Juan Gómez ‘el Flecha’, la pasión de la Semana Santa de Cieza

REPORTAJE

La añeja Semana Santa lleva asociada a su historia la figura de un emigrante ciezano que, durante 40 años, regresaba de Francia únicamente para desfilar

Javier Gómez Bueno

Cieza vive su Semana Santa con una pasión desbordada y arraigada durante siglos. Está declarada de Interés Turístico Nacional y ahora busca la declaración Internacional. Cieza se paraliza durante siete días cada primavera para homenajear la Pasión de Cristo, donde participan más de 5.000 ciezanos y ciezanas durante su representación y procesionan  por las calles de la localidad 44 pasos de distintas cofradías. Pero si hay alguien que representa la pasión por la Semana Santa ciezana ese es Juan Gómez Gómez ‘el Flecha’ (1940), un emigrante ciezano en Francia que durante los 40 años que residió en el país vecino no faltó a su cita con la Semana Santa nunca.

Juan Gómez nació en 1940, en plena posguerra, en la Cuesta del Chorrillo, una popular barriada ciezana del extrarradio, en el seno de una familia humilde. Debido a ello, comenzó a trabajar con ocho años, tal y como tuvieron que hacer muchos niños de Cieza. La necesidad apremiaba en las familias humildes tras una guerra civil cruenta y una posguerra que no le iría a la zaga.

Desde su juventud destacó entre el resto por su condición atlética y su físico germánico: rubio y de ojos claros como el mar. Recibió su apodo por su manera de correr: como una flecha, que, posteriormente, se vería ratificado cuando pasó a ser cabo de arqueros del Tercio Romano del Santo Sepulcro, conocido popularmente como ‘los armaos’. Juan Gómez empezó a desfilar en el tercio a los nueve años de la mano de Montoya, uno de los veteranos ‘romanos’, y será la próxima primavera cuando deje de hacerlo por motivos de salud. En el transcurso de este tiempo, cuarenta años desfiló regresando de Francia, donde estuvo trabajando, sin faltar ni una sola primavera, a pesar de las circunstancias. El motivo lo subraya ‘el Flecha’: “Desde que era niño soñaba con desfilar en la Semana Santa, es lo máximo para mí”. Lo expresa tranquilo y con una sonrisa afable, con una serenidad impropia para alguien que ha llegado a ser Nazareno del Año y presidente de honor de la cofradía Tercio Romano del Santo Sepulcro, que fue fundada en 1701.flecha

El atleta

‘El Flecha’ destacó desde muy joven en el atletismo, especialmente en las carreras de fondo, que era en las que participaba en la prueba de 10 kilómetros. Fue seleccionado por las Juventudes Falangistas para participar en diversos campeonatos de España. Al respecto existe una anécdota que refleja su forjado carácter, resistente a la adversidad. “En un campeonato en Santander, nada más iniciarse la carrera, otro de los atletas me pisó y se me cayó una zapatilla. Me molestaba mucho correr así. Por ello, decidí desprenderme también de la otra y continuar la carrera descalzo. Quedé tercero. Imagínate si llego a correr con zapatillas”, declara entre risas.

La fama de Juan Gómez fue in crescendo en el mundillo del atletismo hasta tal punto que fue seleccionado para participar en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, con apenas 20 años. Pero este hito supuso una gran decepción para él. La vida en Cieza para un humilde trabajador no era sencilla. ‘El Flecha’ trabajaba en el Cine Capitol y su jefe le dio a elegir entre participar en las Olimpiadas o mantener su empleo: “Me dijo que si iba a Roma no me molestase en regresar a mi puesto de trabajo. Tuve que renunciar a un sueño como es el de ser olímpico porque mi trabajo era mi única fuente de ingresos. Fue muy duro”, lamenta mientras una sombra cruza por sus ojos azules. Sesenta años después sigue llevando esa espina clavada en el corazón.

Su resistente carácter, sin embargo, le haría continuar. El mismo carácter que demostraba en las procesiones cuando, ataviado con el traje de la Roma imperial, desfilaba con paso marcial y rostro serio, metido totalmente en su papel. Tan impecable que provocaba murmullos de admiración entre el público asistente, durante años deseoso de ver desfilar al Tercio Romano y al ‘Flecha’ mientras realizaba las famosas ‘caracolas’ en el casco antiguo de Cieza.

