Los articulillos independientes de esta semana, por Antonio Balsalobre

Gracias por el detalle

La semana pasada se me extraviaron las llaves del coche. Despistado que va siendo uno. Removimos armarios y cajones pensando que podrían estar en casa en el sitio más insospechado. Pero la búsqueda resultó infructuosa. “Se te han tenido que perder en la calle”, me dijo Luisa con un cierto tono de reproche. “¿Por qué no vamos y preguntamos en la Oficina de objetos perdidos?”, propuso. “Tonterías”, le contesté. ¿Quién se va a molestar, con estos calores, en llevar unas llaves encontradas en el suelo a una comisaría que está en la otra punta de la ciudad? “Por preguntar que no quede”, insistió. Y mira por donde, allí estaban, como recién caídas de mis manos o bolsillo. No me digan que estas cosas no te reconcilian con tus paisanos. Gracias vecino o vecina por el detalle. Y que conste que esto ha ocurrido en Cieza, mi pueblo y el vuestro.

Grotesco

Rajoy se saltó el confinamiento para hacer deporte. Ayuso convirtió  en mayo el cierre del hospital de Ifema en un mitin-show en el que se apelotonaron centenares de personas, sin respetar la distancia de seguridad, entre aplausos y bocatas de calamares. Ahora nos enteramos de que Silvia Ruiz Serna, la concejala del PP que en pleno confinamiento celebró su cumpleaños en el sótano de su domicilio junto a otra concejala y una decena de personas más, saltándose a la torera el estado de alarma, será alcaldesa de Alguazas. Me imagino que con la anuencia de López Miras. El mismo que el pasado 9 de junio nos otorgó la Medalla de Oro de la Región a todos los murcianos por nuestra “respuesta ejemplar» y «responsabilidad» ante la pandemia. El esperpento como deformación grotesca de la realidad no fue solo un género literario, sigue siendo el pan nuestro de cada día.

A propósito de nada

Es sobre lo que voy a escribir hoy. No siempre va a estar uno elucubrando sobre lo divino y lo humano, la trascendencia del ser humano o la sublimación del arte. Hoy toca hablar de eso: de ninguna cosa o, como mucho, de una cosa de poco importancia. En este caso, del último libro de Woody Allen, escritor, director de cine, actor, músico de jazz y –me troncho de la risa- entusiasta aficionado al deporte. Un menda del que muchas de sus películas (Match Point, para mí la mejor) han ido jalonando mi vida, con sus altibajos, sus miserias, sus grandezas, sus neuras, su genialidad; y cuya vida privada está siendo denostada por Mia Farrow, su ex esposa, aunque, por lo que se sabe, no por la justicia. No teman el spoiler. Acabo de empezar a leerlo, por eso les decía que hoy tocaba escribir A propósito de nada.

Descerebrado

Boris Johnson tuvo que escarmentar en carne propia. Hasta que no le vio las orejas al lobo en una fría sala de hospital no cambió sus bravatas por un discurso más sensato. El Reino Unido bien que lo está pagando. Bolsonaro, que ha desafiado las leyes más elementales del sentido común “actuando de forma criminal” al despreciar la gravedad de la pandemia y poner en peligro las vida de sus conciudadanos, acaba de anunciar su positivo en coronavirus. Por si fuera poco, este descerebrado no ha respetado ni cuarentena ni distancia de seguridad y se quitó la mascarilla al terminar la rueda de prensa en que lo hizo saber. Ante tanta tropelía, uno se consuela viviendo en un país en que responsables políticos y sanitarios como Salvador Illa, Fernando Simón y tantos otros ponen un poco de cordura en medio de tanta locura.

 

 

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