Editorial

AMPLIACIÓN DEL ESTADO DE ALARMA Y UNIDAD FRENTE AL CORONAVIRUS

El Gobierno de España, previa aprobación del Congreso de los Diputados, ha ampliado el estado de alarma otros 15 días más. Por tanto, permaneceremos confinados, como mínimo, hasta el 11 de abril. El avance del contagio del Covid-19 está siendo vertiginoso. Los expertos sanitarios prevén que pronto se alcanzará el pico máximo del contagio, pero mientras tanto ya llevamos más de 6.000 fallecidos (por encima ya de las defunciones en China y solo por debajo de Italia) y casi 80.000 contagiados, que pueden ser muchos más cuando se empiece, en breve, a testar masivamente a todos los que habían llamado a los servicios sanitarios al sospechar que tenían síntomas de coronavirus y que fueron puestos en cuarentena sin que se les realizar la prueba.

La crisis sanitaria, y económica después, a las que nos enfrentamos y enfrentaremos es de magnitudes colosales, y requerirá no solo del esfuerzo de los gobiernos locales, autonómicos, estatales y europeo sino de la capacidad de sacrificio del pueblo. Por el momento, el conjunto de la ciudadanía, y la ciezana en particular que es la que nos atañe más directamente, está respondiendo a la altura de tan considerable misión.

Estamos apreciando el esfuerzo de toda la sociedad en su conjunto para sacar esta problemática en su conjunto. Ya dijimos la semana pasada que era el momento de la unidad, de remar todos en una única dirección: la derrota del Covid-19 y frenar su contagio masivo, que tiene al sistema sanitario al borde del colapso.

Es innegable, e impagable, el esfuerzo de todos los sanitarios, fuerzas del Estado y de gran parte de los profesionales, en distintos sectores, que realizan su trabajo, a costa incluso de su propia salud, para que todo llegue a buen puerto. Nosotros estamos convencidos que así será. La ciudadanía se está comportando como debe, con sacrificio y tesón, salvo contadas excepciones.

Somos conscientes y experimentamos en primera persona que esta batalla nos está costando enormes sacrificios, y más que deberemos hacer. Sin embargo, esta es una loable causa que fortalecerá a la sociedad y en la que debe aflorar la solidaridad, indispensable para lograr los objetivos, que no son otros que proteger a las personas que se encuentran dentro de los grupos de riesgo: los ancianos y las personas con patologías previas. Además de evitar el colapso sanitario.

Todo ello requiere de la unidad de la sociedad en su conjunto. El sacrificio por el bien de nuestros mayores y de las personas con patologías previas nos conducirá al bien común y nos hace sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Esta lucha se ganará y las nubes del horizonte dejarán paso a la ilusión y al optimismo. Podremos con el coronavirus, que no nos quepa duda.

 

 

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