Remesa de articulillos sueltos de Balsalobre

El mejor

Empezaré por decir que me encuentro entre los que creen que Diego Maradona es el mejor futbolista de todos los tiempos. Entre los que piensan, como Macron (sí, Macron, el presidente de la República Francesa, que incluso en estos tiempos de pandemia tiene tiempo de meterse a hagiógrafo), que el ídolo muerto ha sido un “proletario de pies de oro”, un “bailarín con tacos”, un artista, un “jugador suntuoso e imprevisible” que encarnaba la magia del juego. Puedo añadir, incluso, que vibré como el que más con aquella mano providencial que devolvió el orgullo, en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 1986, a un país y a un pueblo humillado por la dictadura y por la derrota militar frente a la Inglaterra thatcheriana en el conflicto de las Malvinas. Puedo coincidir con todo eso y con mucho más. Pero no franquearía ciertas líneas, otorgándole al hombre atributos divinos, no siempre, por cierto, metafóricos. En mi opinión, el mérito de las hazañas es mayor cuando quienes las llevan a cabo son humanos, no dioses.

389 millones

Pese a las diatribas de López Miras contra el gobierno central, no parece que el ejecutivo de Sánchez y de Iglesias se estén portando tan mal con la Región como el PP quiere hacernos creer. Todo es mejorable, y la financiación autonómica no iba a ser menos. Pero si creemos los datos dados a conocer por el delegado del Gobierno, José Vélez, que no han sido desmentidos por el ejecutivo regional, “el esfuerzo, el compromiso y la responsabilidad” del Gobierno de España para amortiguar el impacto de la emergencia sanitaria en la Región de Murcia están más que acreditados. Con los 217 millones de euros que serán transferidos en los próximos días y los 172 que ya lo han sido, Miras habrá dispuesto de 389 millones de euros del Fondo COVID-19 para hacer frente a los gastos derivados del “estado de calamidad” en que nos ha sumido la pandemia. ¿Podrían haber sido más? Quizá. Pero no está nada mal.

Espacio emblemático

Insisto. Porque no es la primera vez que hablo sobre este asunto. “La Cárcel Vieja” de Murcia, que Ballesta quiso en primera instancia convertir en gastrobar, no puede ser finalmente algo tan abstracto como un «emblema cultural de carácter polivalente». Una denominación tan ambigua como anodina. La Cárcel Vieja debe ser un lugar de la cultura, claro, pero sobre todo un museo de la memoria histórica del siglo XX, en consonancia con las peticiones de historiadores, ciudadanos y asociaciones memorialistas. Un espacio emblemático de toda la Región que permita a las generaciones presentes y futuras conocer nuestra historia quizá más relegada. No podemos olvidar que en ella cumplieron sus injustas penas, hacinados en condiciones infames, miles de presos políticos de la dictadura. La urticaria que le genera a gran parte de la derecha evocar la represión franquista no puede justificar en ningún caso su ninguneo de la historia.

“Salas de procedimientos”

No soy sanitario pero me imagino que construir un hospital sin quirófanos puede ser tan improductivo como soplar en un violín o, por usar una expresión más castiza, como tener un tío en “Graná”, que, como ya se sabe, es como no tener tío ni tener “ná”. Pero eso parece importarle poco a Ayuso, más preocupada por sus asuntos personales de marketing (aun a costa de eclipsar a su jefe de filas) y de campaña política que por la gobernanza coordinada y colectiva contra la pandemia. Su nueva “puesta en escena” fue el martes en la inauguración del hospital de Emergencias Isabel Zendal, un hospital vacío, que no está preparado para recibir enfermos, con apenas un centenar de trabajadores voluntarios en plantilla, y en medio de las protestas de sanitarios que le afeaban su acto propagandístico. Poco importa que no tenga quirófanos, como le aclararon a Casado, si tiene “salas de procedimientos». O sea, muchos tíos en “Graná”.

 

 

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