Los artículos independientes de Antonio Balsalobre

 Floración

Un año más, en Cieza ya están los campos en flor. Se dan prisa los melocotoneros, albaricoqueros y ciruelos en renacer después del letargo invernal. Ya se han cubierto los huertos de un manto blanco, rosado, fucsia, lila, multicolor… Ya se ha consagrado la primavera. “Tan bella y dulce cuando llega”, en palabras de Machado. Se ha dicho, y no es ninguna exageración, que la floración es un regalo para los sentidos. Tanto más hermosa cuanto que es efímera, perecedera. Un regalo para la vista, desde luego, cuando exhibe su paleta de colores bajo el azul intenso del cielo. Pero también para el olfato, con ese olor a pétalos recién creados, a naturaleza revivida, a fruto que está por llegar. Quienes nos visiten se van a encontrar ante un cuadro de colores cambiantes destinado a desvanecerse en un corto espacio de tiempo. Disfrutémosla porque, como la belleza de la rosa de Ronsard, tiene los días contados.

Unidad de acción

Lo mejor que le puede ocurrir a nuestro país y a sus ciudadanos, en estos días convulsos en que la guerra ha estallado con todos sus errores en la vieja Europa a cuenta de la invasión de Ucrania por parte de Putin, es que el gobierno de España, esto es, el ejecutivo progresista de coalición que nos gobierna, se mantenga unido y compacto para afrontar esta dura prueba. Procurando además contar con el apoyo parlamentario de los demás grupos de la Cámara. En esa línea se enmarca, con buen criterio, el cierre de filas acordado entre Pedro Sánchez y Yolanda Díaz ante esta crisis. “Europa permanece unida frente a la invasión de Putin. Es momento de proteger inequívocamente al pueblo ucraniano. Frente a la agresión bélica encabezada por Putin no queda otra que la unidad de acción”, viene repitiendo Díaz. El llamamiento no puede ser más claro y solidario.

 Bombazo

El ataque militar de Putin a Ucrania, con su estela de destrucción, muerte y exilio, ha conseguido eclipsar, entre otras muchas cosas, gran parte de los asuntos que acaparaban el interés informativo de la política doméstica. Entre ellos, por poner solamente dos ejemplos, la crisis intestina del PP y el archivo por parte de la Fiscalía del Supremo de tres investigaciones abiertas a Juan Carlos I. Esto último, sorprendentemente, al tiempo que este órgano jurisdiccional establece un minucioso recuento de un cúmulo de irregularidades fiscales y fraudes a Hacienda cometidos por el rey emérito. Algo absolutamente impensable si se tratara de cualquier otro ciudadano. Lo ha descrito mejor que nadie el periodista Isaías Lafuente: No hay nada como el estruendo de las bombas en Ucrania “para soltar el bombazo que se esperaba desde hacía tiempo”. Y es que, pese a las múltiples evidencias, que detalla la propia Fiscalía, el rey emérito no será imputado.

Herida abierta

Ya se puede andar con cuidado Feijóo. Se lo dejó muy claro Ayuso en la última Junta Directiva Nacional del PP donde exigió echar del partido a quienes hicieron “campaña” contra ella, es decir, a Casado y su cuadrilla. Ayuso no perdona ni olvida. De poco le ha valido que el derrocado presidente haya reconocido que “ha hecho cosas mal”. Tiene sed de venganza, y que esa venganza se la sirvan en plato frío. De momento, Feijóo se libra porque este titular, que en otro contexto hubiera sido una bomba informativa, ha quedado relegado por el pavoroso estruendo y horror que provocan las verdaderas bombas de la guerra de Putin contra Ucrania. Decían en el PP que iba a ser el Congreso de la unidad después del destronamiento, con nocturnidad y alevosía, de su líder. La herida, sin embargo, parece seguir abierta.

Lo peor

La “operación especial” de Putin en Ucrania (eufemismo de “invasión militar”, que ya ha provocado la destrucción de parte del país, la muerte de cientos de civiles y la huida de casi un millón de refugiados) marcha, en palabras del mandatario ruso,  “según lo previsto”. Otras informaciones aseguran, por el contrario, que las tropas rusas no avanzan como esperaban y que la resistencia ucraniana está siendo más importante de lo esperado. ¿Estará engañándose Putin a sí mismo, como afirma Macron, después de haber hablado anteayer, durante hora y media con él? ¿Cavando su propia tumba, como quieren creer sus víctimas? Lo cierto es que, atrapado en su laberinto, no hay visos de que Putin vaya a dar marcha atrás en su propósito de hacerse con el control total de Ucrania. En ese contexto, y descartada la vía diplomática, tanto si se le tuercen las cosas como si no, es posible que “lo peor”, ojalá no, esté todavía por llegar.

 

 

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