Que viene el fascismo, por Diego J. García Molina

Que viene el fascismo

Supongo que todos conocen la fábula de Pedro y el lobo. No trata sobre nuestro presidente del gobierno y su expresidente; cuenta la historia de un joven pastor, quien aburrido de estar todo el día vigilando su rebaño en un prado decide gastar una broma a sus vecinos gritando que un lobo está devorando a sus ovejas. Los vecinos se organizan rápidamente y se desplazan hasta ese prado donde está Pedro descojonándose por haberles engañado. Tanta gracia le hizo al muchacho que repitió la broma varias veces más. El problema es que un día apareció de verdad un lobo que empezó a atacar y devorar las ovejas de Pedro. Este, más azorado que nunca, reclamó ayuda a sus vecinos, sin embargo, estos, escarmentados de sus mentiras, hicieron caso omiso de sus peticiones de socorro. La moraleja es obvia: no digas mentiras, porque el día que cuentes la verdad, nadie te creerá.

Estas últimas semanas hemos asistido, en las elecciones de la comunidad de Madrid, a la campaña más bronca, burda y falsa de nuestra democracia. Una campaña donde los partidos de izquierda, en vez de basar su estrategia en propuestas atractivas para sus votantes, que mejoren su vida y la de sus semejantes, se han dedicado a utilizar el mantra de parar al fascismo, a la ultraderecha, como prácticamente única consigna. Además, no han diversificado la oferta, se han mimetizado los tres partidos unos con otros hacia el extremismo, perjudicando sus intereses y arrojando a los votantes moderados hacia el Partido Popular. Prácticamente todos los votos del extinto Ciudadanos han ido al PP, otorgándole casi la mayoría absoluta, lo cual no ha sido óbice para que Vox incluso mejore sus resultados. Y en esa obsesión con el fascismo, que quizá en otras ocasiones les ha dado votos, en esta ocasión no ha funcionado, por repetida, y por falsa. Desde la campaña del doberman de Guerra y González y la confesión pública de Rodríguez (Zapatero) de que buscan la tensión porque les beneficia electoralmente vienen utilizando la misma estrategia: el miedo a la derecha y la polarización y enfrentamiento de la ciudadanía.

Hoy día se asocia a Vox con la ultraderecha, el fascismo, el franquismo, el nazismo, con todo lo negativo que se pueda ocurrir. No obstante, hasta hace cuatro días, la ultraderecha, el fascismo, y el franquismo era el PP. Pero es que en Cataluña los fascistas y franquistas son los de Ciudadanos (o eran); hasta a los de UPYD les llamaron fascistas. A Joan Manuel Serrat le han llamado fascista. Los toreros son fascistas. Los cazadores son fascistas. Al final, todo el mundo es fascista menos los que comulgan con su ideología; a fuerza de manosear la palabra fascismo esta ha dejado de tener sentido, incluso algunos políticos y comunicadores han exhibido con orgullo que sus adversarios les llamen fascistas, a eso hemos llegado. Creo que es un error banalizar el fascismo, el nazismo y el holocausto como se hace con demasiada frecuencia.

A Vox se le ha estigmatizado con todos esos epítetos desde el primer día, mas, la realidad es que es un partido que dice respetar la Constitución (a diferencia de los secesionistas catalanes, por ejemplo, quienes abiertamente anuncian su intención de incumplirla, y además lo hacen), que no ha cometido ningún delito (no como el partido heredero de los terroristas vascos), y que, al surgir escándalos relacionados con alguno de sus miembros lo ha expulsado sin pestañear (mientras que PP o PSOE los defienden a capa y espada hasta el final por más pruebas que los incriminen). A quien no le guste el programa y la ideología de Vox no tiene más que combatirlos, pero con argumentos y una cierta lógica que no resulte contraproducente. Por dejarlo claro, si ideo una estrategia que en vez de restarle votos a Vox le suma, debo tener claro que algo estoy haciendo mal. Una pequeña muestra, ¿cómo puede el PSOE, de forma hipócrita, escandalizarse porque el PP pacte con Vox cuando ellos pactan con una banda terrorista y con partidos secesionistas que se rebelaron contra la soberanía del pueblo español, a pesar de haber repetido que no lo harían?

Finalmente, ¿es posible que mañana, el año que viene, o dentro de cinco años, Vox se radicalice y se convierta en un partido populista peligroso para la democracia? Es factible. O incluso que surja un nuevo partido que aprovechando la crisis que se avecina se convierta en el refugio de los indignados amenazando de verdad la convivencia pacífica. No obstante, podría pasar como con Pedro y el lobo, y de tanto repetir que viene el fascismo, el día que finalmente venga, nadie se lo crea y entonces sí que tendremos un problema. Los partidos de izquierda y sus estrategas deberían reflexionar sobre esto y empezar a pensar más en los problemas que realmente acucian a los españoles antes de que sea tarde.

 

 

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One thought on “Que viene el fascismo, por Diego J. García Molina

  1. JOSE LUIS SALMERON

    VOX es un partido que ama a España.
    VOX quiere que en un pais que tiene un altisimo paro laboral si tienen que venir inmigrantes al menos venga legalizados.
    VOX quiere que si un alóctono viene a empozoñar, robar, violar, estafar, prostituir, traficar, etc, etc a los autóctonos sea apresado, juzgado, que cumpla pena y después expulsado a su país sin billete de vuelta.
    VOX quiere que todos los partidos que quieren la destrucción de España sean ilegalizados.
    VOX quiere que se acabe con el gasto/derroche/despilfarro que 17 «autonosuyas y taifas varias» provoca.
    VOX quiere que los hijos sean educados según sus familias deseen y no por los políticos sectarios.
    VOX quiere que el social/comunismo arruinapaises no se implante en España.
    VOX quiere acabar con el chupocterio y mamamandurrias de tanto político chupóctero y ONGetas.
    VOX quiere que si alguien «okupa» tu casa sea inmediatamente apresado y juzgado por delito contra la propiedad.
    VOX quiere etc, etc, etc…
    ……………………………………
    Si esto es ser fascista…yo soy fascista.
    Yo soy de VOX.

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