Fauna extinguida en Cieza

Del lobo al ‘zebro’, los animales que habitaron la vega alta del Segura

José Olivares García

Actualmente el entorno de Cieza es muy diferente al que podríamos haber encontrado hace solo unos cientos de años debido a diversos factores: los cambios climáticos, desastres ecológicos y las actividades humanas. Los parajes ciezanos estaban poblados de una fauna rica y diversa, difícil de ver hoy en día, como podemos comprobar a través de los documentos antiguos y topónimos que nos han llegado a la actualidad, donde se constata la existencia de animales que hoy en día en Cieza se consideran extinguidos. La palabra extinción (con origen en el latín exstinctio) se refiere a la consecuencia o resultado de extinguir o de lograr extinguirse. Para la biología y la ecología, el concepto resume en un solo término lo que ocurre cuando desaparecen todos los integrantes de una misma familia o especie.

Con toda seguridad, la firma del tratado de Alcaraz, hacia el 2 de abril de 1243,​ entre el infante Alfonso de Castilla, futuro Alfonso X, en calidad de representante del rey Fernando III el Santo por parte de la corona de Castilla, y varios representantes de linajes señoriales musulmanes del emirato murciano, y la posterior sublevación mudéjar del 1266 provocaron paulatinamente la despoblación y el abandono de Siyâsa, conformando un territorio prácticamente inhabitado. Si a estos hechos históricos le sumamos: la dureza de las condiciones climáticas, la naturaleza de tierra de frontera, como un enclave de Castilla, entre el Reino de Aragón y el Reino musulmán de Granada, con  constante amenaza de las razias granadinas, convirtieron la vida en estos territorios en una aventura de alto riesgo. Así, a finales del siglo XV no debían de vivir en la villa de Cieza muchas personas y esto significaba una presión extremadamente baja sobre el entorno natural: la mayoría de las tierras estaban sin roturar y la fauna salvaje se desarrollaba por un territorio prácticamente virgen.

En el Libro de la Montería del Rey D. Alfonso X (1312-50), hay varias citas sobre parajes ciezanos, se nombra, además, la presencia en todas del ‘puerco’, el jabalí (sus scrofa) animal bien adaptado y que ha logrado sobrevivir a todos los factores que para otras especies han significado su desaparición. Lo más relevante que podemos ver en esta obra sobre los montes de Cieza es la presencia del oso en la ‘fuente de la Muerta’, actual fuente de la Murta en el Almorchón. En el entorno de Cieza este famoso libro de montería, menciona la presencia de ‘encebras’ (Equus hydruntinus), en el noroeste de la Región, entre Lorca y Caravaca de la Cruz. 

También el periodista e historiador local Ramón María de Capdevila cita varios episodios sobre la presión cinegética que han sufrido las especies animales en el término municipal de Cieza: “En 1859, el 13 del mismo mes de diciembre se acordó exterminar los lobos y demás alimañas, que tanto daño causaban en los campos, dotando de premios en metálico al que presentara las orejas y los jopos de dichos animales dañinos. En estos tiempos había gran cantidad de estas fieras en la Quebrada de Jumilla, en el Barranco de los Lobos, en la Sierra de la Cabeza y en el Picarcho. Se dieron grandes batidas que causaron la muerte de 110 lobos y 87 zorras, 46 garduñas, 8 turones y  34 comadrejas. Los vecinos de la Villa dieron abundantes cantidades de trigo y de otros granos y aceite, así como bastante dinero, a los cazadores que se dedicaron a la muerte de las bestias. Entre los que más se distinguieron y más presentaron, se cuenta a José Moteyón, el que, sólo, presentó, entre todas las clases citadas 96. Este Moteyón fue la persona de confianza de don Tomás Capdevila, y el cazador que llevaba mi abuelo en sus excursiones cinegéticas”.

