los nadadores: ida y vuelta, ida y vuelta, ida. En bucle. Disfruto mucho con este libro; además, no pesa mucho. Si es muy pesado, acabo mal del codo. Aquel sábado estaba releyendo El túnel cuando mi hija llegó con unas expresiones verbales que me…
Leer másRuedas de prensa en lo rural y escasez de palabras, según Pep Marín
Rueda de prensa en lo rural La tierra labrada espera siembra. Un tractor mediano se deja ver en el plano, reivindicándose. Nada es casual. Los encargados de la puesta en escena de la rueda de prensa de Feijóo habían hecho pruebas estratégicas: colores combinados, luz aquí y sombra allá, informes meteorológicos en mano, tácticas de credibilidad visual. El tractor amarillo, invocación musical pre escénica en los auriculares (que es lo que se lleva ahora). La camisa negra del líder de la oposición, un acierto: ¿quién va al campo de blanco…
Leer másMierda, Marte y medios, según Pep Marín
Mierda, Marte y medios Martes, 9 de septiembre El sol aún no ha salido. El váter espera mi primera micción. En la calle, un perro ladra como un tenor ronco y fumador. Primer calambre en el estómago: pinchazo en el centro de gravedad al pensar en lo que viene, y en cómo sería si no fuera así. La contradicción entre realidad y deseo se desliza como esquiador por una ladera blanca: en un abrir y cerrar de ojos ya son las siete. La biología es sabia: segunda defecación. A falta…
Leer másEl inicio del año judicial, según Pep Marín
Inicio del año judicial Nada hacía presagiar lo ocurrido en la apertura del año judicial en España. Apenas unos atisbos tan leves como los problemas ajenos. Como en aquella historia de principios del siglo XX: un hombre, tras una borrachera discreta y comedida, vio en su casa una termita medio muerta. Minúscula, frágil, casi ridícula. No le prestó atención. Días después, el bichillo había devorado lo que no estaba ni en su menú: el aire acondicionado, los cepillos de dientes, hasta el televisor. Solo respetó la radio. Después todo fue…
Leer másCanito, por Pep Marín
Canito Recoger animales nunca fue mi punto fuerte. No porque no quisiera, sino porque en casa había bulla cada vez que aparecía con uno. Sí parecía que tenía un don con los animales, hablamos de perros y gatos, pues me seguían cuando me iba por ahí, y ellos parecían entender que podían seguirme un rato, pero no quedarse conmigo hasta el fin de los días. Lo de dibujarlos es otra historia. Qué tipo de conexiones neuronales tendría en mi cerebro como para… Una gallina acababa pareciendo un caballo medusa, y…
Leer másBreve acercamiento al ridículo, según Pep Marín
Breve acercamiento al ridículo El ridículo, del latín ridiculus, es la cualidad de ser digno de risa. Es el punto exacto en el que una acción deja de ser solemne o grave para convertirse en objeto de mofa y desprecio público. Cuando se ha perdido el sentido de este ridículo, uno puede autoproclamarse descendiente directo de Gayo Julio César Augusto Germánico, salir a la calle envuelto en una túnica de lino beige y lucir al cuello un medallón con forma de sartén para paellas. ¡Por Júpiter! Lo acompaña su perro,…
Leer másLa calle no es tu infierno, por Pep Marín
La calle no es tu infierno Ante la pasividad del gobierno local y el crecimiento obsceno de basura en calles, parques y jardines, Palomo Sánchez —bebedor de trago largo y posturas idealistas sobre hule neokantiano, con algún ramalazo anarquista— contagió, como encantador de serpientes, aquello de la vecindad salva a la vecindad. Eso sí, con ducha antisesgo ideológico, manguerazo de bombero y gel para pieles no utópicas. —¿No hay chip en los contenedores que avise a una terminal cuando están, Dios me libre de esta boca mía, hasta el culo?…
Leer másEl balcón indiscreto, por Pep Marín
El balcón indiscreto El vecino ha salido al balcón con la bandera de España. No es Semana Santa. Tampoco se espera que pase ningún santo fuera de esas fechas de muerte y resurrección. Son las once de la mañana de un día nublado de verano. No hay competiciones deportivas entre naciones. ¿Entonces? José Antonio, in dedicación conocida, pertenece a ese estrato social donde, de generación en generación, sigue cayendo dinero por la chimenea. Negocios del tatarabuelo en Cuba que aún dan de sí. Mucho gimnasio a distintas horas del día…
Leer másSesión de Ouija: El día que el Congreso ardió por dentro, según Pep Marín
Sesión de Ouija: El día que el Congreso ardió por dentro Mientras se intentaba debatir un decreto en el congreso sobre energías y cómo ir adecuando distintos intereses a la realidad del momento, una intervención no prevista en el orden del día en cuanto a temática desató imágenes, fiscales, jueces y una suspensión exprés de actas. No estaba en la agenda hablar de la amnistía cuando lo que tocaba era la energía. Sin embargo, la diputada se dejó llevar por aquello del orden del día igual a forro, representados igual…
Leer másEn la punta de la lengua, por Pep Marín
En la punta de la lengua No se me enciende la conexión neuronal que identifique el título de una película de Marlon Brando. Él hacía el papel de sheriff, o algo parecido. Se me viene a la cabeza que había mucha gente con antorchas, buscando a un tipo huidizo para quemarlo vivo con total naturalidad. Lo que no recuerdo es que hubiese hecho nada malo, o si lo hizo, ya pagó por ello. Había un hombre que intentaba hacer comprender a otros muchos, decenas y decenas, pero, por más que…
Leer másNo hay pruebas. Culpable, por Pep Marín
No hay pruebas. Culpable ¿Quién llega al trabajo con una carpeta que contiene un discurso inicial, una réplica y una tercera nota por si hay lugar a una nueva réplica? Bueno, quien dice réplica dice monólogo. ¿Quién se atreve a dar un discurso en el trabajo y ausentarse inmediatamente para volver cuando estime conveniente? Llegar a tu puesto y abrir las ventanas de tu boca para airear noticias sobre los compañeros, extraídas de las redes sociales o directamente inventadas por ti. Susana, mucho ojo, vendió un piso que compró su…
Leer másDeudas, según Pep Marín
Deudas La mañana del 14 de abril de 2024, un cartero con el semblante cansado de quien apenas ha dormido, vestido con su uniforme habitual, llamó al timbre de una casa cualquiera. El aire a su alrededor olía a alcohol de romero, y su expresión revelaba un profundo descontento con la tarea de transportar más infortunios que buenas noticias. Un hombre de 80 años, lúcido y en buena forma, abrió la puerta. Con amabilidad, recibió el documento, dictó su DNI y su nombre, y luego estampó su firma digital en…
Leer másCara de hormiga vieja, según Pep Marín
