Se realizó la ‘XLVII Ceremonia de Entrega de Cinturones’ de la Escuela Kiai de Cieza

Desde la escuela ciezana subrayan que todo el alumnado son “auténticos campeones desde el corazón”

Crónicas de Siyâsa

El pasado viernes 28 de junio tuvo lugar la ‘XLVII Ceremonia de Entrega de Cinturones’ en las instalaciones de la Escuela Kiai de Cieza. En dicho acto participaron casi doscientos karatecas de esta escuela, desde cinturones blancos hasta cinturones negros.

“Teniendo en cuenta que nuestra escuela ha acumulado a lo largo de todos estos años el suficiente bagaje, estamos en condiciones de poder afirmar que siempre hemos primado inculcar a nuestros alumnos, desde los 4 a los 17 años, valores como la humildad, el respeto, la disciplina, la estabilidad emocional y mental y la condición física”, subrayan fuentes de la escuela ciezana.

Asimismo, prosiguen las citadas fuentes, “valorando que el punto fuerte de nuestra escuela radica en aportar habilidades para que los alumnos puedan afrontar cualquier desafío en sus vidas, con la tranquilidad que da el trabajo bien hecho, nos sentimos muy orgullosos de haber ayudado a forjar personas increíbles con unos valores muy claros e inquebrantables. Y pensamos que intentar implantar un ‘gen competitivo’ a edad temprana es contraproducente, corriendo el riesgo de que se pueda abandonar y frustrar su progresión en el conocimiento del estudio de las artes marciales. Es más, uno de los principios más importantes de cualquier arte marcial es la superación de uno mismo, de ahí que estemos privando de este principio a las jóvenes generaciones, tan supeditadas a dicho gen”.

Por todo ello, “no podemos, ni debemos obviar, un hecho irrefutable y es que todos y cada uno de los alumno/as de esta escuela son verdaderos campeones en muchos ámbitos fuera del ‘dojo’; son campeones con sus padres, son campeones con sus hermanos, con sus abuelos y en el colegio. En definitiva, para cada alumno/a, después de haber superado meses de duro trabajo, es muy reconfortante recoger el fruto de su esfuerzo y dedicación, superando los exámenes de reconocimiento de cinturones, ganándose su merecida y grandiosa medalla y, lo que es más importante, sin ningún complejo, tanto de superioridad como de inferioridad y, sobre todo, sin ninguna frustración al poder seguir evolucionando en el arduo camino del aprendizaje de las artes marciales”, concluyen desde la escuela.