Los orígenes de la Central Hidroeléctrica de Almadenes

Introducción geológica, ecológica y arqueológica

José Olivares García

El paraje de Almadenes se encuentra entre los términos municipales de Calasparra y Cieza. El río Segura, al atravesar las estribaciones de la Sierra del Molino (825 metros) y la Palera (656 metros), aprovecha numerosas líneas de fractura, fallas y procesos de disolución de rocas carbonatadas, para crear un formidable cañón de unos 4 kilómetros de longitud y de paredes casi verticales de más de 120 metros de profundidad, en algunos puntos. Los materiales mejor representados son las calizas y dolomías. El estudio de la zona nos indica una serie de acontecimientos complejos, que sin duda alguna determina la gran abundancia de fenómenos internos (endomorfológicos) como: cuevas, simas, surgencias y externos (exomorfológicos) como abrigos rocosos, dolinas, lapiaz, bad-land, torrentes y cañones. Esta morfología singular, unida a la rica fauna y flora, han contribuido a que el hombre haya habitado estos parajes desde tiempos prehistóricos, dándole un valor añadido a este lugar.

Almadenes ha sido habitado desde época paleolítica según demuestran los hallazgos arqueológicos en las cuevas y abrigos rocosos con pinturas rupestres, la mayor parte de ellas en el Termino Municipal de Cieza (durante el año 1998 el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO en el plenario celebrado en Kioto declaró ‘El Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica’ como Patrimonio de la Humanidad). Posteriormente, romanos y musulmanes crearon una red de acequias y realizaron pequeñas explotaciones mineras en las inmediaciones. Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX se hicieron estudios y posterior construcción de la Central Hidroeléctrica de Almadenes, actualmente la de mayor producción eléctrica de la cuenca del Segura.

La vegetación de mayor interés, por ser el último reducto en la Región, la constituye el bosque de ribera, con álamos, sauces, fresnos y tarays, además de varios endemismos rupícolas. El interés faunístico radica en la existencia de comunidades muy escasas en la Región de Murcia y con estatus de especie amenazada: nutria, murciélagos, galápago leproso, el odonato Coenagrion mercuriale, además últimamente está creciendo el número de  ungulados y de ciertas rapaces. En un entorno regional de aridez, la singularidad morfológica y ecológica  del lugar le confiere una gran belleza paisajística. Por almadenes, nos podemos encontrar diversas rutas, destacando el sendero GR 127 que sigue el curso del río Segura a lo largo de la Región de Murcia, desde el Embalse del Cenajo, en el límite provincial con Castilla-La Mancha, pasa por la margen derecha del cañón de Almadenes hasta Orihuela, ya en la Comunidad Valenciana.

Figuras de protección

Fue declarado Espacio Protegido (sin figura de Protección) por la Ley 4/92 de Ordenación y Protección del Territorio de la Región de Murcia. Se empezó a  elaborar el PORN Plan de Ordenación de los Recursos Naturales ‘Vega Alta del Segura: Cañaverosa-Almadenes’, actualmente en el 2021, sin concluir su realización y aprobación. El Ayuntamiento de Cieza aprobó, el 10 de diciembre de 1999, el Plan Especial de Protección de la Sierra de la Palera, Almadenes, Los Losares y El Almorchón. Tiene parte de su territorio dentro del LIC ‘Sierras y Vega Alta del Segura y Ríos Alhárabe y Moratalla’. Por  acoger las riberas fluviales de los ríos Segura y Benamor y el conjunto de sierras de su entorno, incluyendo la Reserva Natural de Sotos y Bosque de Ribera de Cañaverosa y el espacio natural sin figura de protección del Cañón de Almadenes. También forma parte de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) ‘Sierra del Molino, Embalse del Quipar y Llanos del Cagitán’. En el 2016 el IGME creó una ficha PT101, como Lugar de Interés Geológico Manantial del ‘Gorgotón o Borbotón’ y Almadenes (surgencia de agua subterránea en pleno cauce del río Segura y meandros estructurales encajados en rocas carbonáticas  cretácicas). El conjunto de manantiales situados en el lecho del río (189 metros s.n.m.) a lo largo de un tramo de 300 metros de longitud, con su punto máximo de emanación, en la zona conocida como ‘El Gorgotón o Borbotón’ (la descarga de las surgencias se cifra según CHS en 19,8 hm3 /año) en Cieza, que es la descarga subterránea natural del acuífero ‘Sinclinal de Calasparra’ que  tiene una superficie total de 332 km2.