Cara de hormiga vieja El joven periodista tenía cara de hormiga vieja con esas gafas de cristal ahumado a lo diputado ochentero. Era relativamente alto —176 centímetros— y poseía un cuello agradecido de nuez pronunciada. A todo esto, se sumaba la cara de quien, a los 27 años, aún vivía con sus padres. La piel acoge el desgaste psicológico de los tiempos en curso como el asfalto acoge una pisada a un grillo verde: la sustancia viscosa, como ese esputo mañanero de bronquios de fumador en la acera. El joven…
Leer másQuien fuera un buitre leonado, por Pep Marín
Quien fuera un buitre leonado La sala del importante tribunal se abre para acoger un gran debate jurídico y dar respuesta al caso Manolo. No es una cuestión cualquiera. No es Manolo una persona cualquiera. Los acusadores piden que se le abra en canal su barriga ante la ciudadanía para ver qué restos quedan en su estómago. ¿No sería más sencillo como meter un cable con cámara por la boca hasta allá donde se produce la digestión? No. Piden abrir en canal y a cuchillo de chamán, si puede ser…
Leer másLa increíble y absurda dimisión de Santos Cerdán, según Pep Marín
He tenido que volver a la panadería a preguntar qué llevaba el submarino de crema. No veo, escucho, entiendo, comprendo, reflexiono, analizo, experimento, calculo, canalizo, pienso, por qué ha tenido que dimitir el secretario de organización del Partido Socialista, Santos Cerdán. No me entra en la sesera (yo que, como apodo familiar, soy conocido como ‘el seso abierto’). Es una historia familiar muy larga que se remonta al siglo XIX. Una coz salvaje. Unos vecinos gritando que le habían abierto los sesos a un antepasado mío. Ni así, siendo un…
Leer másEl perigallo, por Pep Marín
El perigallo La psicóloga me dice que no me quede atrapado en palabras interiores, como si fueran plantas de plástico, como si yo mismo fuese una planta de plástico, con moscas revoloteando en la escena sin hacer (yo) absolutamente nada. Que lo intente. Que no imagine, sino que haga. Que procure no llevar el cuchillo entre los dientes, aunque tema que las palabras no aparezcan dispuestas a lanzarse en paracaídas sobre el folio en blanco. Me dice que no me refugie en la inteligencia artificial para buscar descripciones, pero que…
Leer másEl Valle y el Barranco, por Pep Marín
El Valle y el Barranco Este texto surge como respuesta a una reflexión compartida por un amigo en una red social. Su tema es el Valle de los Caídos, un lugar donde la memoria, el respeto por los muertos y la dignidad de sus restos se entrelazan en el debate. Para los cristianos, el cuerpo es el templo del Espíritu Santo y merece un trato digno. Sin embargo, cuando no hay un lugar donde rezar junto a los seres queridos fallecidos, cuando sus nombres se desconocen, cuando los restos están…
Leer másElla, por Pep Marín
Ella No sé qué le ocurre. Tal vez se sienta muy sola. Tal vez quisiera abrazar el mundo con sus finos brazos de bailarina y que no se le escape nadie. Me pregunto si esto les pasará a más personas. A otras, por sus palabras muy escogidas en modo Maquiavelo seguro que no. Ver imágenes de Gaza y sus gentes, con nombres y apellidos, únicos, dignos, presenciar esa hambruna, la atraviesa y la desgarra. Transforma su cara de inocencia en una expresión seria y decidida, apesadumbrada, en ese lugar donde…
Leer másLegitimación pasiva, según Pep Marín
Legitimación pasiva Observaba por los ventanales de una tienda de electrodomésticos aquel gol de Zarra en un televisor enorme y finísimo. Tecnología punta. No sé si más fino que un folio. Lo veía en bucle, en mi imaginación, porque seguramente me quedé pensando si merecía la pena aquella inversión. Entonces, de forma espontánea y sin previo aviso, un boquete se abrió en el cristal. Si no tuviera los pies bien arraigados a la tierra, ¿cómo habría reaccionado? ¿Quién? Un círculo perfecto, de metro y medio de diámetro, limpio, sin impurezas….
Leer más‘El Chato de Oro’, por Pep Marín
‘El Chato de Oro’ Cualquier parte de este escrito podría estar atravesada por el síndrome de Procusto. Las personas que padecen este síndrome suelen intentar boicotear y eclipsar a quienes sobresalen, llegando, en algunos casos, a menospreciarlas abiertamente o incluso a adoptar actitudes de discriminación o acoso. Pero claro, visto así, todos seríamos procustinianos en algún momento, especialmente con la presencia en el planeta Tierra de Evaristo Páramos Pérez, y no podríamos decir ni «mú». Arrancamos. Las opiniones, en cualquier materia y por muy compleja que sea, se han democratizado,…
Leer másOrejas de espuma, por Pep Marín
Orejas de espuma Las orejas son espuma cada fin de semana, y la espuma son orejas. Primero, la lógica aritmética fiel según tu composición de peso y altura; después, un impulso invisible, un aullido profundo, inapreciable, un aire inconsciente. Lanzas un beso a tu infancia hincando las uñas en la primera capa de una cebolla. Los números se despeñan, uno tras otro, desde un acantilado rocoso hacia un mar ansioso que parece querer romper las rocas y hacer que todo desaparezca. El uno, el dos, el tres, el cuatro…no hay…
Leer másHormonas, por Pep Marín
Hormonas Me he venido a votar, a participar en la orgía democrática con el chándal del Athletic Club. Un domingo maravillosamente radiante. Ojalá hubiera un lunes así. Yo intento hacer aquello que se dice de que los días sean una cuestión mental, una construcción de la psique (qué más da sábado que martes, qué más da viernes que lunes), pero no lo consigo. La iluminación, el aroma que desprenden los días con su nombre, el sonido, un lunes es una puñalada trapera; tengo muy presente que lo mío sería hacer…
Leer másQue por nadie pase, según Pep Marín
Que por nadie pase Hay que ver cómo tengo esta temporada las macetas de aloe vera. ¡Qué maravilla! Con lo que han soportado las pobres: sin agua, sin mí, luego un aguacero, luego un sol picante, después granizo, y para colmo alguien orinó en ellas en una fiesta atormentada, un sinvergüenza traidor, hasta que me dio por hacerles un poco de caso. Me recuerdan a las Islas Canarias. Quizá por la tierra negra, quizá por esas piedrecitas blancas que he ido cogiendo de la ladera del río. Qué agradecidas, qué…
Leer másDeclaraciones, por Pep Marín
Declaraciones Cuando escuchamos declaraciones de algunos políticos y ex políticos sobre aspectos que colisionan frontalmente con nuestro modo de ver las cosas de la vida, casi sin querer, algunos, como en un acto reflejo, movemos la cabeza de un lado para otro como un boxeador antes de iniciar una pelea. Ahora bien, yo ya no entro al trapo. Ya no. Bastante he engordado la cuenta bancaria de electrodomésticos Pancorbo. ¿Cuántas teles habré destrozado de un cabezazo, animado por las delincuentes de mis hijas que, además, me incitaban a ver todos…
