La «irrelevancia» de Ciudadanos según Antonio Balsalobre

Surgiendo de la nada, Ciudadanos alcanza las más altas cimas de la irrelevancia 

Se veía venir, pero pocos pensaban que llegarían a tanto. A tanto engaño para conseguir tan poco. A tanto cinismo para terminar de mamporreros del PP. Sabíamos que aquel joven hiperactivo, campeón universitario de debates, tenía ramalazos de inconsistencia; ahora hemos aprendido que, como Benjamin Button, Rivera ha ido decreciendo hasta convertirse en un “adolescente caprichoso”, volátil y políticamente inoperante. Un adolescente desbocado que lleva a su partido, si sus subordinados no lo impiden (y no parece que lo vayan a hacer, habida cuenta de la extraña democracia interna que profesan) al abismo.

Pocas veces alguien con esa correlación de fuerzas ha conseguido tan poco. No es que fuera espectacular su resultado en las últimas elecciones, pero tampoco era malo. Cualquier otro político avezado hubiera rentabilizado con criterio esos votos. Rivera en cambio, con la ineficaz colaboración de Arrimadas (¡Otra que te crió! Que ganó en Cataluña y luego nunca más se supo), en una desastrosa negociación, ha sido ninguneado, humillado y achicado por el PP y por Vox. Por un PP corrupto que Ciudadanos quería mandar al pozo de la historia y que ha terminado engulléndolo.

¿Alguien se imagina a Rivera y Arrimadas, uno como presidente del Gobierno y otra como vicepresidenta, negociando en Europa, por el mundo, los intereses de España? Dios nos guarde. Si su habilidad negociadora es la exhibida tras su victoria en Cataluña en las pasadas autonómicas o la desplegada en los “pactos” con sus “socios” de Colón (derecha y ultraderecha confundidas), entregando las plazas, una por una, sin apenas resistencia, apañados vamos. Es verdad, sí, que han conseguido alguna presidencia de diputación. ¿Pero no eran las diputaciones, obsoletas e innecesarias, las que Rivera quería eliminar?

En la Región, la humillación ha sido doble, o triple, o cuádruple. Primero porque por órdenes de arriba los que venían de regeneracionistas se han convertido en cómplices de la corrupción del PP. Segundo porque la sucursal murciana aceptó mansamente que Hervías, el hombre de Rivera venido de Madrid, los arrinconara, menospreciara y hasta sellara la boca para que no pudieran decir, tras la rendición, ni mu. Tercero porque los pactos los obligan a gobernar con Vox, después de tantas proclamas anti ultraderechistas (con las que siguen, por cierto, con el mayor cinismo del mundo, tostándonos la oreja). Cuarto, porque su “ordaguito” a Ballesta, que resultó ridículo, parecía sacado del Club de la Comedia. Y aquí me quedo. No sigo.

De fiasco tachaba Tristante, en un reciente artículo, la postura de Rivera. Un Rivera a quien define como supremacista catalán que considera a los murcianos paletos segundones en su estrategia de poder. Y un fiasco del que no sólo va a salir perdiendo la Región sino el propio Rivera y el propio Ciudadanos. Y si no, al tiempo.

Veremos en qué queda todo esto. De momento el PP le gana a Rivera por goleada. Le ha pegado, como decíamos nosotros de pequeños, “una panaera”. Vamos, que de aquí a pasar a ser un cero a la izquierda no hay más que un paso.

Mientras tanto, la coalición de izquierdas se consolida en Cieza

Frente a tanto pacto oscuro, oportunista y extravagante del tripartito PP, C’s y Vox, que convierten la política y los resultados electorales en una merienda de ineptos; queda en Cieza reeditado un gobierno de izquierdas acordado desde la transparencia, negro sobre blanco, con luz y taquígrafos, entre el PSOE e IU, dos partidos que se entendieron en la pasada legislatura y que están llamados a entenderse en ésta.

Ya lo decíamos la semana pasada. Lo lógico, lo sensato, lo inteligente, era reeditar lo que ha funcionado bien. Reeditar el magnífico trabajo llevado a cabo por la anterior Corporación y el Equipo de Gobierno de coalición.  Y eso es lo que se ha hecho. No puede, pues, empezar mejor la legislatura. Con un pacto de gobierno que tiene todos los visos de ser justo y equilibrado, aunque echando, eso sí, de menos la ausencia de Podemos, el tercer pilar de aquellos logros. Dejando claro qué funciones desempeñará cada uno. Anteponiendo los intereses de los ciezanos a los propios de cada partido. Pensando en el progreso de Cieza y en su desarrollo, sin olvidar la justicia social en los ámbitos que competen a esta Corporación.

Estos son los pactos que Cieza, la Región y España necesitan. Los pactos de la luz frente a los de la sombra.

 

 

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