Los artículos independientes de Antonio Balsalobre

Te esperaré

Siempre hay lugar para la sorpresa. Para el descubrimiento. Para la admiración. Me reencuentro, preparando el Recital de poetas republicanos organizado por el Club Atalaya-Ateneo de Cieza con motivo de la proclamación de la Segunda República Española, ayer 14 de abril, con una poeta excelsa que tenía olvidada, Ernestina de Champourcin, y con uno de sus poemas, “Te esperaré”, que deslumbra y fascina. Ernestina se educó en un ambiente aristocrático, lo que no le impidió ser republicana y unirse a las “sinsombrero”. Una contradicción que a sus padres causó no poco desasosiego. “Te esperaré apoyada en la curva del cielo /y todas las estrellas abrirán para verte /sus ojos conmovidos”. Magníficos versos, creo que esperanzadores. Hermosa imagen que nos recuerda que la dicha puede estar esperándonos en cualquier curva de la vida.

Iscariote

Por si cabía alguna duda, ya sabemos a ciencia cierta en qué lado se encuentra Castillo. En el de los tránsfugas. A la espera de cómo evolucionaban los acontecimientos, el presidente de la Asamblea regional quiso refugiarse primero en la ambigüedad, absteniéndose mientras pudo, hasta que Vox y el PP lo han puesto en su sitio. Al votar en contra de que se prohíba el veto parental propuesto por la ultraderecha (una aberración jurídica en toda regla, ya que no existe el derecho de educar en el odio y la discriminación), Castillo ha acabado desenmascarándose del todo. Como Duglesquin, ha jugado a hacer creer que ni quitaba ni ponía, pero no ha hecho otra cosa que ayudar a su nuevo señor. Un PP que en cuento pueda lo devolverá a sus pregones beatíficos y semanasanteros. Pero, ¿quién aceptará entonces la palabra de un Iscariote?

Tender puentes

Lo dice así de claro: “No duermo tranquila y duermo poco”. No es para menos. Ser ministra de Trabajo en plena pandemia y en medio de una crisis económica mundial sin precedentes le quitaría el sueño a cualquiera. Que duerma poco y mal por empatía con sus conciudadanos no impide, sin embargo, que Yolanda Díaz sea una competentísima ministra. Uno de los mejores responsables de esa cartera que hayamos tenido. Su capacidad para llegar a consensos en la mesa de diálogo social con unos y con otros, su tenacidad a la hora de defender los derechos de los trabajadores, su visión de estado, su estilo propio, no hacen más que reforzar su perfil, como bien recogen las encuestas de valoración. «Voy a tender puentes, la política del ruido y los muros no conduce a nada», suele decir. Ojalá cundiera el ejemplo. Dormiríamos todos mejor.

Bar Gran Vía

Al Bar Gran Vía de Cieza tendrían que haberle puesto Gran Bar. Porque lo es. Por su pedigrí y por su actualidad. Probablemente el más antiguo de la localidad, junto al Cuatro Esquinas, ha brincado los ochenta (fue creado en 1939) y aquí sigue, en pie, tan campante como el primer día, sin perder su esencia. A Paco Campos, que lo regenta con esmero, el establecimiento le viene de su padre, que entró a trabajar en él siendo joven y acabó quedándoselo por traspaso. Bar de toda la vida, de barra, cañas y tapas, alberga anécdotas sabrosas (en los años 70 al rumbero Peret le robaron el coche cuando cenaba en él tras una gala en el pabellón y se tuvo que ir a Murcia en taxi) y rezuma raigambre y autenticidad. De esa que todavía queda en los pueblos. Un ambiente en el que apetece sumergirse mientras uno degusta su pulpo, una buena cazuela de gambas o sus suculentos callos

 

 

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