Negacionistas en mono y en estéreo (Parte I), por José Antonio Vergara Parra

Negacionistas en mono y en estéreo (I Parte)

La ultra siniestra es tan ocurrente como retraída la diestra. Quizá porque la primera, acostumbrada al banquillo, con la propaganda mata moscas. Tal es así que estos kulturetas de tres al cuarto, al manido insulto de fascista o en su síncopa versión de facha, han sumado recientemente el de negacionista o terraplanista.

Don Antonio, al que le pirraba la república pero no las urnas cuando  eran hostiles, tal vez por despecho o tal vez no, cantó jondamente por la España de charanga y pandereta,….., devota de Frascuelo y de María…. ¿A qué o a quiénes cantaría hoy Don Antonio? ¿Tal vez a esta camada de gaznápiros que ignoran el significado del término fascista? ¿Acaso a la pléyade de baldragas que enarbolan, cuan arquetipo y remedio de todo mal, la infausta y criminal II República? ¿O quizá a esa caterva de energúmenos que, ante la pasividad de un Estado pusilánime, ha ejercido o ejerce la violencia, la extorsión y el terror?

Nunca sabremos qué, de entre tan variados especímenes, habría inspirado al poeta. Lo que sí sé es que el verso no lo aguanta todo y conviene acudir en auxilio de la prosa descarnada, con peor prensa pero mejor sosiego.

Esta reflexión mía, como casi todas, lo es por terapia profiláctica mas albergo escasas esperanzas de ser leído por algún hijo de la LOGSE. Sí. Aquella contrarreforma perpetrada por sociatas de salón y postín que, sabedores de su engendro y con ciclópea desfachatez, llevaban a sus retoños a la privada políglota, de rezo y sacristía a veces y siempre de uniformes segregacionistas: calzón para el chico, faldita para la nena. Barrunto que las gastaban como el marqués, postureando con el taxi de Revilla en los últimos dos palmos de recorrido nobiliario.

Los neoinquisidores enarbolan la enseña de la II República Española como símbolo de la tolerancia más exquisita; depositaria de una idílica democracia que ni los mismísimos atenienses pudieron sospechar. Y en esto que cuando las españolas, españolos y españeles vivían en una almibarada nube de azúcar, llegó un señor “mu” malo, canijo y con voz de pito, para asestar un inaceptable golpe de Estado.

Todos sabemos quién ganó la guerra y todos sabemos que desde entonces hasta 1978 en España  medió una dictadura. Pero muchos desconocen que la II República fue un verdadero fiasco y lo menos parecido a una democracia. Y para muestras estos botones. ¡¡¡¡ Atención!!!! Lo relatado a continuación ocurrió ANTES del 18/07/1936; es decir, antes del alzamiento militar. Si dudan de la veracidad de estos hechos, por favor, acudan a los libros, prensa y demás fuentes históricas. ¿Harían esto por mí?

Suceso de Casas Viejas: 10-12 de enero de 1933Los guardias de asalto masacraron a sangre fría a 19 hombres, dos mujeres y un niño. Aunque los testimonios son confusos, unos murieron por disparos de bala, otros de palizas y el resto quemados vivos.

Entre el 10 y el 13 de mayo de 1931, la extrema izquierda radical, para mostrar su desacuerdo contra la inauguración en Madrid del Círculo Monárquico, desencadenó una oleada de ataques contra edificios de la Iglesia, en los que murieron 18 religiosos y empleados; seis de ellos quemados. Días más tarde, por las severas heridas sufridas, murieron otros 15.

La constitución republicana fue aprobada un 9 de diciembre de 1931 pero NO fue sometida a referéndum alguno. Es decir, la Ley de Leyes, cúspide de todo ordenamiento jurídico, no obtuvo el refrendo del pueblo soberano. Aunque la constitución proclamaba la libertad de expresión, la Ley de Defensa de la República convirtió en delito la apología de la monarquía. Si el régimen del 78, tan cínicamente denostado por algunos, hubiese emulado dicha Ley, Ezquerra Republicana de Cataluña, Podemos o Izquierda Unida serían ilegales por defender valores contrarios a nuestra monarquía parlamentaria.

La cacareada Ley de Vagos y Maleantes no fue un invento del Caudillo. Se promulgó un 4 de agosto de 1933, siendo presidente del Gobierno Manuel Azaña. Los vagos y los ebrios resultaban peligrosos para la república.

El artículo 26 de la constitución conculcó la libertad religiosa. Se proscribía toda orden que profesara obediencia al Papa. La Constitución del 78 proclama la aconfesionalidad del estado y así ha de ser pero respeta y ampara la libertad religiosa y de culto.

