Pepe Belló Ruíz: “Han acabado con el presente de la gente joven”

ENTREVISTA

El escritor ciezano estrena ‘El resto es propaganda’, su segundo poemario

Miriam Salinas Guirao

Pepe Belló Ruíz nació el 4 de marzo de 1992. Era miércoles y España se preparaba para las Olimpiadas de Barcelona. Por aquel entones Gorbachov recibía halagos del papa Juan Pablo II y las pesetas circulaban por los ‘todo a cien’, por las droguerías y quioscos. La calle era el escenario natural de los niños, sonaba ‘Chiquilla’ de Seguridad Social, continuaba el ‘Un, dos tres…responda otra vez’ y el mundo vería el estreno de ‘El guardaespaldas’ y ‘Aladdín’. Eso de llevar un móvil y usarlo para todo, no se contemplaba en san José Obrero. Los niños del barrio se preocupaban por coger más leña, para san Antón, que los de la otra lumbre, por tener canicas de más colores, por saltar más alto en el ‘cuartete’, por ir a los ‘recreativos’.  Aquellos años de final de siglo se veían esperanzadores: un mundo abierto para los nacidos en el noventa, miles de oportunidades…Los vicios de la vieja España, las crisis mundiales, más guerras, la ultimísima revolución tecnológica, el conocimiento de saberse limitado, maniatado, la generación con el paro juvenil persistente, la generación cosida a etiquetas, la generación que sufre cada ala que le sale para poder echar a volar.

Pepe escribe para entenderse. Eso ha supuesto, quizás, el eje más fundamental de su vida. Por ello realizó la carrera de Estudios Ingleses, para desentrañar la literatura y descubrir cómo otras personas han compartido con él ese eje vital durante siglos. Publicó su primer poemario, Agujas, en 2017. Su otra línea transversal ha sido combatir las injusticias y trabajar por crear una sociedad que se sentiría orgulloso de compartir. A través del asociacionismo ha ido aplacando esta efervescencia, llegando a ser vicedirector estatal de Cruz Roja Juventud en 2019. También formándose, estudiando el máster de Derechos Humano y Políticas Públicas. Los escritos que contiene su nueva obra ‘El resto es propaganta’ (La Fea Burguesía) surgen de la necesidad de “comprender, relativizar y darle valor y un voto de confianza a la vida. De asumir que comprender la pérdida, es comprender el trayecto. Y como dijo Compay Segundo: ‘Antes de morir yo quiero echar mis versos al alma’”.

Pregunta: Calderón, Lope, Cicerón, Lorca, Hernández, Whitman, Shakespeare… son autores que aparecen en el transcurso de ‘El resto es propaganda’, pero ¿quién es José Belló? ¿Por qué verso querría ser recordado?

Respuesta: Pues una persona con un millón de contradicciones, alguien que quiere entenderse, y la forma que mejor he encontrado hasta ahora es la poesía. Siento que la mayoría de mis versos no significan nada sin el resto, el contexto es lo que nos da la importancia y la esencia de lo que realmente somos. Si me tuviese que quedar con uno sería “Sé antídoto, no antitodo”. Creo que refleja muy bien mi comportamiento con la sociedad y mi proactividad para mejorar mi entorno.

P: La muerte aparece, como trascendencia, más allá, en una imaginación clara, casi como una esperanza y un deseo de acabar cumpliéndose metas, sueños. “Cuando me muera quiero que arrojen mis cenizas al Segura”. La muerte se mezcla en las rimas como el paso inevitable antes del progreso, ¿han acabado con el futuro de los jóvenes?

R: Más bien diría que con lo que han acabado es con el presente de la gente joven. Espero que sea un poco: “El rey ha muerto. Larga vida al rey.” Tenemos uno de los mayores paros juveniles de Europa y más del 80% de la gente joven no se puede independizar. Todo esto unido a la incertidumbre sobre el futuro que genera la pandemia. Este momento de standby dinamita mucha esperanza y motivación en la juventud, que es de dónde debe y suele venir el empuje social. Ya se queda corta la frase de Eskorbuto de “El pasado ha pasado y por él nada hay que hacer. El presente es un fracaso y el futuro no se ve”. No sé qué cantarían hoy.

P: El compromiso social, desde África a América, ¿qué supone en tu día a día?

R: Supone todo, supone cada acción que realice y cómo la realice. A veces nos perdemos en globalismos y creemos que nada tiene solución, pero el compromiso social también es cómo tratas a la gente de tu alrededor, de tu barrio, qué haces para mejorar su situación. Somos un animal gregario, sin comunidad ni apoyo mutuo no somos nada.

P: El amor pasado, la sensación de recuerdo de un estadio de felicidad anterior, confluye en la obra. ¿Qué se le puede pedir al sentimiento? ¿Es el desamor el mejor ‘estadio’ para la poesía?

R: A priori parece que sí, porque como decía anteriormente, la poesía es mi manera de comprenderme mejor, y cuando estoy en procesos vitales felices no me paro a reflexionar qué es lo que me hace estar así, lo disfruto. Así que a partir de ahora mi objetivo de año nuevo es escribir sobre mi paz y sosiego. Leí una vez que el mejor momento para ir a la consulta para hablar con tu psicóloga es cuando te sientes en un momento estable y feliz, porque analizas mejor y sueles tener más predisposición.

P: En el libro, la poesía va seguida de imágenes, de grabados y símbolos, ¿existe la lírica más allá de las letras?

R: Sin lugar a dudas, siempre ha sido así. Creo que quien mejor lo expresó de forma poética fue Walt Whitman en ‘Hojas de hierba’.  Y luego el cine es lo que ha conseguido llevar el arte al máximo esplendor, une la literatura, la fotografía, la danza, todo llevado a la máxima expresión. Y lo mejor es que no es obra de un solo artista, las películas necesitan de cientos de personas para lograr la simbiosis perfecta.

P: “‘Lo único que no tiene solución en la vida es la muerte’, el resto es propaganda”, sentencias en el libro. ¿Tiene el ser la necesidad de buscar adeptos o seguidores para poder constituirse?

R: Más que adeptos o seguidores, amistades. Como decía, somos animales gregarios. Incluso la muerte la entendemos como sociedad, con diversos rituales y dando relevancia a quien se marcha y el hueco que deja en el mundo. Cuando fallecemos y nuestro ser físico ya no está, es uno de los momentos en el que más presencia y relevancia tenemos. Por eso la obsesión de dejar un testimonio de que hemos estado vivos que nos supere tras la muerte.

 

 

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