Durante la segunda mitad del siglo XX, en Cieza, hubo gran afición en la práctica de la  la colombicultura con la consiguiente presión ejercida contras las aves rapaces, que  competía con las palomas utilizadas en este deporte.

Aquí mostramos algunas de las especies de las cuales existe constancia cierta de que poblaron nuestros campos y montes en épocas históricas.

Alimoche (Neophron percnopterus)

Antaño frecuente en los más variados rincones del territorio español, el alimoche ha sufrido como pocas especies un severo retroceso poblacional que, en unas décadas, ha dejado a la rapaz en una peligrosa situación. Fue muy abundante en la región. A mediados del s. XIX aún existía en Cartagena (Urquijo). Se extinguió hacia 1970 en las sierras de Moratalla y Sierra de la Palera (Cieza), debido a los venenos colocados en los campos.

La Encebra o Zebro (Equus hydruntinus)

Posiblemente el animal más enigmático que aparece  en la literatura sobre zoología de la Región de Murcia, ese es el zebroenzebro o encebra, estos tres son los términos más frecuentes utilizado en castellano para referirse a este équido. La encebra es citada en varios documentos medievales como un équido salvaje, a mitad de camino entre el caballo y el burro, y cuyos últimos ejemplares silvestres fueron documentados en la zona de Chinchilla a finales del siglo XVI.

Cuando los primeros exploradores portugueses llegaron a las costas del sur de África en el siglo XV y vieron por primera vez las quaggas, una subespecie, hoy extinta, de cebra común en lo que actualmente es Sudáfrica, las llamaron «cebras» , al recordarles las encebras ibéricas.

La presencia de la encebra en Cieza, no está documentada estrictamente, la cita que podría situar al animar en la localidad de encuentra en el libro de Montería de Alfonso XI que menciona la presencia de encebras en el noroeste de la Región, entre Lorca y Caravaca de la Cruz, y actualmente una pedanía de la vecina población de Jumilla, conserva el topónimo de Las Encebras. Estos datos hacen que pensemos que no sea descabellado citar la presencia, en tiempos históricos, de las encebra en nuestro término municipal.

La causa de su extinción fue la caza y persecución por parte del ser humano, por los problemas que ocasionaban a los campesinos al comerse sus cultivos. La encebra o zebro era una pieza de caza y así queda recogido en numerosos escritos medievales. Otras fuentes mencionan el consumo por las propiedades curativas de su carne.

El francolín (Francolinus francolinus).

El francolín (Francolinus francolinus Linn) es una especie de singular interés para la ornitología ibérica, pues tenemos abundantes y antiguas noticias de su presencia en algunas zonas peninsulares,  entre ellas Cieza, mientras que en la actualidad se halla totalmente extinguido en nuestro territorio. Sobre la presencia del francolín en tierras ciezanas, nos llama la atención varios documentos que alaban las cualidades culinarias y abundancia  de los francolines cazados en nuestros montes.

Según el texto de María del Carmen Zamora: “El francolín, llamado francolín de collar es una gallinacea, de la familia Phasianidae, genero Francolinus, más grande que una perdiz, tiene la gorja y el vientre negros, la espalda gris con pintas blancas y las patas rojas. El macho de la especie tiene un collar color castaño muy característico. Parece una mezcla de faisán y perdiz, aunque su carne es mucho más fina que la de ésta. El francolín fue seguramente introducido en Murcia  en la Baja Edad Media, o por lo menos así se desprende de la carta de Juan II de 20 de mayo de 1454: «Por quanto a mí es fecha relación que en término de la çibdad de Murçia, son venidas de algun tienpo acá unas aves que llaman francolines, los cuales porque multiplique e se estiendan por mis regnos por ser cosa nueva en ellos e yo dellos pueda ser servido» (Torres Fontes, 1974)”.

Los francolines fueron abundantes en Cieza hasta el siglo XVIII, se cita como extinguido en Europa en el siglo XIX. Actualmente solo viven en libertad en Chipre y en Asia Menor.

