Diego J. García Molina analiza el nuevo gobierno de Cieza

La legislatura que nos espera

Prácticamente ha terminado, por fin, este electrizante periodo preelectoral, postelectoral y la campaña propiamente dicha; además de la etapa anterior desde la moción de censura al inefable Rajoy con una campaña de promoción continua favorable al PSOE desde las instituciones, motivada por la interinidad manifiesta del gobierno, preparando así la cita con las urnas con tiempo. No obstante, todavía queda negociar los acuerdos correspondientes para tener mayoría en el Congreso. Por contra, en nuestra Cieza ya tenemos gobierno. Los magníficos resultados obtenidos por el PSOE de Pascual Lucas, a un solo concejal de la mayoría, le permite afrontar los próximos años con tranquilidad, a diferencia de la legislatura anterior.

Hasta ahora el PSOE dependía de los apoyos necesarios e imprescindibles de Izquierda Unida y Podemos para alcanzar los 11 ediles mínimos con el objetivo de obtener la alcaldía; con tan solo 6 concejales prácticamente le faltaban el doble de apoyos, y así se constituyó el tripartito de izquierdas para desalojar al Partido Popular tras demasiados años de gobernación, con la participación de los 3 concejales de la federación de partidos de izquierda, liderada por el partido comunista, y los 2 podemitas. A pesar de las recientes declaraciones del líder de los populares ciezanos en el Pleno de Constitución, no pueden negar que “Cieza no ha cambiado, no hay mejoría”, se aprecia a ojos vista en todos los sentidos. El gobierno encabezado por los socialistas ha sido un éxito y salvo casos puntuales y de menor importancia, los concejales han colaborado de forma proactiva en aras de la mejora y prosperidad de nuestra ciudad, siendo recompensados en las urnas por ello.

En el ciclo anterior se encontraron con una situación coyuntural muy favorable con respecto a la oposición a su ejercicio de mando en el consistorio. En primer lugar, un PP Cieza en descomposición, con dimisiones de varios de los concejales, incluido el candidato a la alcaldía, y el paso a no adscritos de la mitad de ellos a falta de más de un año para las siguientes elecciones; desidia, falta de ideas y enfrentamientos, incluyendo filtraciones interesadas a la prensa marcaron su acción política. Teniendo en cuenta que el edil de Ciudadanos era novel en estas lides y que IU y Podemos formaban parte del gobierno, al final los plenos se convirtieron en un paseo militar, con una oposición limitada y tan solo el concejal de CCCi, José Luis Vergara, estuvo a la altura de las circunstancias del cargo ostentado, aunque ello no haya tenido recompensa.

En esta ocasión el PSOE tendrá las manos libres para aplicar su programa, ya no tendrá a socios condicionando su labor de gobierno; como anécdota, recordemos que poco faltó para que no se ejecutara la ampliación del Paseo Ribereño, mediante subvención la mayor parte, la cual tanto ha mejorado nuestro municipio, por la férrea oposición efectuada al inicio de la legislatura por estos partidos contrarios al progreso. El descenso abrupto de apoyos al PP, dejándoles con únicamente 5 concejales, no sabemos cómo afectará al desarrollo de la labor de oposición de los populares a lo largo de estos 4 años. Ciudadanos ha ganado en experiencia y doblado sus ediles subiendo a 2, y la irrupción de Vox, con el mismo número, será la incógnita a despejar. Por cierto, en la etapa anterior se unieron los 3 partidos de izquierda con toda naturalidad para hacerse con el poder en el Ayuntamiento. En caso de que el PP hubiera obtenido un mejor resultado y pudiera sumar junto a Ciudadanos y Vox en el bloque de derechas me habría gustado comprobar si se habría respetado el resultado en caso de entenderse para apoyar a este partido a obtener la alcaldía.

Lo que nuestro municipio necesita en este momento es mantener un periodo de estabilidad que propicie un clima de mejora económica que tanta falta nos hace, generar puestos de trabajo de calidad apoyando el asentamiento de empresas, y el tan esperado plan urbanístico que permita ampliar la oferta de vivienda disminuyendo de ese modo el exagerado coste que deben afrontar actualmente los ciezanos para la compra o alquiler; la demanda está ahí, falta la otra parte de la conocida ley. El PSOE no tiene excusa, Cieza los ha escogido en las urnas inequívocamente para esa misión. Esperemos, por tanto, que se cumpla la máxima que el alcalde declamó en su toma de posesión del bastón de mando: “No priman los intereses de los partidos sino el de Cieza y sus habitantes”. Amén (así sea).

 

 

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