Editorial

LA OCULTACIÓN DE LA LISTA DE ESPERA DEL HOSPITAL DE CIEZA

Ha saltado a la luz de la opinión pública el supuesto caso de una ocultación de pacientes en lista de espera en el Hospital de la Vega Lorenzo Guirao de Cieza, concretamente en el área de rehabilitación. 805 pacientes en total a los que no se les había asignado cita.

El hospital ciezano arrojó a final de año los mejores datos de la Región en relación a la disminución de las listas de espera. Pero en realidad se fundamentaba en una falacia que le ha costado el puesto al director médico, aunque los sindicatos también exigen el cese del director del área de salud de la Vega Alta.

El Servicio Murciano de Salud (SMS) aseguró cuando salió a la luz el caso que se debía a un error a la hora de informatizar a los pacientes y que se abriría una investigación. Sin embargo, ese mismo día “fulminó” al director médico, lo cual induce a pensar que no se trata de un error humano sino que ha existido premeditación e intencionalidad. Por su parte, el director médico asegura que está siendo objeto de una caza de brujas y descarga la responsabilidad en el área de rehabilitación.

Que “se pasen la pelota” unos a otros no es nada halagüeño ni dice mucho a favor de la gestión de algo tan importante como es la salud de la ciudadanía. No se debe gestionar un hospital como una empresa corriente que arroje beneficios por encima de todo, en este caso poseer los mejores datos de listas de espera o cumplir con lo dictado por la Consejería de Sanidad, al precio que sea y empleando las formas que sean (dudosas o ilegales).

Se debe tener muy en cuenta que no se trata de números o de activos empresariales sino de personas y de su salud. La salud de nuestros conciudadanos, la de nuestras familias, la nuestra propia en definitiva.

Es cierto que se debe ofrecer el beneficio de la duda e investigar a fondo. Por eso precisamente no se puede pasar “de pies juntillas” sobre este caso. Hay que dilucidar la responsabilidad de los culpables de esta terrible situación, sean quienes sean. Y, por supuesto, atender correctamente a las personas que con sus impuestos pagan su tratamiento. Los recortes y la pésima gestión no deben estar permitidos en algo tan serio como es la salud de las personas. Por desgracia, en este país estamos muy mal acostumbrados a que los gestores de lo público lo consideren su cortijo y la responsabilidad se diluya.

 

 

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