Leer másHipnotizados, por Pep Marín
Hipnotizados Tengo en la punta de la lengua el título de una película en la que una serie de personas que no parece que estén metidas en ningún negocio sucio, personas no sospechosas de nada, ni de aspecto que nos haga decir: “Cuidado con ese, su puta genética qué cara de malo”, cogen una llamada telefónica y, de repente, entran en una especie de trance hipnótico, de ausencia, de voluntad robada en pro de otra voluntad más dura que el Alcoyano, para matar, asesinar a sangre fría. Matar obedeciendo las…
Leer másEl mini pelotazo, por Pep Marín
El mini pelotazo Le prometí a mi mujer que cuando el primer dígito de la cantidad guardada en el banco superara ese paupérrimo «1» de cuatro cifras de toda la grandísima insulsa vida, bailaría con toda la indumentaria posible un aurresku en honor a la familia. Y así fue. Me cambié en el descansillo y entré dando saltos. La música del chistulari estaba dentro de mí, igual que el dinero en la ficción de la banca. No sé qué entendió, interpretó, asimiló mi hijo de seis años ante toda esta…
Leer másSed y derrota, por Pep Marín
Sed y derrota A todos en clase les ha parecido divertido. Nadie ha objetado nada a la hora de firmar el consentimiento previo. Los alumnos están atravesando el ecuador de 3º de Ciencias de la Información. El periodismo es un carrerón como los 50 kilómetros marcha. Todos y cada uno tendrán que dar un discurso breve ante la clase con una figura fálica de plástico en la boca. El artefacto es de regalo, cortesía del profesor de Método y Sentido comunicativo. Luego, cada uno que haga lo que quiera con…
Leer másMuertes sosas, según Pep Marín
Muertes sosas No es lo mismo morir y que ese fallecimiento sirva para algo: una victoria social, más sentido común, un progreso más grande o más pequeño, pero progreso. Que te abra en dos la cabeza un ladrillo con resultado de muerte en el acto y que, a partir de ahí, sea obligatorio el uso del casco en una obra. Estoy pensando en muchas muertes, muchas: gentes quemadas o ahorcadas, o ahorcadas y quemadas para que una persona de piel negra pudiera mear donde mea un blanco. Algo así, una…
Leer másNovatos, por Pep Marín
Novatos La idea del político novato, recién llegado y con la gomina intacta, en la reunión de partido anterior al día de la gran manifestación fue la de que acudiesen un grupo de senadores, diputados y otros miembros del aparato del partido a la casa de una mujer en la España medio urbana, medio vaciada, medio gris, medio muerta, medio zombie que, con cuatrocientos y pico euros al mes de la pensión de su marido, todavía joven, pero diagnosticado de Alzheimer, más el churumbel que todavía gateaba, (aburrida genética sin…
Leer másExvecinos, por Pep Marín
Exvecinos He estado en casa de mi ex vecino Francisco. Me llamó la semana pasada para ver si me pasaba por ahí. Hacía tiempo que no nos veíamos. Una bolsa de cebollas y una bolsa de mandarinas y limones. Le dije: “Que bien te veo Romeo”. Y él me respondió: “No tan bien”. Francisco está retirado de los terrenos de juego laborales por una incapacidad absoluta. ¿De qué? No lo sabemos, el silencio es como su incapacidad. Lo que si sabemos es que es una edad preciosa, 53 años, y…
Leer másCon todo contigo, por Pep Marín
Con todo contigo La asociación sin ánimo de lucro Con Todo Contigo ha conseguido ni más ni menos que 2 millones de euros para el ganador de su concurso anual mundial de pintura y escultura Ildefonso Mármol. Este año, el objetivo es expresar, como a cada artista le venga a su inspiración personal, el siguiente aspecto: el cuerpo humano como una máquina sorprendente, llena de conexiones y desconexiones, capaz de lo sublime y lo grotesco, junto con alguna que otra historia que a continuación presentamos para darle un toque de…
Leer másPrevisiones, por Pep Marín
Previsiones -Copón bendito, Benita, ¿dónde vas con todo eso? Benita se recoloca un mechón de color castaño ondulado con su mano derecha, que queda atrapado detrás de su oreja. El día pinta nublado. No presta demasiada atención a la pregunta de su compañero mientras sitúa los bártulos para la excursión en el maletero. Tras unos segundos de contemplación, le dice: -¿Tú crees que es lo mismo caminar o que te lleven en una silla de ruedas cuando bajan las temperaturas? ¿Crees que está de más llevar un poco más de…
Leer másFlorituras, según Pep Marín
Florituras Es una impresión pensar en el hecho de que las impresiones están convirtiéndose en el combustible que prende la llama analítica en algunas personas para dar explicaciones sobre acontecimientos como puedan ser determinados procesos sociales. Una chaqueta mal puesta, con una mancha inconfundible de huevo, un perro tuerto atado a la puerta de un ambulatorio, la creencia de que has visto a la Santa Compaña mientras fumabas a las tres de la mañana en el balcón de casa, un determinado olor corporal en un grupo humano, ocasionado por un…
Leer másEl producto, por Pep Marín
El producto Que levante la mano quien NO se haya aprovechado de algo o de alguien alguna vez. Sin permiso alguno que atenúe el aprovechamiento o lo disipe por completo. Una fotocopiadora cerca siempre tienta y termina convenciendo. Pensad en esos currículums de tu hijo a todo color, como Dios manda. Un melocotonero al alcance de tu mano que puede que tu interior lo transforme en el espejismo de un vaso de agua, territorio virgen, la selva esmeralda, para llevarle una bolsa de los melocotones que le gustan a las…
Leer másLa política del no, según Pep Marín
La política del no El Real Decreto-Ley 9/2024, de 23 de diciembre, por el que se adoptan medidas urgentes en materia económica, tributaria, de transporte y de Seguridad Social y se prorrogan determinadas medidas para hacer frente a situaciones de vulnerabilidad social, publicado en el BOE el 24 de diciembre del año pasado, es un tocho de unas 140 páginas que la mayoría de personas de este país no nos vamos a leer. No vamos a coger los subrayadores de colores llamativos y señalar los apartados más importantes para que…
Leer másRisa de pingüino, por Pep Marín
Risa de pingüino Me he quedado completamente loca viendo un documental sobre la construcción de viviendas respetuosas con el medio ambiente. Viviendas que se alimentan del entorno y que se ponen en pie en menos de un día. Además, el coste de construcción total tiene un precio “plastilina” y se acomoda a todos los bolsillos debido a una serie de algoritmos de difícil explicación. Da igual en el país en el que estés. Puede dar incluso cero y se paga a futuro, como ese tipo de mercados. La patente de…
