La fiesta de los contagios, según María Bernal

La fiesta de los contagios

Pensaba que la pandemia nos iba a dar una pequeña tregua. Esperando el verano con los brazos abiertos (algo que nunca he hecho porque no me gusta esta época) he estado desde que la situación se agravó después de Navidad. Por si lo han olvidado, recibimos el 2021 con casi dos millones de casos, más de 50.000 fallecidos y la tercera ola desafiante e imperante a la vuelta de la esquina.

Y lo sorprendente es que se haya hecho caso omiso a los sanitarios. Y lo frívolo es el olvido de tantas y tantas personas que han sufrido o que han perdido la vida. Aunque en realidad, ¿por qué hemos de impresionarnos? Visto lo visto, y a pesar del grito a la obediencia de los expertos, escuchados por conveniencia, pero olvidados por interés personal, así como del vaticinio durante el mes de diciembre de lo que iba a suceder, se ha sepultado la cordura.

Y ante la palabra digna de estos profesionales que juran que la salud y la vida del enfermo serán las primeras de sus preocupaciones, muchísimos pacientes no han sido capaces de actuar de manera recíproca, porque son orgullosamente prepotentes y porque de humildad les queda cero coma y algún triste decimal más.

Ante esta incansable lucha de los que han estado y siguen estando en primera fila; ante esa extraordinaria y necesaria campaña de concienciación sobre la importancia de la vacuna que han llevado a cabo, trabajando a destajo; ante esa entrega incondicional posponiendo su vida por nosotros, pensaba que la gente iba a tomar conciencia de una puñetera vez.

Sin embargo, son muchos los que han sido meros espectadores pasivos de las verdaderas víctimas de esta situación. Y me ratifico, porque si echamos un vistazo a nuestro alrededor, podremos comprobar cómo el aumento de contagios nos ha hecho situarnos otra vez en nivel de alarma dos y tres.

Hay datos estadísticos, no me los invento: el Ministerio de Sanidad lanzaba cifras muy preocupantes hace tres semanas, ya que la incidencia covid acumulada en 14 días se disparaba a los 251 casos por cada 100.000 habitantes. Y lo más preocupante es que se ha extendido mayormente entre jóvenes, lo que supone una transmisión más acelerada y, en consecuencia, difícilmente controlada.

A veces, me pregunto dónde queda la humildad del ser humano, al considerar que su diversión está por encima de la vida de cualquier infortunado enfermo vulnerable. Porque si algo hemos aprendido ha sido que las personas no cambian, sino que se transforman.

Empecemos de menor a mayor: una niña de 14 años ingresada en Euskadi por covid en la UCI. Javier, un chaval madrileño de 17 años y reinfectado de covid, en septiembre con una sintomatología leve, ahora con neumonía bilateral y al borde de la muerte. Otro chico de 18 años en la UCI de un hospital de Elche, contagio del viaje de estudios a Mallorca, ese que los superpadres han respaldado siendo creedores ingenuos de que sus nenes iban a cumplir a rajatabla las restricciones; ese dichoso viaje que ha dejado un millar de contagios en todo el país, pero que había que salvarlo por cojones.

Pero no hace falta irse a otra comunidad. Hace unos días, dos embarazadas con covid y en situación crítica por la evolución de la enfermedad tuvieron que ser intervenidas de urgencia por cesárea en el Hospital Santa Lucía en Cartagena ¿Edades? Veintinueve y cuarenta años. ¿Después? Ingreso inmediato en la UCI en el Hospital Virgen de la Arrixaca por insuficiencia pulmonar grave. ¿Los bebés? Relativamente bien, excepto uno que nació siendo positivo y prematuro.

La fiesta del alza de positivos se celebra cada vez con menos miedo. Creemos que la vacuna, una vez inoculada, ya nos libra de contagiarnos y de contagiar, y no es así. Circulan alrededor de nueve vacunas en el mundo, y si escuchamos a los inmunólogos de nuestro país, hablan claramente y sin cansarse de insistir en que las vacunas son eficaces para frenar la pandemia, pero no evitan que una persona pueda correr el riesgo de sufrir la enfermedad, incluso de volver a infectarse.

He leído que en unas semanas, la Región de Murcia va a volver a cerrar fronteras. No creo que llegue la sangre al río, pueden estar tranquilos. Mientras tanto, que siga la fiesta de los contagios, total, vida solo hay una y hay que vivirla mientras el virus o sus variantes no nos postren en una cama de una UCI con un respirador y debatiéndonos entre la vida y la muerte. Suena cruel, con tono de aguafiestas y, como me han dicho en más de una ocasión, aburrido; pero más dolor me provocaron las palabras de una amiga, cuyo padre falleció hace unos meses por covid: aprovechad con ellos el mayor tiempo posible que cuando se van se les echa mucho de menos.

 

 

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2 thoughts on “La fiesta de los contagios, según María Bernal

  1. JOSE LUIS SALMERON

    más de 50.000 fallecidos
    ………………………………
    Ahí ya he dejado de leer y me he ido a vomitar al comprobar hasta donde puede llegar el sectarismo en una persona que debería ser fiel (por su profesión) a la realidad.

  2. JOSE LUIS SALMERON

    La semana del optimismo, en la que el presidente del Gobierno anunció la fecha para que el país consiga la inmunidad de grupo y la vacunación alcanzó su verdadera velocidad de crucero, fue también la semana en la que España superó la barrera psicológica de los cien mil muertos a causa del covid. De acuerdo con el estudio efectuado por los autores del blog Siguiendo a covid-19, fue el día 12 cuando los datos aportados por las diversas Comunidades Autónomas arrojaron un cómputo global de 100.036 fallecidos pese a que el boletín que publica prácticamente a diario el Ministerio de Sanidad recogía un acumulado durante la pandemia de 79.208.
    18 may 2021
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    Aquí te lo dejo, espero que te den náuseas al leerlo.

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