Saorín: “Aún después de vacunados, debemos seguir llevando la mascarilla”

El concejal de Sanidad y Salud Pública del Ayuntamiento de Cieza, Francisco Saorín, advierte que una persona vacunada podría infectarse sin desarrollar síntomas graves, pero seguir contagiando

Crónicas de Siyâsa/Concejalía de Sanidad

En un comunicado de prensa, Saorín ha informado de que las actuales vacunas de covid-19 evitan que la persona que las recibe se ponga enferma, “sobre todo muy enferma, y necesite ingresar en una unidad de cuidados intensivos”. Sin embargo, todavía se desconoce si las aprobadas hasta el momento también protegen de la transmisión del virus, o hasta qué punto lo hacen. Es decir, una persona vacunada podría infectarse sin desarrollar síntomas graves, pero seguir contagiando.

¿Por qué seguir llevando mascarilla aunque ya se esté vacunado?, es una pregunta que ha querido despejar el concejal de Sanidad y Salud Pública del Ayuntamiento de Cieza, Francisco Saorín, recordando que las vacunas contra la covid-19 funcionan para “protegerse del virus, sobre todo, de las formas más graves de la enfermedad, pero por ahora se desconoce hasta qué punto pueden frenar la transmisión». “Por eso es tan importante seguir con las medidas de protección para evitar nuevos contagios”, ha señalado.

“Por eso, a pesar de haber recibido la vacuna, uno debe seguir con todas las medidas de protección para evitar contagios: uso de mascarilla, lavado de manos, distancia de seguridad y ventilación de espacios cerrados. No podemos cansarnos de repetirlo”, señala el edil.

Asimismo, el concejal ha explicado que las vacunas aprobadas en Europa son capaces de inducir una buena respuesta inmunitaria y tienen, en general, “grados muy altos de eficacia”. Pero en los ensayos clínicos para demostrar su eficacia y seguridad solo se ha observado si el fármaco previene de la covid-19 y protege a las personas que tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones, “no se han publicado datos sobre si además detienen la transmisión del virus”.

Las vacunas aprobadas por ahora en Europa —que a fecha 17 de marzo son las de Pfizer-BioNTech, Oxford-AstraZeneca, Moderna y Janssen— se administran mediante dos pinchazos en el brazo, separados por menos de un mes de diferencia. “La vacunación intramuscular no es la más adecuada para inducir la inmunidad en mucosas y la producción de IgA”, cuenta Zúñiga. La experta añade que una vacuna de administración intranasal y oral lleva mucho más tiempo de desarrollo que las actuales.

En España, como en muchos otros países, la estrategia de vacunación prioriza a los grupos vulnerables y a las personas mayores, ya que la edad es el principal factor de riesgo de hospitalización y muerte. El motivo de vacunar a grupos prioritarios como, por ejemplo, residentes en centros de mayores y grandes dependientes no institucionalizados, es protegerlos de las formas más graves de covid-19.

Saorín ha concluido subrayando que las vacunas contra la covid-19 evitan las formas más graves de la enfermedad. Su objetivo es reducir la mortalidad por el virus y evitar que el sistema sanitario colapse. “Por ese motivo, a pesar de que una persona haya recibido la vacuna, debe seguir manteniendo todas las medidas de protección”.

 

 

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