Leer másDuermevela, por Pep Marín
Duermevela En ocasiones estoy con los auriculares en los oídos sin que mi atención esté en funcionamiento. Podrían ser palabras que oyes como si estuvieras soñando y que el cerebro no procesa, o si las procesa ni te enteras de la película. No sabes quién es el emisor. Lo mismo es la voz de la montaña o la voz del cosmos, pero en «realidad» es una persona que habla al otro lado de las ondas: es la radio. De repente, un estímulo despierta el sentido del oído que a su…
Leer másEl olivar, según Pep Marín
El olivar Hay imágenes cuya reacción al observarlas te pueden llevar a pensar que “algo” no va bien. A negar con la cabeza y con acento jienense cagarse en “tos sus muertos”, en general, al aire, para no herir ninguna sensibilidad. Desde el Sendero de las Palomas, en la mitad de Sierra Aurora, se ve todo clarinete. Hace un día estupendo para especular, y para hablar muy mal para tus adentros. Qué hacen cinco tipos vestidos como de invitados a una boda de alto copete, con cascos verdes, paseando amistosamente…
Leer másNoches buenas, según Pep Marín
Una cena cualquiera de Nochebuena…La televisión apagada. Una persona llamada Virginia y de la que no tenemos más datos se siente incrédula y dice: –No sé qué parte del zurullo me he comido como para no entender cómo es posible que en el diario el mundo aparezcan mensajes de whatsapp de dos personas así como así, además en pleno proceso de investigación sobre filtraciones de datos privados que se lleva a cabo en el tribunal que más asusta: el supremo. La conversación de whatsapp aparece como primera noticia de ese…
Leer másTres historias, por Pep Marín
Tres historias Al abuelo viejo, al bisabuelo, le falta un huevo desde hace más de 60 años, cuando un “policía” con muy malas pulgas le propinó una patada en la entrepierna sin venir a cuento y por sorpresa. Una patada por gusto y sin filtro, una patada de oportunidad. El abuelo viejo organizaba en el local de la asociación de vecinos, allá por los años 60, sesiones para enseñar a leer y escribir a personas que no habían tenido esa oportunidad en la vida por hache o por be, además…
Leer másTrabajo decente, por Pep Marín
Trabajo decente Cuando para una organización cualquiera las cosas van viento en popa, y se van construyendo afinidades y alianzas en pro de objetivos sociales muy loables, nadie de la organización se para a pensar por qué un corcel marrón salvaje se escapa de cuando en cuando del grupo y empieza a relinchar como un loco y suelta coces, hasta que una de ellas aterriza en una cabeza humana y le levanta la tapa de los sesos. ¿A quién le importa que se pierda una gota de agua en el…
Leer másSí, así no se puede, por Pep Marín
Sí; no se puede El hecho de preguntar a bote pronto a alumnos y alumnas de 6º de Primaria la diferencia entre investigar y condenar no es fácil. Puede venir después alguien muy enrabietado/a y chillarte a la salida del cole: “¡Apología, Apología! ¡Teólogo socialista ramplón!” Cuando no, ver a lo lejos a míster látigo negro que viene muy encabronado, echando humo por la nariz, a cantarte las cuarenta o cincuenta, aprovechando la salida del cole y en presencia de padres y madres y colegas de curro en pro de…
Leer másJuzgados, según Pep Marín
Juzgados Hay al parecer un lío espeso, como de moco de bronquitis aguda, en el caso del Fiscal General del Estado. Parece que no ha gustado nada de nada en el circo mediático, político y judicial patriótico el triple salto mortal, según el cual, el fiscal general ha intentado dar luz sobre los efectos de dos morcillas diarias y un chorizo de cantimpalo en las arterias, en la sangre, y la consiguiente subida del colesterol malo, para acabar con la pésima información dada por un señor barbudo que, además, dijo…
Leer másLa cuenta, por Pep Marín
La cuenta Todos creíamos que el camarero iba a tomarnos nota de la merienda-cena, empezando para abrir boca con el pan de ajo y las olivas a la manzanilla y pimienta blanca (cuya fama se había propagado más allá de los Pirineos), y las bebidas, por supuesto. Sin embargo, en lugar de recoger y llevar al iPad nuestras peticiones, nos trajo la cuenta. También nos preguntó si necesitábamos un taxi o un bus público para cruzar la frontera. “Por lo bebido, dijo, habrá control seguro; es viernes”. Dadas las confianzas…
Leer másServidores, por Pep Marín
Servidores Siglo XXI. El servidor NHTC%75 está siendo ampliamente criticado por otros servidores de la nube por dejación de funciones. Argumentan que mientras ellos devuelven directamente a las cuentas bancarias de los participantes de los concursos de arte virtual que, por motivos de impago de los promotores del alquiler de su parcela gaseosa, como por ejemplo, quinta edición del tomate de pera en cartón piedra coloreado 2024 u olivas picúas en acuarela, el servidor NHTC%75 está solicitando documentación física: sellos reales de entidades bancarias de las transferencias realizadas para la…
Leer másLa notificación, por Pep Marín
La notificación La familia Campuzano Mateos, compuesta por diez miembros (la pareja sesentona Juan y Lola, la madre de Juan, el padre de Lola, el hermano de Juan y su hijo Arturo, y sus cuatro hijos varones ya mayores de edad), ha construido una especie de búnker mental repelente del furor del dragón administrativo que, en forma de notificaciones, construyen y destruyen expectativas de las solicitudes planteadas al organismo público, a las que tienen derecho porque así se establece en la legislación. La legislación. La legislación. La legislación. Cada vez…
Leer másSilencio Oportuno y Rostro Glacial, por Pep Marín
Silencio Oportuno y Rostro Glacial Estoy cortando troncos de madera con un hacha mientras escucho en la radio que Iñigo Errejón ha dimitido de todos sus cargos políticos por manosear y agredir sexualmente a mujeres. Tengo que parar la faena unos segundos para encajar la noticia no sé dónde. El día es gris, el termómetro está en 6 grados, pero yo estoy caliente. No hay noticia, por más catastrófica que sea, por mas victimas que haya, donde los partidos patrióticos no saquen la calculadora de votos y hagan declaraciones imprudentes…
Leer másParanormal, según Pep Marín
