Nuevos articulillos sueltos de Antonio Balsalobre

El cinismo de Bernabé

Más fácil que darle la vuelta a la tortilla es para algunos darle la vuelta a la sopa. A la sopa que fue y podría volver a ser el Mar Menor, quiero decir. Tras haber derogado el PP la ley que lo protegía, permitido que se cometieran todas las agresiones medioambientales habidas y por haber, y dejado que languideciera sin la menor conmiseración, vienen ahora personajes como Bernabé a pedir su salvación. A decir querer salvar, blandiendo una cartulina con el eslogan ‘SOS Mar Menor’, lo que su partido ha destrozado. La ministra Ribera no se mordió la lengua. «Me sorprende el cinismo con el que no habiendo hecho nada, piden exenciones a los defraudadores en lugar de cumplir la ley», le espetó. Hay millones de euros del Gobierno de la nación esperando que el Gobierno murciano ejerza sus competencias. Que hasta ahora, por cierto, han sido cero.

Neoliberales

Hoy como nunca el Estado está interviniendo en la economía, entre otras cosas, inyectándole cantidades ingentes de dinero. A dios gracias. Porque sin esta implicación mayor de los Estados las consecuencias económicas, sociales y humanas de esta crisis serían todavía más devastadoras, cuando no aniquiladoras. Nada que no sepamos pero que viene a reforzar la idea de que el Estado debe tener la capacidad suficiente para corregir las inevitables disfunciones de los mercados, que no hacen sino agravar las desigualdades sociales, mucho más en los tiempos de crisis. No deja de ser significativo que incluso la derecha neoliberal más furibunda, defensora del capitalismo salvaje, que ha venido defendiendo un papel marginal del Estado en la actividad económica, haya “aparcado” estos días sus tesis. El tiempo que dure la pandemia, porque el neoliberalismo no dejara de volver a las andadas cuando la máquina económica vuelva a arrancar.

Bárcenas

El extesorero del PP está dispuesto a hablar, a decir lo que sabe sobre la trama corrupta Gürtel y la caja B del partido. Bienvenido sea este arrepentimiento. Que cante, que nunca es tarde si la causa es buena. Y todo por el amor de una mujer, ya que Bárcenas no soporta ver a su esposa en la cárcel. El amor, ya se sabe, como la fe, mueve montañas. Y lo que va a sacudir en este caso es el edificio de Génova, por cuyos pasadizos no tan secretos circulaban, según se ha ido sabiendo, sobres y peculios, amaños y podredura política. Dice la portavoz de Casado, como manda el guión, que “no le preocupa nada” lo que le pueda contar el tesorero a los fiscales. Que no le importa nada, vamos, como dice la canción, que este ‘sujeto venga o que vaya, que suba o que baje, que entre o que salga’. Eso ya lo veremos.

El abrazo

Coincidiendo con el 50 aniversario de la conmemoración del Día de La Tierra, ANSE compró el pasado mes de mayo Cabo Cope, en Águilas. Quedaba de este modo garantizada la protección de «una de las últimas zonas no urbanizadas de la costa mediterránea española». Que este enclave pase ahora de manos ecologistas a la Administración, como quiere la Comunidad Autónoma, no puede ni debe hacerse sin garantías. Y así lo exige ANSE. Ya de por sí, sus más de 40 años defendiendo la naturaleza y el medio ambiente merecen todos nuestros elogios. Pero no queda ahí la cosa. Su implicación en la salvación de vidas humanas, estos últimos días, constituye un acto humanitario de profundo calado. Requerida por Salvamento Marítimo, la organización ecologista salió al rescate de una patera medio hundida con once personas a bordo. Y en aquel proceloso mar de Alborán, ecologismo y humanitarismo se dieron un fuerte abrazo.

 

 

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