Articulillos sueltos de Antonio Balsalobre

Suena bien

Sin llegar a ser un Robin Hood, el mejor de los arqueros y el gran defensor de los pobres y oprimidos, si parece que este gobierno se haya tomado en serio hacer efectivo el mandato constitucional de que España sea un “Estado social”.  La prueba del algodón suelen ser los presupuestos, y los que acaba de presentar el gobierno de coalición parece que la superan. Sistema fiscal más justo y mayor gasto social. Se suben algo los impuestos, es verdad, pero a los ricos (mejor dicho, muy ricos) pero no para otra cosa que poder incrementar las ayudas a quienes más lo necesitan. Suena bien. Y es lo menos que se puede esperar de un gobierno progresista. Es verdad que todo esto se puede abordar por la política económica expansiva puesta en marcha por Europa. Pero también para esto debe estar  la UE, digo yo.

Meterle fuego al quiosco

Hay pirómanos que se relamen contemplando el fuego que atizan al tiempo que fingen lamentarse de los estragos. Por ejemplo, los que están alimentando la tensión y las protestas de estos días contra las restricciones para combatir la pandemia y luego culpan al de enfrente de los disturbios. Esos mismos que lanzan un día sí y otro también mensajes de apoyo a acciones que acaban provocando heridos tanto del lado de los manifestantes como de los cuerpos de seguridad, pero no dudan en autoproclamarse defensores de la “ley y el orden”. Las protestas acompañadas de quema de contenedores, escaparates rotos y saqueo de comercios están proliferando por toda Europa. No hace falta ser muy perspicaz para saber quienes están detrás de ellas. En España, no puede estar más claro. Son aquellos que con tal de tumbar al gobierno de izquierdas están dispuestos a meterle fuego al quiosco.

Trumpismo

Lamentablemente, sea cual sea al final el resultado de las elecciones en Estados Unidos, el trumpismo habrá ganado la partida. Digo bien el trumpismo, no Trump, porque este último hace tiempo que la tiene perdida, condenado metafóricamente por la historia al octavo círculo del infierno, donde le espera ese lago de brea hirviente que Dante reserva a los políticos desalmados. De Trump, ese presidente fantoche, nocivo y “mala gente”, como decía, nos olvidaremos. Dudo, en cambio, que el trumpismo y su política de tierra quemada sigan la misma suerte. Adeptos, no le faltan. Da igual el nombre que adopte en cada país este fascismo actualizado y quienes encarnen esta forma repulsiva de hacer política. Como Caín en su día, Trump dejará tarde o temprano de formar parte del telediario. No así el cainismo posmoderno que encarna y cuya semilla ya riegan otros.

Así cualquiera

Coincido con López Miras en que España está dando «un espectáculo que deja mucho que desear» en la gestión de la pandemia del coronavirus. Hasta ahí nuestra coincidencia.  A no ser que admita por iniciativa propia lo mucho que está contribuyendo él mismo, junto a gentes de su partido como Ayuso o Casado a amenizar este vodevil. La primera, con sus “numeritos” diarios, al más puro estilo Trump; el segundo, con ese estilo bronco y derrotista emulador de Abascal. Sin olvidar que también es él actor principal de esta “popular” tragicomedia. Su rol: gobernar en todo momento a contrapelo del gobierno central. Llevarle ante cada nueva medida la contraria, haga lo que haga. Pedir autonomía cuando el gobierno centraliza y clamar por la centralización cuando descentraliza. Sin aclarar, en las circunstancias actuales, cuál es su posición ante un eventual nuevo confinamiento domiciliario. Así cualquiera.

 

 

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