La Casa de la Campana, una historia singular

El segundo premio del concurso ‘Crónicas de una investigación’ se cuela en la historia de la Casa de la Campana

Lucía Lucas Ruiz

Hay hogares y casas cuyas paredes cuentan historias del pasado y del presente, y cuyo encanto y magia invade a quien la visita. Este es el caso de la Casa de la Campana, una actual hospedería rural situada en el municipio ciezano muy solicitada para oficiar y festejar bodas y celebraciones. Pero más allá de todo ello, la Casa de la Campana tiene una historia que la hace todavía si cabe más especial.

Remontándonos al año 1919, cuando el obispo de Astorga Jesús Mérida Pérez, compró esta finca situada en ‘La Ramblilla’, ‘Perdiguera’. Antoñina Ortiz Velázquez, de 79 años de edad y vecina de Cieza, quien pasó parte de su infancia en esta casa, recuerda que el obispo de Astorga compró la finca como casa residencial y para el cultivo de regadío y secano.

Se podría decir que Jesús Mérida Pérez fue una de las personas más relevantes de la sociedad ciezana por entonces, dado que tuvo una vida algo ajetreada, viajando a multitud de lugares y países, algo poco común para la época.

Según la Real Academia de Historia, hoy en día sabemos que Mérida Pérez, en 1909, fue enviado a Roma como alumno del Colegio Pontificio Español. Fue un gran estudiante, puesto que se doctoró en Filosofía en el Ateneo de Santo Tomás de Aquino y en Teología y Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana.

Fue en 1913 cuando recibió la orden sacerdotal, una gran noticia para todos. Pero esto no impidió que dejara de innovar y de estudiar, siendo en 1927 provisor vicario general del Arzobispado de Granada.

La Real Academia de la Historia relata que “creó el Apostolado Social del Bierzo en Ponferrada, amplió notablemente el edificio del seminario diocesano y publicó varias pastorales que tuvieron gran resonancia, no sólo en el ámbito nacional, sino también en el extranjero. Entre otros cargos, fue consejero nacional de Educación”.

En definitiva, queda reflejado en la historia que fue un hombre de gran intelecto, al poseer numerosos títulos y desempeñar varios cargos, teniendo en consideración que en aquella época solamente los ricos señores podían permitirse el lujo de estudiar y obtener  títulos.

Jesús Mérida Pérez tenía un fiel amigo cuyo nombre se desconoce, pero con apellidos Martínez Ortín, también perteneciente al mundo de la sacristía. Tanta confianza había entre ellos que el obispo dejó a cargo de la casa a la hermana de su amigo, María Dolores Martínez Ortín. Solamente pondría una condición: él, (el obispo) permanecería en su casa hasta que la muerte tocara su puerta.

Llegó la hora del casamiento entre la señorita María Dolores Martínez Ortín y un licenciado en Medicina (digestivo) y abogado, D. José Sandoval Amorós. Juntos tuvieron una hermosa hija llamada Juana María de los Dolores Sandoval Martínez, también licenciada en Derecho. Cabe destacar que ésta fue una de las familias más importantes de la Cieza del siglo XX.

La pareja a cargo de la finca, en la que vivían con el obispo como si fueran familia, no frecuentaba mucho la casa, pues la tenían como segunda residencia o casa para veranear y pasar las fiestas. Siempre estaban en la capital de la Región o incluso en la capital de España, ya que debían desempeñar sus trabajos.

Denominaban señores o señoritos al grupo social que tenía dinero, tierras y un trabajo importante. Decimos esto porque la señorita María Dolores Martínez Ortín y el señor D. José Sandoval Amorós se distinguían como los señoritos de la Casa de la Campana.

Tuvieron como mediero (persona que saca adelante tus tierras y el beneficio es mutuo porque se divide) a José Ortiz Montesinos, quien estuvo en aquella casa trabajando y viviendo, y hoy su hija Antoñina Ortiz Velázquez, de 79 años de edad, nos los recuerda.

Según testimonios ajenos, esta casa era frecuentada por los vecinos todas las noches, ya que esta era la única con luz y con las últimas innovaciones como la radio. Cuentan que se caracterizaba por ser la casa más grande de los alrededores y más alegre, pues estaba siempre llena de niños y gente con la que conversar y pasarlo bien.

Dando un paso en el tiempo hasta  2010, es en este año cuando se inicia la reforma de la Casa de la Campana, dado que estaba abandonada y en malas condiciones,  para convertirla en lo que es en la actualidad: un establecimiento urbano pasa pasar unas vacaciones al aire libre en compañía de familiares y amigos.

En definitiva, aquel hogar y paraje con encanto del cual quedó prendado Jesús Mérida Pérez, convirtiéndolo en un hogar con las puertas abiertas a los vecinos de Cieza desde el año 1919, es ahora una hospedería rural con mucho encanto, que recibe a huéspedes y parejas, junto con sus invitados, para seguir escribiendo la historia de este emblemático lugar.

 

Curso: 2ºC ESO-IES Diego Tortosa.

 

 

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