El actor

La vida de ‘el Flecha’ daría para escribir un libro. Este polifacético ciezano también hizo sus pinitos en el mundillo del cine. Los parajes ciezanos sirvieron de ambientación para la película ‘Lucky el intrépido’. El director buscaba a alguien que interpretase el papel de policía, y el sargento de la Guardia Civil de Cieza, conocido como ‘sargento Pili’, le recomendó a Juan Gómez. ‘El Flecha’ resultaba idóneo para el papel: su rostro germánico, su cuerpo atlético y su marcialidad encajaban a la perfección. Y le dieron el papel.

“Resultó una experiencia maravillosa. Durante ese tiempo pasé de ser el ‘chico para todo’ que trabajaba en Cine Capitol para ser uno de los actores de una película. Además, varios ciezanos también participaron como extras. La gente me paraba por la calle y la película me hizo famoso en Cieza”, afirma, al tiempo que su mirada se evade rememorando el momento.flecha2

Emigrante en Francia

En 1965, ‘el Flecha’ se tomaría cumplida venganza de la afrenta recibida por su jefe cuando le puso en la encrucijada de elegir entre los Juegos Olímpicos y su trabajo. Después de 15 años empleado en el Cine Capitol, desde que era un niño, y recién casado y esperando a su primer hijo, Juan Gómez descubre que no ha estado dado de alta en ningún momento de su vida laboral.

“Cuando me enteré me di cuenta que aquí no tendría futuro nunca, ni mi inminente familia ni yo”, asegura. Así que decidió emigrar a Francia, como hicieron tantos en la España de los sesenta, en la búsqueda de un futuro mejor. Terminó su semana laboral y, sin avisar a su jefe ni despedirse, se montó en el tren, con su mujer embarazada, y partió rumbo a Francia. Sin dinero. Incluso los billetes del tren los pagó su suegro.

En el país vecino encontró estabilidad económica y un futuro más halagüeño que en su tierra. Allí, asentado en las inmediaciones de Avignon, trabajó en la agricultura y en la construcción. Sin embargo, ‘el Flecha’ no podía olvidar su pasión: la Semana Santa de Cieza. Todos los años, en total cuarenta, regresaba a su tierra natal para cumplir, de forma serena y marcial, con su cometido como ‘legionario romano’. Está pasión semanasantera le ocasionó más de un disgusto en el ámbito familiar. El periodo de la Semana Santa casi nunca coincidía con el de las vacaciones de su mujer y sus hijos. En la mayoría de las ocasiones, partía solo hacia España para cumplir con su devoción mientras la familia quedaba en Francia. Ellos irían en verano de vacaciones y, entonces, ‘el Flecha’ se quedaría trabajando. “Mi mujer desistió de recriminarme mis viajes para la Semana Santa. Comprendió lo importante que era mí”.

A tal punto llega la pasión de Gómez por la Semana Santa que durante una de sus estancias en Cieza, en Viernes Santo, nació uno de sus hijos. ‘El Flecha terminó de desfilar ese día y al siguiente partió rumbo a Francia para conocer a su retoño.

Esa importancia se vio reflejada en uno de esos años. Su patrón en Francia le dijo que le concedía el permiso para viajar esa primavera a España con la condición de que la finca donde desempeñaba sus labores quedara podada antes de partir. ‘El Flecha’ se puso manos a la obra. Quedaban demasiadas viñas que podar todavía y no tendría tiempo material para acabarlas. Así que, para no faltar a su cita, decidió trabajar hasta que se pusiera el sol y los sábados y domingos también, a destajo. Y logró terminar el trabajo antes de la fecha señalada, y tan deseada para él. Su jefe, asombrado, lo felicitó y le concedió el permiso. Juan Gómez ‘el Flecha’ no podía fallarle a la Semana Santa ciezana.

Cuando se jubiló, en 2005, regresó a Cieza y continuó desfilando, con la misma seriedad que en su juventud. ‘El Flecha’ lleva grabada a fuego y sangre la Semana Santa de Cieza, que es su pasión y su vida. ‘El Flecha’ y la Semana Santa ciezana están indisolublemente unidas, son almas gemelas. La gente todavía recuerda, con admiración, la forma de procesionar de Juan Gómez y se sigue comentando: “Nadie es capaz de llevar el paso como lo hacía ‘el Flecha’». Una historia de leyenda, amor mutuo y pasión.

 

 

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