Paranormal Una de las reacciones humanas más recurrentes a la hora de intentar solucionar un problema técnico doméstico es apagar y encender. Desenchufar y enchufar de nuevo. La voz al otro lado del hilo telefónico también te lo decía: “reinicie usted; mantenga la calma”. Las hay, personas, que en un segundo o tercer intento de arreglo acuden al cuadro eléctrico; pulsan el botón de apagado general de la vivienda y vuelven a subir la pieza. Pero no va; no quiere. Es fantástico que no quiera, precisamente ahora que estás rebosante…
Leer másEl Tribunal Supremo, por Pep Marín
Tribunal Supremo Con todo este embrollo del fiscal general del Estado y las posibles revelaciones de secretos por su parte, posibles, he tenido esta semana pesadillas hiperbólicas. Toco madera. Y es que ya desde que era niño escuchar “Tribunal Supremo” me daba miedo. A mí, mi madre no me decía eso de “que viene el coco”, me decía: “Como no te bebas toda la leche viene el Tribunal Supremo; así que tú verás”. Evocaba yo, si es que se puede definir así, un Tribunal Supremo como si fuera un ritual…
Leer másSalud mental, descubrimiento y creencia, según Pep Marín
Salud mental, descubrimiento y creencia 1. Estoy en el psiquiatra, pero realmente no sé si estoy porque no me mira. Tampoco me mira mi padre. No sé si alguien me ha mirado de un tiempo a esta parte, desde que ocurrió aquello. Que yo recuerde tampoco me miró el de cabecera (médico). Ni la enfermera cuando me pusieron el pinchazo. Una chica sí me miró de reojo un segundo, creo recordar: la trabajadora social. Seguramente estuvo en alguna conferencia en la que se hablaba de mí, de los cambios de…
Leer másEl lío del crédito y el mío, según Pep Marín
El lío del crédito y el mío Mi amigo Sócrates, desde Varsovia por asuntos laborales de diversa índole, me ha llamado varias veces estas últimas semanas porque ha visto en redes sociales que la política del pueblo de Cieza (Murcia), o la política sin él, está bastante “removía”. Y me llama a mí, precisamente a mí, que sabe perfectamente que estoy más pendiente de neutralizar el golpe de realidad continuada en forma de atasco y densidad de tráfico rodado en la autovía Cieza-Murcia todos los días, de lunes a viernes…
Leer másSentido, por Pep Marín
Sentido La primera muerte apareció de repente, pero no por ello no fue esperada, es un decir, sobre todo cuando día tras día ves morir a familiares, adultos y niños, amigos, vecinos, conocidos y no conocidos. De repente y esperada, enjaulada con nosotras dentro, la muerte acecha aquí tan presente que hasta la sentimos sudar. Entre tanta confusión y con el pitido constante en los oídos, Ikram no tuvo tiempo ni de sentir la pérdida de su hija, la mayor, de 15 años, oculta entre un amasijo de piedras todavía…
Leer másRebuleando, según Pep Marín
Rebuleando ¿Qué razones puede tener una persona para propagar una sexta “información” sin reflexionar? Sin mirar por aquí y por allá, una idea escrita en forma de “noticia” en cueros, sin sustento ni sostén, porque lo digo yo, que huele mal con solo mirarla (y mira que es difícil), que emana en origen desde la misma persona que en su día emitió un primer bulo, comprobado a posteriori por arriba y por abajo en los juzgados, dónde si no, y aun así, con su correspondiente luz de lo sucedido realmente,…
Leer másVecinos en acción, por Pep Marín
Vecinos en acción Cuando Sergio, la joven promesa del barrio que iba para portero de fútbol pero que se ha quedado finalmente en consumidor habitual de base de coca por los motivos que ustedes quieran, persona enferma al fin y al cabo, ha abierto la puerta del armario ropero de una alcoba que parece de película del Oeste (bastante bien ha quedado), en el espejo ha aparecido junto a su escuálida y larguirucha imagen la de Jacinta, con su riguroso luto por la pérdida no tan reciente de su marido…
Leer másEl eructo, por Pep Marín
El eructo La mirada de la golondrina se ha cruzado por un instante con la mirada de Alfonso. Dos puntitos negros que parecen cámaras de seguridad en miniatura frente a los ojos verdes esmeralda del gato. El felino de pelo marrón, desde la cabeza a la punta de la cola, se ha puesto a bailar panza arriba moviendo las patas como si estuviera acomodándose debajo de una sabana rebelde e invisible. La golondrina, ha iniciado el vuelo dejando una pequeña cagada líquida de color de mora en el tallo de…
Leer másFeria, según Pep Marín
Feria La joven periodista Gabriela, la hija de Manolo el del taller mecánico y de Fuensanta, dedicada a sus labores sin derechos como si esto fuera jauja 3.0, tan inteligente que se ha sacado la carrera sin apenas esfuerzo, con esos rasgos afroeuropeos, su media melena roja sangre, sus ojos negros vivos y brillantes, los tatuajes y los piercing en su justo lugar, la camisa blanca y el pantalón vaquero, ¿cómo podrá quitárselo si parece su piel? Ha parado a Miguelillo, en fase off por vacaciones dos semanas, para preguntarle,…
Leer másConservantes, por Pep Marín
Conservantes Existe, creo, una tendencia a conservar lo que se tiene: un trabajo, una pareja, un terreno, un piso, hábitos, ideas, aun cuando hay indicios evidentes que nos invocan a pensar en lo contrario y pasar a la acción. El relato que tú cuentas no permea lo suficiente en los/as otros/as, y el hecho relatado entra por una oreja del universo y sale por la otra oreja del mismo universo para que todo se quede como estaba, aunque ya no está como estaba. Nada está como estaba. No se trata…
Leer másPolítica de una caída, por Pep Marín
Política de una caída La ambulancia amarilla se ha marchado. Dos policías locales también se han marchado en el coche, dirección opuesta. He mirado a mi vecina desde mi balcón. Ella habrá seguido el acontecimiento igual que yo, igual que el vecino de abajo, y de más abajo. Aquí, parece, que vemos las vacaciones por la tele y hacemos el simulacro de coger un chirrete directamente desde el televisor y damos un trago imaginario a esa copa de cerveza con el fondo de un mar donde no se ve la…
Leer másEl conserje y el nigeriano, por Pep Marín
El conserje y el nigeriano Para algunas personas, esas que heredaron imperios industriales con el último parpadeo de sus padres y que nos miran como si fuéramos hormigas entre copita y copita de Jerez, insensibles, con ese ramalazo antisocial que más les vale la pela que la observación de las penas, pues es probable que les excite ver sudar sangre, debe ser de vital importancia el hecho de que otras personas estén a las doce y media en verano moviendo piedras con un carretón sobre el asfalto de una gran…
Leer másFreelancers, por Pep Marín
