Un cementerio especial, por Pepe Belló

El cementerio protestante de Roma

“Lo único que no tiene solución en esta vida es la muerte”, rezan las ancianas los días de invierno entre las esquelas pegadas en los muros de Cieza. Pero a la vez, lo entonan los días de verano en aviso a la juventud. Solo quería ser mariposa viviendo tres días de verano revoloteando junto a ti, con eso bastaría, gastaba con estas palabras tinta Keats. No será el mejor poeta, pero sí que fue único, entendió la muerte y el amor a la vez, y lo primero es lo inevitable. Viajó hasta Roma enfermo de tuberculosis buscando un invierno estival donde poder seguir revoloteando, dejando a Fanny Brawne en Inglaterra, quien llenó toda su habitación de mariposas.

John Keats fue enterrado al poco tiempo en el cementerio protestante de Roma. Nunca le he llevado flores a alguien que no conocí en vida, o una botella de vino que vaciar encima de su tumba. Es difícil encontrarle, su nombre no aparece en el epitafio, solo unos versos escritos por sus colegas que acaban con: “Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en agua”. El agua, no podía ser otro elemento. El agua sepultó a P.B. Shelley poco tiempo después en las costas italianas. Enterrado en el mismo cementerio. Shelley, quién escribió la elegía Adonais a Keats.

Casi un siglo después, Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano, apresado durante años por Mussolini hasta su muerte, yace cerca de ellos. Asimiló tanto las posiciones revolucionarias de estos poetas, como su manera de entenderse con la sociedad. Tanto, que sabía que cada movimiento revolucionario es romántico por definición, porque “el error del intelectual consiste en creer que se puede saber sin comprender y, especialmente, sin sentir y ser apasionado, y no se hace política-historia sin esta pasión, sin esta vinculación sentimental entre intelectuales y pueblo-nación»

Los poetas románticos aprendieron, y enseñaron eso, fluir con el verso, la poesía no encorsetada, no entender la realidad, sino dejar que te atraviese. El propio Keats hablaba de «la capacidad negativa, es decir, aquella por cual un hombre [sic] es capaz de existir en medio de incertidumbres, misterios, dudas, sin una búsqueda irritable del hecho y la razón». Fluir, como el agua, y como los versos de Serrat, descansar en una de las colinas de Roma “más alto que el horizonte quiero tener buena vista”.

 

 

 

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One thought on “Un cementerio especial, por Pepe Belló

  1. Ignatius

    Niños!!!!!, el nacionalismo es de fachaaaaas!!!!!!!!!!

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