Editorial

EL FINAL DE LA SEMANA SANTA Y LA CRISIS DE VOX CIEZA

El periodo vacacional de la Semana Santa ya ha concluido y será dentro de dos semanas cuando podamos conocer con seguridad si las normas restrictivas por la pandemia del coronavirus se han cumplido o no. Será entonces cuando se refleje en las cifras de Sanidad si hay un aumento ostensible de los casos positivos o si, por el contrario, no hay tal aumento.

Es cierto que en los días más emblemáticos de la Semana Santa, como son Domingo de Ramos, Viernes Santo y Domingo de Resurrección se ha notado bastante trasiego de personas en las zonas céntricas y en los locales de ocio de la localidad. Incluso se han producido las, lamentablemente, “típicas” peleas y agresiones que se suelen suceder en un Viernes Santo “normal”. En un total de tres peleas debieron actuar los agentes municipales. Por desgracia, todavía hay personas que creen que la pandemia no va con ellos, a pesar de todo el dolor y el sufrimiento que está dejando el coronavirus durante el último año. Deseamos que la cifra de contagiados no aumente considerablemente y que la ciudadanía ciezana haya sido consecuente con la dramática situación en la que nos encontramos. Por el bien de todos.

En el ámbito político local las aguas “andan revueltas”. La gestión política de los grupos de la oposición deja al descubierto múltiples carencias, lo cual permite al Gobierno local realizar su labor con mucha tranquilidad y sin notar el aliento de una oposición seria y curtida. Todo lo contrario, la actual oposición peca en exceso de falta de experiencia, que se ve reflejada en sus intervenciones en los Plenos municipales, donde poco aporta.

Fiel reflejo de esta situación ha sido el estallido, de carácter público ya que internamente era conocido, de la crisis en Vox Cieza. La salida del partido de Juan Piñera, líder y fundador de la formación política en la localidad, llevándose el acta y declarándose concejal no adscrito deja en una situación muy precaria al partido. Su salida ha venido provocada por la toma de posesión como concejal, en sustitución de la dimitida María Dolores Carrillo, de Juanjo Piñera, exfuncionario de empleo de Vox y que mantiene una agria disputa con los hasta hace poco concejales del partido a los que denunció por un supuesto acoso laboral. Juan Piñera niega que existiese dicho acoso y no estaba dispuesto a compartir sillón con el nuevo edil. Además, manifiesta que se ha sentido desamparado por la dirección regional del partido por haber permitido que accediese al cargo el nuevo concejal. Últimamente se suceden, en el ámbito nacional, las denuncias de integrantes de Vox de que en el partido no existe la democracia y se actúa al dictado de la cúpula.

El caso es que la brecha que se abre en Vox Cieza es profunda. Los dos concejales que iniciaron la legislatura ya no están en el partido, pasan de tener dos ediles a solamente uno y la división e indignación entre los afiliados es latente y manifiesta. Y todo esto sucede en el peor momento posible para la formación conservadora: el PP está realizando “una OPA”, a nivel nacional, tanto a Ciudadanos como a Vox con el objetivo de reagrupar a las derechas en su seno.

Por tanto, habrá que esperar acontecimientos para dilucidar si Vox Cieza es capaz de cohesionar a sus afiliados y cerrar la crisis con el menor daño posible en sus filas. En caso contrario se puede dar la paradójica circunstancia de que el partido más votado en Cieza en las últimas elecciones nacionales no obtenga representación en el Ayuntamiento en las próximas elecciones locales. El tiempo dictará sentencia.

 

 

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