Mujeres en la fragua de la vida, por Rosa Campos Gómez

Mujeres en la fragua de la vida

Rosa Campos

Ya habrá dado a luz, porque a finales de febrero, cuando sucedió todo aquello, le faltaba solo una semana. Fue el día en que su ánimo padecía tanto que sacó a sus dos hijos de la tienda de campaña donde se cobijan –Lesbos, Grecia–, para adentrarse de nuevo en ella y suicidarse prendiéndose fuego. No consiguió su propósito porque la rescataron. Sufrió graves quemaduras y culpa. The Guardian comunicaba este suceso en un artículo firmado por Helena Smith. Periodismo riguroso y sensible, que nos muestra el vértice del dolor de una realidad consentidamente inhumana, por más excusas que le pongamos. Vivir así tiene que ser devastador, hasta el punto de no querer la vida ni para ella ni para el hijo o la hija a punto de salir de sus entrañas. Esta mujer de 26 años, madre de tres hijos, al igual que quienes con igual o diferentes circunstancias viven con similar precariedad, necesitan de todas las reivindicaciones de igualdad de derechos, en los que entran el pan, las rosas y el hogar, cuyas carencias son la mayor causa de problemas psicológicos; pero, sobre todo, lo que necesitan sin más tiempo de espera es su cumplimiento.

Marzo es un mes reivindicativo con aroma feminista, en el que de diversas maneras nos manifestamos innumerables personas para que la igualdad se dé de hecho, por lo que, a pesar de que parezcan noticias inconexas las que se incluyen en este artículo, mantienen un estrecho vínculo.

Se hace necesario volver a escribir la historia desde cero para incluir lo que se ha realizado, con causas y consecuencias, por parte de ambos sexos desde hace milenios… Es la forma más adecuada para que la historia de las mujeres no se relegue nunca más a la invisibilidad o al limbo. Qué importante hubiese sido conocer desde los libros de texto, por ejemplo, todo lo que han realizado, propiciando unos referentes que podían marcar una diferencia en las aspiraciones profesionales para las mujeres, y en la comprensión y dimensión de la igualdad en estudiantes de ambos géneros.

Hasta hace poco no se sabía que el primer texto firmado –de entre todos los escritos por hombres y mujeres que a día de hoy conocemos– lo hizo Enheduanna, escritora y sacerdotisa acadia, que vivió en el siglo 23 a. C. (1600 años antes que Homero), “fue también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio, y escribiendo cantó a la diosa Innana, la luna, su protectora, y celebró la dicha de escribir, que es una fiesta, como alumbrar, dar nacimiento, concebir el mundo” –dice de ella Eduardo Galeano en ‘Los hijos de los días’–.  Hija del rey Sargón I de Acad, fue destinada a gobernar en Ur y lo hizo con gran diligencia. Mas su gobierno no duró lo deseado porque los hombres que, aun ostentando poderes, eran sus subordinados y no soportaban tener a una mujer por encima de ellos en la jerarquía de poder, por lo que desprestigiaron su trabajo político y el legado de sus palabras escritas, apartándola del gobierno.

Esto sucedía en la antigua Mesopotamia –Irak, Siria…–. Muchas de las familias de exiliados que están hacinadamente retenidos en Grecia provienen de este enclave, donde se inventó la escritura, donde Enheduanna escribió en cuneiforme sobre tablillas de arcilla, y donde las mujeres fueron instruidas en escritura y lectura. De haber tenido, a lo largo de los siglos, mujeres y hombres la misma facilidad de acceso en igualdad de oportunidades a la formación educativa, al conocimiento, ¿estarían causando tantas tragedias las guerras; tanta insolidaridad la perversión del individualismo; tanto destrozo la falta de respeto a la Naturaleza?

Urge una asignatura específica de igualdad desde los primeros años de educación; mientras llega, qué importante es reconocer y agradecer a quienes ejercen la enseñanza toda la implicación que están teniendo para conmemorar actividades en torno a esta fecha del 8 de Marzo, porque, ya desde preescolar, están haciendo unos trabajos sobre las mujeres de su localidad que son una delicia. Partir de lo más cercano es el paso esencial para tener referentes que pertenecen a la realidad más próxima. Enhorabuena a maestras, profesores… por sembrar igualdad, por generar confianza en el futuro.

La Educación y la Cultura son pilares esenciales del bien común, no permitamos que se degraden. Sigamos construyendo en y para la igualdad, evolucionando, nos va mucho en ello.

 

 

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