Origen del topónimo de  ‘Almadenes’

Consuelo Vea Hernández Carrasco en su obra ‘El árabe en la toponimia murciana’, cita que: “En un pasaje de AlZuhrí, de geografía descriptiva sobre el curso del río Segura en el año 1154 dc, se cita Maidiq cAyn al-Aswad e identifica en el ‘desfiladero de los Almadenes’, en Cieza. Traduce como ‘angostura Fuente del Negro’. En efecto, Madíq significa lugar estrecho, desfiladero. En cuanto a la segunda parte del nombre no ha dejado huella en la actualidad. (…) Partiendo de Madíq, cuyo significado cuadra perfectamente a la orografía del lugar, hay que advertir, sin embargo, que falta el artículo Al y que el Qaf final árabe no da normalmente, así que puede tratarse de un cruce con la voz ‘almadén’ (mina) a través de la cual se transmitiera (…) otra posibilidad está en tomar como base propiamente dicha la voz Al-Macdin (la mina, el mineral) Almadin, Al-madén”.

Antecedentes históricos y construcción del Salto de Almadenes

En 1884 el Gobierno de España a través de la Dirección General de Obras Públicas nombra una comisión para estudiar las medidas necesarias para evitar  las inundaciones de los ríos  en las provincias de Murcia, Alicante y Almería, compuesta por los ingenieros, Ramón García, Gregorio Alonso Grimaldi y Enrique Riquelme y los ayudantes de obras publicas Julio García Petrel, Pedro Bernardo Orcasitas, Arturo Belda y Jorge Pastor. Dicha comisión recorre la cuenca de la Segura; del 10 al 13 de noviembre de 1884 realiza una expedición a las zonas ribereñas entre Calasparra y Cieza. Llegan a la conclusión sobre las grandes posibilidades de realizar dos embalses uno en el rio Quípar y otro  después de la confluencia de este con el Segura, antes del cañón de Almadenes. Estos trabajos de campo significaron una gran información de la zona, que aprovecharían varios emprendedores para solicitar concesiones.

En 1886 los propietarios de Cieza Juan Marín Marín  y Pedro Chápuli realizan un viaje a Lorca, con el objeto de estudiar las obras del pantano, esta visita serviría como referencia al proyecto  que dichos señores pretendía construir junto a los Almadenes del río Segura en el término municipal de Cieza. Este proyecto no llegó a realizarse, pero sirvió de estimulo a otros empresarios, como  Francisco Narbona y Moscoso, asociado a Juan Marín, que en el año 1899 presentaron, ante el Gobierno Civil de Murcia, un proyecto para aprovechar el caudal de estiaje del río Segura. Narbona tenía las cuatros quintas partes de la empresa y la quinta parte restante de esos derechos pertenecía a Juan Marín Marín de Cieza. Calculó que serían unos 12 metros cúbicos por segundo, para producir energía eléctrica con destino a uso público de varias poblaciones de la provincia de Murcia.