El lobo ibérico (Canis lupus signatus)

En el pasado, el lobo ibérico habitó todo el territorio nacional, incluido el término municipal de Cieza, parajes como: La Quebrada de Jumilla, en el Barranco de los Lobos, el Almorchón , Sierra de la Cabeza y en el Picarcho eran territorio habitual de este cánido, convirtiéndose en la pesadilla de ganaderos a los que esquilmaba el ganado. Fue perseguido hasta lograr su extinción.

Manuela Caballero González en su artículo ‘Canis lupus deitanus’ publicado en Andelma Boletín informativo diciembre 2006 – Nº 13, incluye las actas Acta Capitulares del Ayuntamiento de Cieza  de 1857.

“Habiendo llamado la atención de este ayuntamiento el numero de lobos y zorros que hay en este término y con el fin de proteger los intereses de los ganaderos y personas expuestas a sufrir daños por otros animales, sin perjuicio de otras medidas que se adoptaron para conseguir el completo exterminio de aquellos, acuerda el ayuntamiento se insista por medio de bando a los vecinos de este pueblo para que procedan a la caza de los animales por los que se les abonaran los siguientes premios. Por cada lobo que presenten muerto 40. Por cada loba 60 y estando preñadas 80. Por cada lobezno 20. Por cada zorro o zorra 10 y por cada zorrillo 4, además en dicho bando a los ganaderos y labradores para que estimulen a los cazadores de los repetidos animales dañinos, con las dádivas que sea en voluntad por el mayor interés que en ello tienen. Con lo que se concluyó esta acta. En Cieza, a 20 de diciembre de 1857 Tte. Alcalde Diego Angosto Molina”.

Según los datos descritos podemos considerar 1857 como el año en que el lobo hizo presencia en tierras ciezanas.  En municipios como Moratalla y Caravaca con más montañas que Cieza continuo viviendo hasta principios del siglo XX. Actualmente quedar limitado a unos pequeños reductos en Sierra Morena y las montañas entre Galicia y León. A raíz de declararse su protección, comenzó a recuperarse y, actualmente, se encuentra también en expansión.

El lince ibérico (Lynx pardinus)

El lince ibérico (Lynx pardinus, Temmick, 1827) forma parte de la línea evolutiva de los grandes carnívoros (tigres, leones, jaguares y leopardos) de los que se separa hace tres o cuatro millones de años. Por su apariencia física, de una manera intuitiva frecuentemente se asocia a cualquiera de las otras líneas de felinos existentes, pero el lince ibérico está más próximo a un tigre que a un gato en la escala evolutiva. En Cieza y sierras cercanas son varias las citas que sobre el lince ibérico se han publicado. En 1983 en la carretera Calasparra-Estación FC se encontró un individuo atropellado. En 1984 dos cachorros de lince muertos que fueron llevados a la Facultad de Veterinaria de la UMU procedentes de la Sierra de la Cabeza del Asno. En 1992 en la Rambla del Agua Amarga-Sierra de Cabeza del Asno (Cieza) se hallaron dos individuos observados por guardas de la Sociedad de Cazadores.

Para cerrar este pequeño trabajo sobre la fauna extinguida en Cieza, citaremos los restos más antiguos encontrados en Cieza de varios linces de las cavernas.  Por aislamiento en el sur de Europa, durante las glaciaciones del Pleistoceno, surge el lince de las cavernas (Lynx spalea), cuyos restos quedaron depositados en cuevas.  Como es el caso de la sima del Viento en la sierra de Benís de Cieza: entre -200 y -250 m de profundidad, aparecen restos de macro-mamíferos identificados como lince de las cavernas (Lynx pardinus spelaeus). También en otra cavidad ciezana conocida como la sima del Pulpo, en los Losares, se hallaron los restos de otro lince de las cavernas, que ha fecha de hoy sigue en un lugar de gran Profundidad de la cavidad.

 

 

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