El 19 de noviembre de 1933, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), liderada por José María Gil-Robles, gana las Elecciones Generales. La izquierda más radical amenaza con un levantamiento en el caso de que la formación mayoritariamente apoyada en las urnas formara gobierno. Los anarquistas de la CNT, con carácter preventivo y antes de que nada ocurriera, inician el 8 de diciembre de 1933 un levantamiento golpista disfrazado de huelga general, que se salda con 89 muertos y 163 heridos, atentados con explosivos, destrucción de archivos, quema de iglesias y atentados contra vías férreas, puentes, líneas telegráficas y telefónicas. El acto más grave de esa intentona golpista es el descarrilamiento del tren rápido Barcelona-Sevilla en Punzol (Valencia), un atentado terrorista que mata a 23 pasajeros y dejó 38 heridos. El 18 de diciembre, el Presidente de la República, Alcalá Zamora, ignora los resultados electorales y encomienda la formación de un nuevo gobierno a Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, el segundo más votado.  El 4 de octubre de 1934, Alcalá Zamora da entrada en el gobierno a tres ministros de la CEDA (el partido más votado de las elecciones). ¿Saben cuál fue le respuesta? Miembros armados del sindicato de la UGT intentan asaltar, sin éxito, los edificios de la Presidencia del Gobierno y del Ministerio de la Gobernación. En diversas zonas de España la intentona golpista se traduce en una semana de violencia, lo que obliga al gobierno a hacer intervenir al Ejército. El golpe se salda con más de un millar de muertos, entre ellos 35 sacerdotes asesinados por los golpistas.

No quisiera acabar este ejercicio de memoria histórica sin antes recordarles algunas perlas de Largo Caballero, presidente del PSOE (entre 1932 y 1935) y Secretario General de UGT hasta 1938: “Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. “Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee, no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista“. “El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder”. “La democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución“.

En la madrugada del 13 de julio de 1936, el principal líder de la oposición, Calvo Sotelo,  fue asesinado por guardias de asalto lo que, sin duda, supuso el pistoletazo de salida de la Guerra Civil Española.  El General Franco, que años antes y junto al también General Godet, sirvió fielmente al Gobierno de la República enervando la Revolución de Asturias, se alzó contra un Estado calamitoso que no garantizaba la vida y la libertad de los ciudadanos. La Iglesia pronto se arrojó en brazos de los alzados, lo cual es muy comprensible pues una cosa es creer en la vida eterna y otra, muy distinta, reunirse con el Creador prematura y cruentamente por prescripción de las turbas carmesíes.

Luego la apología de la II República en particular (que no de la república en general) como prototipo de la más genuina democracia, sólo puede beber de la canallesca o la ignorancia. Tres fueron los padres intelectuales de la II República; los mismos que años más tarde reconocieron la rotunda disparidad entre la partitura y la interpretación. Lean las reflexiones de Gregorio Marañón, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset.

Subyace en todo esto una vieja debilidad de la siniestra más escorada: que sólo cree en la democracia y en el pueblo cuando hablan a su favor. De ahí ese amor inconfesable, aunque intuido, por regímenes bananeros y amarillos donde los suyos mandan por su santísimos cojones. Amorosos lugares donde los muros, de mortero o plomo, confinan  a sus súbditos a la más poética miseria material y ética. Nunca faltarán juglares de acá, de moral elástica y estética donillera, que troven por soleares. Les veo, sorbito va y viene al martini dry, componiendo reclamos de una ideología con cien millones de muertos a sus espaldas. Se me saltan las lágrimas mas no de pena sino de risa.

Me enternecen los de acá, clamando contra la guerra y por la defensa del conejo de monte, mientras apedrean a sus adversarios políticos por encaramarse en un atril.  Me subyugan en lo más íntimo de mi ser quienes, para explicitar su malestar por un mundo injusto, queman contenedores y vehículos, rompen lunas y desvalijan comercios. Me emocionan, hasta lo más recóndito, los que usan la razón de la fuerza contra la fuerza de la razón. Y alcanzo el clímax cuando los legatarios de la boina y la serpiente nos explican a todos en qué consiste la democracia. Sepan los de la logse que estoy tirando del cinismo o más bien del sarcasmo.

Claro que todo esto no sería posible sin la actuación estelar de un Estado cobarde ante el mal e inmisericorde con el bien. Cobarde con quienes ejercen la violencia e indolente con los damnificados. Vigoroso para ingresar un ibi confiscatorio y pusilánime con los okupas. Sí. Un Estado fornido para esquilmar la hacienda de un finado, limpiamente ganada en vida, y débil, casi tierno, para ajustar las cuentas a un emérito y su cohorte  con una vida de cuento, cuentos y cuentas.

Un Estado hercúleo para con el esfuerzo y delicado con el parasitismo. Magnánimo con el hijo pródigo e implacable con el leal. Un Estado vasallo del poder de las sombras que tolera, verbigracia, que dos servicios públicos esenciales como la electricidad y el agua se hayan convertido en sendos desfalcos consagrados por el boe. Un Estado clientelar pero no servicial con quienes pagan la fiesta.

Maestros, médicos o bomberos, entre otros, nunca fueron el problema sino la solución. El cáncer metastásico lo forman quienes, en mono o en estéreo, niegan la evidencia,  postergando sine die medidas que no resisten más dilaciones y compartiendo vecindad  con un Estado elefantiásico, ineficiente e insostenible. No caeré en la demagogia ni negaré a nuestros representantes los honores y retribuciones que, por sus altas encomiendas, merecen. Disculparé una y mil veces el error bienintencionado que es inherente a nuestra falible naturaleza. Mas no habrá indulgencia para ladrones, aprovechados y sinvergüenzas que sodomizan el sagrado mandato democrático. Malditos sean los que legislan una cosa para ejemplarizar la contraria. Cínicos e hipócritas que denigran una de las más elevadas conquistas de la civilización: LA DEMOCRACIA.

 

 

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