Narbona pretendía que la presa se situara en los arrozales de Calasparra, en la  margen izquierda del río, de donde pretendía que partiera un canal de unos seis kilómetros de longitud hasta llegar al Gorgotón o Borbotón, en el término municipal de Cieza. Allí pensaba construir un salto de unos cuarenta metros de altura y establecer la fábrica de energía eléctrica. Este proyecto levantó muchas críticas y la negativa de propietarios de Calasparra, además de las juntas de Hacendados de Murcia y  Orihuela, alegando un perjuicio para los aprovechamientos agrícolas, y la pérdida del caudal de agua motivada por la evaporación más la filtración originada en la presa. Debido a las discrepancias con esta empresa de buena parte de los hacendados de Murcia y Alicante, además de la petición de otras concesiones como  la vizcondesa de Rías y de Enrique Gosálvez Fuentes, por estos problemas el 4 de mayo de 1900 Narbona renuncia a este proyecto a favor de la Junta de hacendados de Murcia, quedando el proyecto depositado en el cajón del olvido.

Rogelio Manresa Illán presentará  en la sección administrativa de obras públicas de la provincia de Murcia el 14 de junio de 1910 su proyecto de aprovechamiento de 14 m3/s, que pretendía  derivar del río Segura en el lugar de “Almadenes” por medio de una presa de fábrica de 60’20 metros de altura y un canal abierto en la margen derecha del río de 1034 metros de longitud. Manresa certificó que el objeto de su solicitud era obtener la energía eléctrica necesaria para el alumbrado y usos industriales de Murcia y Cartagena. La concesión se le otorgó el 15 de diciembre de 1910. De nuevo los hacendados de Murcia, el Juzgado de Aguas de Orihuela, Ayuntamiento de Cieza, y algunos más, se opusieron a este proyecto de derivación de las aguas de la Segura, además de los habituales argumentos de pérdidas del caudal de agua, se añadieron en esta ocasión el riesgo de rotura de la presa. Lograron posponer  la concesión hasta que por los medios oficiales se publicó la autorización de la concesión por Real Orden el 7 de noviembre de 1913.

La habilidad y los contactos que tenía Rogelio Manresa permitieron que se ampliase la concesión de los 14m3/s a 18m3/s, con un nuevo proyecto redactado por el gran ingeniero José Eugenio Ribera, con un salto de agua de 46’93 m de altura y una presa de 15’25m de altura. La propuesta de ampliación fue admitida el 20 de marzo de 1917, lógicamente anulando la concesión anterior.

Con el viento a favor Rogelio Manresa puso esta autorización en venta, esta concesión fue trasferida a la compañía Riegos de Levante y a su filiar la Sociedad Eléctrica de los Almadenes. Contrato que fue confirmado por la Administración el 21 de junio de 1920. El proyecto de Riegos de Levante fue obra del ingeniero, José María Serra y Alonso del Real, representante de la banca Dreyfus de París en la compañía de Riegos de Levante. Esta fue una empresa bien posicionada en el negocio de la venta de agua para la transformación de tierras de secano en nuevos regadíos. La sociedad se fundó en 1918 con el nombre de Real Compañía de Riegos de Levante, con la participación de capitales nacionales e internacionales, principalmente suizos y franceses. En su Consejo de Administración se encontraban destacadas personalidades de la época, como el político conservador Juan de La Cierva, padre del inventor Juan de la Cierva, que ocupó importantes puestos en diferentes gobiernos, entre otros cargos fue ministro de Gobernación y Fomento. El político liberal Trinitario Ruiz Valerino, ministro de Gracia y Justicia y ministro de Gobernación durante el reinado de Alfonso XIII y el obispo de Orihuela, Francisco Javier de Irastorza y Loinaz, como aval, el propio monarca Alfonso XIII fue accionista de esta empresa. Juan de la Cierva y Peñafiel, que antes había sido abogado de los hacendados de la huerta de Murcia, pasó a ser presidente de esta sociedad, solicitando y obteniendo nuevas concesión de 25.000 litros de agua por segundo para aumentar su producción de energía eléctrica. Hasta aquí este pequeño recorrido por los orígenes de la creación de la central hidroeléctrica más grande de la cuenca del río Segura.

 

 

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