De Cieza al mundo: la musealización y puesta en valor de Siyâsa, reconocida a nivel internacional

ENTREVISTA

Fulgencio Angosto y Miguel Ibáñez en una de las pasarelas que van al yacimiento. David Frutos

El proyecto desarrollado por Angosto e Ibáñez arquitectos, seleccionado como finalista en los premios internacionales Architizer A+Award

Miriam Salinas Guirao

El proyecto de musealización y puesta en valor de Siyâsa de Fulgencio Angosto y Miguel Ibáñez, arquitectos por la Universidad Politécnica de Valencia desde el año 2005, ha sido seleccionado como finalista de la categoría Plus Concept: ‘Arquitectura y Preservación’,  en la IX edición de los premios Architizer.  Este proceso de puesta en valor y protección del despoblado ha permitido que la mirada internacional se centre en Cieza, en el patrimonio imponente que duerme y espera, que grita y vuelve a la vida, llenando de nuevos ecos la historia de la localidad.

Los premios internacionales Architizer A+Award seleccionan “lo mejor de los más reconocidos estudios de arquitectura del mundo”: “Para nosotros ser finalistas ya es un premio. Estamos muy contentos por el reconocimiento al esfuerzo y trabajo realizado y sobre todo nos alegra ver que empieza a darse a Siyâsa la importancia a nivel internacional que merece”, explican Angosto e Ibañez. Los Architizer Awards están compuestos por un jurado de expertos de primer nivel mundial,  que  conceden  un  premio  profesional  por  cada  categoría,  existiendo  también  el  premio  por  votación popular entre el 16 y 25 de junio.

El proyecto de puesta en valor y protección de Siyâsa pone sobre la mesa una manera de vigorizar al patrimonio. Un patrimonio que aguarda y en el peor de los caso se deshace, se destruye. Para los arquitectos “la sociedad murciana cada vez está más concienciada con la protección y puesta en valor de sus Bienes Culturales. A esto se suma la implicación de las administraciones que recogen este sentir popular y están invirtiendo cada vez más en las intervenciones sobre el  vasto elenco patrimonial de la Región”.

Siyâsa es uno de los yacimientos andalusíes más destacados  y supone una referencia en el estudio del urbanismo y hábitat hispanomusulmán en los siglos XI-XIII. “Enclavado en la cabecera del Valle de Ricote alcanzó una extensión de 11 hectáreas y una población estimada de 4000 personas. El interés de Siyasa radica en un abandono no traumático del que se extrae una información valiosísima de estructuras, distribuciones y forma de vida”, esgrimen los arquitectos. La parte principal de la actuación, que es la cubierta, tenía varios condicionantes: “Proteger adecuadamente los restos siendo respetuosa con los mismos, adaptarse al terreno con una fuerte pendiente, no ser continua para no perder la relación interior-exterior, no causar un fuerte impacto en el entorno así como facilitar y mejorar la comprensión de los restos”. De este modo, la secuencia de cubiertas aterrazadas recuerda al escalonamiento original de Siyâsa y permiten la presencia del entorno desde el interior, a la vez que se marcan los patios como eje de cada vivienda.

Por otro lado la actuación ha conseguido acercar Siyâsa a todo tipo de público gracias a la búsqueda de la accesibilidad universal buscando informar y explicar a cualquier tipo de público desde el más profano hasta el más entendido. Todo ello, servirá como elemento potenciador del desarrollo turístico, cultural y social no solo a nivel local sino también de todo el conocido como Valle de Ricote siendo extensible a la oferta regional de yacimientos y sitios históricos. Siyâsa destaca por méritos propios, pues es uno de los yacimientos más grandes de la Región de Murcia con tres áreas bien diferenciadas: alcazaba, caserío y maqbara.

Los condicionamientos que impone el medio rural en la configuración de las casas son de gran importancia. Establecida en la ladera de un empinado cerro, Siyâsa mantiene el esquema tradicional de poblamiento andalusí como son “viviendas desarrolladas en altura apiñadas unas con otras en la ladera del cerro; un sistema defensivo de muralla y torres con una zona más segura en lo más alto; cercano a una fuente continua de agua (Río Segura) y suponiendo un punto estratégico de control”. La zona excavada no representa más del 4% del total que debió ocupar la ciudad.

La confluencia de varias disciplinas para preservar el legado se hace necesaria: “La arquitectura es la base angular y engloba de manera transversal todas las distintas disciplinas implicadas en el proceso de poner en valor un bien patrimonial”, sostiene Fulgencio Angosto. En palabras de Chueca Goitia: “No se cuida sino lo que se aprecia, y no se aprecia sino lo que se conoce”.

Hisn Siyâsa se encarama en la cima de la montaña más reconocible de Cieza, la Atalaya. La parte excavada apenas ha desvelado una pequeña porción de las más de diez hectáreas que se estima que ocupó el yacimiento. Miguel Ibáñez señala que “de las casi 800 viviendas estimadas, aunque solo hay excavadas  19, son suficientes, de momento, para caracterizar la vivienda siyâsí. Por tanto, es quizá más revelador tratar en el futuro de exhumar estructuras públicas como mezquita o baños”.  Los últimos trabajos, realizados por el estudio de arquitectura ciezano entre 2019 y 2020, se centraron en cubrir la mayor parte del área excavada, construcción de Centro de Recepción y dotación de agua y luz. La solución responde a una marcada topografía planteando un sistema de cubiertas superpuestas y discontinuas que de forma escalonada reinterpretan el poblamiento original aterrazado, en diálogo con el entorno.

El sistema constructivo de Siyâsa, basado sobre todo en muros de tapial de tierra sobre tapial mampuesto, con revestimientos en yesos y cal cubiertas de rollizos de madera, teja y cañas, era de “una gran fragilidad y fácilmente deteriorables. Se procedió el refuerzo estructural y consolidación utilizando sistemas, materiales y técnicas semejantes a los originales”, recalca Ibáñez.

Para frenar el deterioro se ha optado por una solución de cubierta discontinua, así, la propuesta simula un planeamiento aterrazado adaptado al fuerte desnivel de la ladera de la montaña. Se busca con ello el mínimo impacto visual de la actuación desde el exterior, la permeabilidad entre el interior y el exterior tan importante y la fidelidad histórica a una imagen de poblado. “Estas finas losas son de hormigón blanco que permite un espesor mínimo de 20 centímetros soportadas por los estrictamente necesarios pilares metálicos también de mínima dimensión cuya ubicación responde al más reducido impacto arqueológico posible. Las cubiertas se van solapando unas con otras para proteger y desaguar a modo de cascada las lluvias.  Las viviendas se distinguen porque cada una tiene señalado su patio en la cubierta a modo de lucernario”, recapitula Angosto.

La musealización  y puesta en valor de Siyâsa, no es único proyecto ligado al patrimonio desarrollado por el estudio de arquitectura, pues acometieron la reforma del Teatro de Romea de Murcia. El estudio está  abierto a todo tipo de encargos: “Cualquier proyecto, tenga la envergadura que tenga, merece toda nuestra atención y la búsqueda de la solución adecuada siempre supone un reto profesional, máxime todavía si se trata de intervenciones patrimoniales”, concluyen los finalistas de Architizer A+Award.

 

 

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