Freelancers (Este escrito ha sido elaborado por dos cerebros: uno, el de Ana Piñera, y el otro, que no me acuerdo, quizá el mío). Ha estado lloviendo en Bruselas hasta ahora mismo. Ya son las cuatro de la tarde, y, aquí, esperando que salgan del almuerzo de un conocido restaurante algunas/os de nuestras/os representantes políticos del parlamento europeo. “Falta hacía el papeo”, nos dijo Pascual Rigodón, después de ver en primera persona la cantidad de peña que llenaba el hemiciclo. Algo hacía que el cortisol se derramara por las venas…
Leer másLas basurillas, por Pep Marín
Las basurillas Por alguna razón, que no logro entender, desde muy pequeño, y sin seguir los pasos de nadie, eso creo, a no ser que haya sido en una vida anterior o por imitación de algún personaje difuso que no ha retenido de forma precisa mi memoria, siempre he sido un poco basurilla, por definir mi persona de manera parcial. Me gusta ver, tocar, mover y, a veces, coger lo que la gente deja al lado de los contenedores de basura. A muchos de esos materiales les imagino una segunda,…
Leer másAutosuficientes, según Pep Marín
Autosuficientes En honor a mi compañera de viaje, Ana P., he de decir que no hay nada que afecte más profundamente al modelo económico reinante que alguien se considere autosuficiente y se lo crea, o todo un pueblo: Nirvana de los Montes. Para más señas de 500 habitantes, y se lo crean. Si el modelo económico se hiciera carne, no cabe la menor duda de que llegada la noticia de autosuficiencia a oídos del pez mediano, produciría en éste un efecto parecido a sentir el corazón en la encía y…
Leer másSalamanquesa, por Pep Marín
Salamanquesa Como mola que te espíen sin que tengas la menor idea de ello. Que te espíen hasta con crucifijo y Jesucristo nuestro señor en la cruz detrás de la persona que espía, y con un tomo de la onstitución sobre la mesa que parece una cama. Que gozo que te espíen sin que te quepa en la cabeza que eso se pueda hacer en estos días corrientes de democracia pura y dura. Que pienses que el hecho de espiar sea un acontecimiento que ya ha ocurrido en otros tiempos…
Leer másMirando al suelo, por Pep Marín
Mirando al suelo Llevamos más de un mes tomándonos muy en serio lo que nos dijo Rafael sobre la separación de poderes. Oír, ver y callar, y luego dijo: Oíd, ved y callad, porque no se podía utilizar el infinitivo como imperativo que se acordaba él de la escuela, y a ver si nos íbamos a pensar nosotros que por no tener ninguna titulación académica no iba a saber decir las cosas bien dichas y bien claritas. A continuación, puso los brazos en jarras en plan sargento de hierro y…
Leer másLa vida relámpago, según Pep Marín
La vida relámpago (Dedicado a mis padres, Diego y Elisa, que el pasado sábado celebraron sus bodas de oro) Maldita sea la hora en la que nací. Un mes de febrero, en el segundo peldaño empezando por arriba de la escalera iluminada con luces led azuladas que parece de película del espacio, a punto de zambullirse en la piscina climatizada de su casa, después de un estresante día escuchando a unos y a otros, a unas y a otras, banalidades perfumadas, palabras vacías, el faisán al pil pil algo duro,…
Leer másSantiago, un artículo de Pep Marín
Santiago Las sirenas anuncian un bombardeo inminente que se cuela por el ombligo. Habrá que ponerse a cubierto. Ya no son uno ni dos, sino cinco las personas que le han dicho a Paco que su hija se “junta mucho”, en el recreo, y fuera del recreo, con el hijo de Santiago, el regresado. Además, le ha dicho Lucía, la madre de Eva, la de la vida paralela en el gimnasio, sin que nadie la haya visto pero con la fama a cuestas de femme fatal por lucir mallas ajustadísimas,…
Leer másPlanes de no jubilación, según Pep Marín
Planes de no jubilación Perra vida amada, varices de mi corazón: Por circunstancias excepcionales y en base a los resultados científicamente probados tales que, si antes poseías un determinado estatus social y económico y ahora te has quedado sin trabajo, el mayor o menor tren playmobil de vida de mierda pinchada en un palo que llevabas ahora no se sostiene. Es posible que tampoco se sostenga aunque tengas trabajo, pero ese es otro debate con el que no puedo. Es superior a mí: es escuchar o leer la palabra inflación…
Leer másJusticia social inanimada, por Pep Marín
Justicia social inanimada Me dice mi psicólogo que lo que no debo hacer, en ningún caso, es tirar del hilo de los pensamientos que me brotan; así, sin saber ni yo mismo porqué, permítanme la expresión: capullos han brotado. Me dice que dé un paso atrás como los que dan los/as atletas de salto de altura para tomar impulso. Un paso atrás medio de lado; que, incluso, si hace falta, haga ¡fu fu fu!, respirando fuerte, que y corra y salte. Y que del salto caiga en el espejismo de…
Leer másMonteorégano, por Marín Marín
Monteorégano Han tenido que pasar algunos años para que por fin se haya levantado el secreto de sumario del caso Pérez. Por fin se han podido ver las imágenes y escuchar el audio de la declaración en sede judicial de Julián, exalcalde de Monteorégano, denunciado por haber “metido a dedo” a su supuesta hija como oficial administrativa de la empresa pública Aguas de Monteorégano. La escandalera mediática, política y judicial removió al pueblo y lo puso boca abajo como si fuera un salero. Algunos ilustrados vecinos pintaron en la fachada…
Leer másYupi, por Pep Marín
Yupi Yupi ya no sabe qué hacer, Yupi está apesadumbrado porque está perdiendo habitantes a borbotones. Es lástima, se dice, es una puta lástima que se pierda esa inocencia, esa blancura de espíritu, esa alegría y ese despiste sano de vivir en mi mundo. De vez en cuando Yupi salta de contento cuando, de vacaciones indefinidas bajo una palmera del Caribe, le llegan noticias de que alguien cree, con la fe de los troyanos, que tiene los gastos pagados en el balneario “mójate integral”, tan sólo si introduces tu cuenta…
Leer másRedes sin Punset, por Pep Marín
Redes sin Punset El hecho de que haya personas que consigan hacernos creer que hay “matuteo” en los procedimientos y actuaciones de otras personas, así porque sí, es como tener la facultad para poner un cañón de esos de las guerras que pegan unos petardazos tremendos en la puerta de cualquier casa; y parafraseando a Henry, en Henry retrato de un asesino, sólo basta decir: “Otis, enciéndela”. Además, si el ambiente social está en modo sartén con aceite hirviendo, o en modo boca hambrienta traga sapos, y te da por…
Leer másNeocapullos, por Pep Marín
Neocapullos La señora que me está atendiendo en esta covacha inmunda parece una experta en geopolítica global y economía mundial. Me está hablando, pero yo estoy en una doble operación de oyente y rumiante. Rumio: “Por los estigmas de Cristo. A que salgo corriendo y me tiro por la terraza y a tomar mucho por culo todo”. Rumio: “Ahora entiendo a Caín. Por favor Diosito, échame una mano”. Me dice que las intenciones y las ideas sin ejecutar de los grandes magnates de negocios vitales para la humanidad, como la…
