Nueva remesa de articulillos independientes de Antonio Balsalobre

Tovarich

Tovarich lo forman Celia y Andrés. Aunque a veces se hacen acompañar de Luis, Gustavo y José, ‘el Moji’. Celia Aroca, nuestra Janis Joplin ciezana, canta como los ángeles, como los ángeles negros del blues, el soul o el rock. Andrés Villa, ‘Andresón’, toca la guitarra y compone, sumergiéndose siempre, desde la sensibilidad y la rebeldía, en el proceloso mar de la creatividad. Acaban de sacar un disco con el mismo nombre del grupo: Tovarich, que significa “camarada” en ruso. O lo que es lo mismo: compañero, correligionario. Una palabra que expresa como ninguna otra la relación que los une desde que hace años empezaron esta hermosa aventura musical. La otra noche presentaron el disco en el Club Atalaya con un concierto memorable. Los que tuvimos la suerte de asistir nos dejamos arrobar por la voz desgarrada y tierna a la vez de Celia y la música cautivadora de Andrés. No se lo pierdan.

La gota gorda

En su época dorada, Rajoy cuestionaba el cambio climático y restaba importancia al calentamiento global por consejo de un primo suyo científico. Ahora que la Columbia Británica canadiense ha rozado los 50ºC y que tanto las llamas de los incendios forestales en la zona como la cifra de 500 muertos han impactado al mundo, no sabemos si los primos habrán cambiado de opinión. Aunque tampoco es que nos importe demasiado, a decir verdad. Lo que si sabemos es que vamos a sudar cada vez más la gota gorda en muchas partes del planeta (también aquí, aunque estemos acostumbrados), y que la relación entre este desajuste devastador y el calentamiento global de origen humano está cada vez más acreditado. Y lo que todavía es más preocupante, que el cambio climático va muy rápido, demasiado rápido, y que muchas especies no podrán adaptarse. A la vista está lo que le ocurrió a Rajoy.

Agradecidos

No pudo ser. Haciendo el fútbol que le convenía, la selección italiana nos apeó de la Eurocopa tras vencernos, que es lo que cuenta, aunque tuviera que ser sin brillar, pidiendo la hora y en la tanda de penaltis.  Así es el fútbol. Un deporte (a mí me gusta más llamarlo “juego” en los malos momentos para quitarle trascendencia) que, en palabras de Gérald Arno, une tanto como divide, cohesiona tanto como enfrenta, lo que lo hace profundamente humano, insoportable y popular. España se despidió el martes con la cabeza muy alta. Hizo un fútbol que por momentos nos sedujo y nos deja buenas sensaciones ante próximas competiciones. Y lo que es mejor, nos ha unido más que dividido estos días, algo que tal como están las cosas, se agradece.

Retos

Hay legislatura por delante. Y eso, en mi opinión, es bueno. Bueno para afrontar los problemas territoriales que no pueden esperar, bueno para gestionar con eficacia los fondos europeos que están a punto de llegar y bueno para hacer que la recuperación económica sea extensa y equitativa, justa y social. Sánchez y Yolanda Díaz así parecen haberlo entendido cuando afirman que “éste tiene que ser el Gobierno de la recuperación, pero también el de la igualdad». Hay dos cosas sobre todo que me gustan de este nuevo ejecutivo. Por un lado, su apuesta decidida por el poder municipal, y por otro, la salida de Iván Redondo. Un estratega, con ínfulas de Napoleoncillo, que ha ido de victoria en victoria hasta la derrota final. Juventud, experiencia a pie de calle y competencia contrastada no son malos ingredientes para afrontar los muchos retos que tiene ante sí España, que tenemos ante nosotros los españoles.

 

 

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