Los mordiscos de los de Cieza

Una información de 1935 en un diario californiano sobre Cieza ha abierto la investigación de serie de noticias unidas por la manera de proceder: la mordedura

Miriam Salinas Guirao

Hace unos días mandaban a redacción una imagen de una noticia que apuntaba: “Worker Bites Off Boss’ Nose”. La imagen correspondía al diario californiano Calexico Chronicle en 1935. Junto al titular una breve información aseguraba que Juan Antonio Morcillo, empleado de una fábrica de esparto de Cieza, se abalanzó sobre su jefe y le mordió en la nariz después de que criticara su trabajo. Al parecer la noticia se había publicado en octubre. Para comprobar la veracidad de los hechos repasamos toda la prensa de ese año, y del anterior, en España. El Heraldo de Madrid  de 5 de junio de 1935 coincidía con el diario californiano. En Noticias breves de provincias se añadía el epígrafe: “Cieza. —En un taller de espartería, al recibir el encargado la obra del obrero Juan Antonio Morcillo, aquel le reprendió. Entonces, Juan se arrojó sobre eI encargado y le arrancó la nariz de un mordisco”.4

Los mordiscos de Cieza

Las hemerotecas regionales no daban pistas sobre la historia de Juan Antonio Morcillo, pero daban otras informaciones todavía más interesantes. En 1889, concretamente, el 22 de febrero, El Diario de Murcia  publicaba, más de cuarenta y cinco años antes, otra mordedura. La noticia hablaba de una causa vista en la audiencia que tenía su origen en un mordisco que había dejado “indeleble huella en la nariz de una mujer, vecina de Cieza, y llamada Josefa Calderón”.  El diario relataba: “Qué motivó la acometida brusca que tal destrozo hizo en parte tan delicada, eso no se pudo esclarecer ayer. Solo resulta evidente que el día 2 o 3 de marzo último, estando sentada en la escalera de su casa Josefa Calderón, penetró en la morada Josefa Pérez, y que sin que mediara cuestión alguna entre ambas, esta le clavó los dientes en la nariz a su contraria y salió a escupir a la calle. Decimos que resulta evidente, no porque así lo declararan los testigos, sino porque casi todos afirmaron haber visto entrar a la procesada Calderón, y a los pocos momentos derramar sangre a la dueña de la casa”. No acaba ahí el asunto,  la procesada, Josefa Pérez, negaba hasta el  extremo su acusación, aunque, eso sí, según lo relatado, “dio a entender que tenía motivos para eso y más, puesto que le había llamado mala mujer y otras cosas. Lo cual, tomado en consideración por el teniente fiscal, hizo que este apreciara dos circunstancias atenuantes, y solicitara de la sala, bien la pena de arresto correspondiente al delito atenuado, bien una multa simplemente. El acusador privado, D. Francisco Miñano, sostuvo en su informe las conclusiones que estableció en un principio, por las cuales solicitaba, para la procesada, 4 años y seis meses de prisión correccional. El letrado defensor D. Ricardo Guirao, trató de demostrar en su informe la inocencia do su patrocinada para quien pidió la libre absolución”.

El ‘bocao’ del Pintao

Y no es el único caso, el 4 de diciembre de 1910, Eco de Segura publicaba una curiosa noticia  que ocurría a finales del mes anterior. Según la información por “cuestiones de pleno  dominio” llegaron a las manos, Juan Angosto Giménez, apodado Pintao de la Rodriga, y José Montiel López, el Pelinche. En el periódico bromeaban sobre lo sucedido haciendo uso del refranero español: “Y como de la mano a la boca, solo hay una sopa, se pasaron a la boca de las manos”. Al parecer el Pintao le dio al Pelinche “tan tremendo mordisco que le arrancó, casi por completo, el labio superior”. Los dos, Juan Angosto Giménez y José Montiel López, fueron, como se relata en Eco de Segura,  detenidos por la policía y llevados a la cárcel, y reconocidos por el forense e incoado el oportuno sumario,” y al Pelinche le dieron varios puntos en la boca. Y después de lo pasado a muy poca gente choca, que todo malhumorado diga a Pelinche el Pintao, “Te das un punto en la boca”, así acaba la información, con un toque satírico.

Los mordiscos en las fábricas

Tras encontrar referencias a reyertas pasadas con mordiscos de por medio, no esperaba encontrar otro suceso más, y de nuevo, cerrando el círculo, en una fábrica de esparto.  En 1934, el seis de marzo La Verdad de Murcia publicaba una noticia en la que, de nuevo, una disputa incluía un bocado. En marzo, se presentaron ante la Guardia Civil del puesto de Cieza dos mujeres: Inocencia Caro Fernández y María Piñera García. Las dos acudieron a comisaría a denunciar, según la información, que, a la salida de la fábrica donde trabajan, por haber asistido a los talleres el sábado que estaban en huelga, habían sido “insultadas y maltratadas por Asunción Lucas, Catalina Morales, María Sánchez, Francisca García y María García”. “Llegaron a las manos, resultando María Piñera con un mordisco en la pierna y la Asunción con el vestido roto”.

En las hemerotecas los mordiscos aparecían en decenas de noticias en la Región de Murcia y en informaciones nacionales. La defensa a través de la dentadura que llevaba a Cieza a aparecer hasta en California no resulta un asunto único de la población que aguarda bajo la Atalaya.  Por suerte.

 

 

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