Leer másJulian Assange, por Pep Marín
Julian Assange La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave de oro; y en un vaso olvidado se desmaya una flor. Hoy tocaría repasar la vida y obra de Rubén Darío. La pasión que has puesto preparando la clase, proyectada hacia el aula híper-hormonada; esa misma pasión en la que te ves a ti misma…
Leer másEl gran capullazo, por Pep Marín
El gran capullazo De un tiempo a esta parte de la vida en curso, eso de mantener el foco de atención e implicación en una sola cosa sin que te empiece a picar el culo, y busques como un adicto/a otro quehacer para, simplemente, aburrirte en menos que canta un gallo, y buscar otro, y otro, y otro menester; y como colofón, comerte dos melones de agua y acostarte saturado/a, apesadumbrado/a, desangelado y con una panza que te llega a lámpara del techo, mas con un mosquerío de nervios revoloteando…
Leer másHispano-austrohúngaro, por Pep Marín
Hispano-austrohúngaro Se dice, y de esto ya ha llovido, que una de las posibilidades de aprendizaje es por imitación, por la observación de lo que el/la otro/a hace. Anda que no era avispado el señor Bandura. Cuando una viene de fuera, de otro país, observa conductas y comportamientos; la idea de bien o mal es posible que se pueda difuminar y emprender un camino inexplorado en ti, según en qué lugar del mundo te encuentres, según lo que ya traes aprendido, y que choca con la observación de “nuevos comportamientos…
Leer másMierda de perro, por Pep Marín
Mierda de perro Tras una muy larguísima temporada de civismo a nivel familiar, social, laboral, político y urbano-ambiental, llega un día en que se produce un desplome cultural en ti. El detonante, o no sé si estará mejor expresado detonador, es la mierda de un perro que se ha cagado en la acera a pocos centímetros de la puerta de tu coche; como milimetrado, como buscándote, como retándote cara a cara en un duelo de luna; mierda que no ha sido recogida; mierda que has pisado en blando como quien…
Leer másAúpa, por Pep Marín
Aúpa ¿Cómo se aúpa a un señor a primera línea de la política tras posar junto a un narcotraficante? ¡Hostias! ¿Esto pasa en el resto del mundo o tengo que meterme a internet? Bueno, no hace falta, menudos mandangas hay por ahí sueltos siendo jefes de estado. Pero, ¿de qué forma se disuelve el estereotipo en la mente colectiva si a uno o a una le hacen la carrera política? Porque la carrera se la hacen a uno, lo escogen, le miden. Seguro que hay una reacción química ahí dentro…
Leer másRuina humanoide, por Pep Marín
Ruina humanoide Resulta paradójico, según mi percepción y mi interpretación de lo percibido, que una institución, a través de sus abogados y abogadas, acuda a la justicia buscando cobijo para no cumplir una ley. Recurrir y recurrir para negar un derecho ya adquirido por la ciudadanía. Ley de transparencia. Tú en la ventanilla correspondiente, con el DNI y la solicitud firmada sacando la puntica de la lengua, con la seguridad que te aporta estar ante todo un estado social y democrático de derecho, robusto, inmensa alegría, fiesta y gran salud,…
Leer másDiagnóstico Lucas, por Pep Marín
Diagnóstico Lucas Cuando uno percibe que el equilibrio, da igual de la naturaleza y dimensión que sea, y la armonía se pierden, el que se establezca un diagnostico que dé en el origen del problema o necesidad se torna muy importante. Para diagnosticar, y que ese diagnóstico sea una cosa robusta y bien construida, hay que poseer unas determinadas capacidades de discernimiento, de reconocimiento, pues la ligereza y tibieza de argumentos solamente nos lleva a describir hechos, síntomas, escribir por escribir, hablar por hablar, sin que podamos siquiera levantar la…
Leer másCocotoro Traoré y yo, por Pep Marín
Cocotoro Traoré y yo Cocotoro Taoré ha venido a Cieza invitado como agente cultural desde la selva de Nueva Papú para dar charlas en los colegios de la Región de Murcia y explicar cómo es la vida cotidiana en su tierra. Me lo estoy llevando en mi coche a Murcia desde hace unas semanas, es un favor que le debo a una amiga, y a mí “no me da cuidao”. Después de varios días de ruta nocturna, todavía, pues atravesamos el mes de febrero y son las siete de mañana,…
Leer másA piñón fijo, por Pep Marín
A piñón fijo La psiquiatría y psicología modernas han rescatado del riquísimo baúl de dichos populares la expresión: “A piñón fijo”. E incluso están pensando en incluirla en la nueva edición del DSM como nuevo diagnóstico que aúne aspectos relacionados con la neurosis y la psicosis. El ir “a piñón fijo” tiene sus connotaciones positivas, eso se sabe bien, y tiene que ver con el tesón, la voluntad, el arremangarse y tirar hacia adelante aunque caigan del cielo ruedas de molino, es insistir e insistir, se consiga el objetivo o…
Leer másLlámame trauma, por Pep Marín
Llámame trama Hay veces que una no sabe dónde está, o dónde es. Estás comiendo a las cuatro y algo de la tarde como todos los días de lunes a viernes. Esto, quizá, por razones culturales de horario de comidas en España desenganche algún neurotransmisor cerebral. No estás atenta a la acción de comer, lo haces, pero en plan mecánico, con muy poca concentración, sólo la mínima por si te encuentras algún hueso o un elefante verde. Por encima o por debajo de la acción mecánica de comer está también…
Leer másFe de vida, por Pep Marín
Fe de vida Es muy complicado resolver una prestación familiar por hijo a cargo. Por eso tardan, a veces, más de un año en comunicar si tu solicitud es favorable o no. Esto no es, como el tema de la bolsa y los parquets figurados que lo entiende todo el mundo, o los mercados de futuros cuya dinámica de funcionamiento es tan sencilla como intuir que vas a cagar duro. La prestación familiar está a la par de aspectos como la NO materia o los agujeros negros. No nos llega…
Leer másTorpes, por Pep Marín
Torpes Les tengo envidia sana a las personas denominadas “manitas limpias”. No nos confundamos por Dios, me refiero a las personas que poseen una finura y una seguridad y una serenidad en la labor que las hacen dignas de admiración; esas personas que hacen un trabajo reflexivo inicial y luego ejecutan lo ideado con una limpieza y destreza que da gusto verlas. No se manchan nunca, o casi nunca, y te quedas obnubilado viéndoles hacer la faena como quien ve caer lentamente una pluma de oca a la copa de…
Leer másEcología constitucional, según Pep Marín
Ecología constitucional Cuando un político, en una declaración ante la prensa, está diciendo que no va a permitir que su contrincante político controle el Consejo General del Poder Judicial después de cinco años de bloqueo, y lo dice sin tapujo alguno y sin pudor, al punto de ni despeinarse ante tal controvertida frase, está diciendo muchas más cosas que las que brota de la lectura literal de la misma. Está diciendo que el Consejo General del Poder Judicial es controlable políticamente, y que para que lo controle el otro lo…
Leer másCampañas de recogida de alimentos, por Pep Marín
Campañas de recogida de alimentos Cuando en determinados momentos del año se nos invita a participar en campañas de recogida de alimentos, y vamos a los supermercados con nuestros hijos e hijas, o solos y solas, o con tu primo Gustavo, o como te dé la real gana, y compramos para echar al cesto alimentos no perecederos, o perecederos pero de caducidad suficientemente importante para que aguante hasta más allá de los repartos; y estás allí en la caja y le dices a la persona que te cobra: Esto para…
Leer másIra súbita, por Pep Marín
Ira súbita El otro día me volví un poco o un mucho loco. No sé si contároslo, porque me da vergüenza, y es que es tela marinera. Bueno, esto no lo lee nadie; no pasa nada. Algunas veces nos solemos decir cuando nos pillan in fraganti haciendo algo de dudosa moral: “Yo no soy así, yo no soy así”, como quien ha hecho el acto o dicho algo fuera otro/a, como si fuera un desliz muy puntual en tu manera de ser. ¿Tú no eres así? Anda que no, espera…
Leer másOtra vez al chabolo, por Pep Marín
Otra vez al chabolo Agua fresca. Reconozco esa cara que me devuelve el espejo; otras veces no. Estoy tan cansado de mí mismo que me olvido de quién soy. Me miro las palmas de las manos y me concentro, como aquellos que rezan observando ensimismados las yemas de sus dedos. Estoy en un bucle salvaje. Comida. Recibo de agua. Recibo de luz. Comisión del banco. Me van a embargar la casa. Pánico. No tengo a nadie. Creo que existe un muy serio problema de concentración o falta de atención en…
Leer másRelativismo y muerte, por Pep Marín
Relativismo y muerte Para cuando el coro humano que se reúne en grandes salones con grandes mesas redondas, con buena moqueta y buena iluminación y buena madera de caoba y buenos almuerzos y buenas dietas y buenos coches carísimos negros con cristales ahumados antibalas, con chófer y buenos trajes de gala y vestidos de pitiminí y buenos hoteles y recepciones espectaculares, y la Alhambra que se cierra, para ellos y ellas, para que puedan ver bien tranquilos y tranquilas el espectacular espacio arquitectónico creado por seres humanos, sin que la…
Leer másLa banda del bolsillo roto, según Pep Marín
Cuando veo en mi estantería un libro de Banana Yoshimoto titulado Kitchen me acuerdo siempre de mi amiga Pilar Guirao. Me pregunto si ese libro será suyo ¿O me lo compré yo después para volver a leerlo? En cualquier caso, yo creo que después de 25 o 30 años si es que era suyo, ya es mío por usucapión. Y si no es por usucapión por lo que sea. No sabía yo que a los jueces de enlace españoles que hacen sus funciones de impulsar y acelerar cooperaciones de tipo…
Leer másLimón exprimido, por Pep Marín
Limón exprimido Resulta evidente que las personas que copan las primeras filas del panorama político español no toman en ayunas agua con limón exprimido. No sé cómo se las apañan pero siempre tienen una. Una disputa, una controversia, un punto de vista totalmente opuesto al contrincante político. Ahora, Israel y Palestina. Ayer, la amnistía. Antes de ayer, el salario mínimo o la inflación. Mañana, la jura de bandera en Cieza. El otro día conversando con mi amigo Santiago de Blanca, en la ciudad de Murcia y que viene casi todos…
Leer másLa salud mental es un derecho universal, por Pep Marín
‘Salud mental, salud mental: un derecho universal’ En nuestras carteras o billeteras solemos guardar cosas más allá de aquellas cuyo valor es estrictamente económico. Por asociación de ideas en las billeteras aparecen en cualquier formato fragmentos de nuestra historia de gran e incalculable valor emocional. En la mía, la foto de mi hija y la de mi medio albaricoque en una instantánea donde se había teñido el pelo de rojo. No me olvido nunca de fray Leopoldo de Alpandeire, que por tradición familiar siempre ha estado ahí, en carteras pasadas…
Leer másAmnistía, por Pep Marín
Amnistía Hablando de todo un poco una rueda puede ser varias cosas. Rueda de prensa, por ejemplo. También puede ser rodear a un detenido y golpearle desde todos los ángulos. Así no te da tiempo a repeler los palos en el acto casi reflejo de defenderte con tus manos y brazos, piernas y pies; no tienes escapatoria. La bañera es un recipiente que se puede usar para muchas cosas. Una de ellas es para llenarla de agua y excrementos y meter la cabeza a un detenido/a hasta que éste o…
Leer másLas decisiones judiciales y sus consecuencias, por Pep Marín
Huevos rellenos Hablando de justicia, no se ve a ningún juez o jueza dando una rueda de prensa tras una sentencia polémica que ha llegado a la opinión pública y nos ha escandalizado. Quizá es que no pueden dar ruedas de prensa y sólo pueden darlas sus representantes administrativos, que tampoco se dejan ver demasiado, o puede que sólo se dan en plan general, como asociación, y sobre algo que les repercute directamente como profesión: el sueldo, la tecnología, las goteras en el palacio de justicia, la silla que no…
Leer másLa política, según Pep Marín
Taichí. Villalba No ha probado bocado desde el café de las seis y media de la mañana y son las cinco de la tarde. Ha estado en el mitin de la plaza de toros viendo “a la nueva política”. Después, todo ha sido un cavilar y cavilar y cavilar. Ha habido un cuarto de entrada en la plaza de toros siendo generosos. No le ha gustado lo que ha escuchado, incluso sentido más allá de lo que podía comprender de sí mismo. Ha sentido algo parecido a la ternura. Ha…
Leer másLa otra cara del ciprés, según Pep Marín
La otra cara del ciprés A veces las coincidencias se dan de tal manera, un silencio tan impresionante, que se podría dibujar. Sólo queda un cráneo por retirar de la fosa común. Los demás ya han sido debidamente comprobados. Los huesos, todo lo que queda. Se saben sus nombres. Se sabe lo que pasó desde la perspectiva de la familia que vio cómo se los llevaban. Lo que dijeron los que se los llevaron cuando entraron en las casas. Se sabe la trayectoria de esas mujeres y hombres en sus…
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