Los articulillos independientes de Antonio Balsalobre

Probablemente el mejor futbolista

Esa fuerza de la naturaleza que fue Maradona —héroes los llamaban los griegos— acabó quemándose, casi como no podía ser de otro modo, en su propio fuego. El de la genialidad y el desafuero. “Si hubiera sido perfectamente juicioso, sería irrelevante”, sentencia Fernando Signorini, su preparador físico y confidente que acaba de publicar un libro sobre el astro argentino. Maradona poseía una inusual “inteligencia de la eficacia”, en palabras de algunos expertos, una inteligencia estratégica, una capacidad extraordinaria de ver el conjunto, que le servía para estar mirando a su derecha al tiempo que seguía viendo su ojo izquierdo. En el terreno de juego, claro está. Afuera, en la extensa cancha de la vida, ese conjunto se nublaba y se hacía laberíntico. Pero eso ya es agua pasada. Hace unos días se conmemoró el aniversario de su muerte. Y ahora cumple recordar al que ha sido probablemente el mejor futbolista de la historia como aquel genio que “nació para ser admirado por la magia de su juego, pero no para ser explicado”.

Incluso la verdad

Rajoy es un crack. Un crack de la interpretación y de la retranca. Hasta la caricatura, casi siempre. Y como era de esperar, en su comparecencia ante los diputados que investigan desde hace casi un año el caso Kitchen no defraudó. Su actuación fue pasmosa, alambicada, guiñolesca por momentos. Lo negó todo, machaconamente, la menor y la mayor, lo incuestionable y lo obvio: el espionaje ilegal, los papeles de Bárcenas, los sobresueldos, las reformas de la sede del partido con dinero negro. Incluso que el PP hubiera tenido una caja b con la que se financió ilegalmente, pese a estar acreditado por condenas firmes del Supremo y de la Audiencia Nacional. Todo era falso, “absolutamente” falso. “¿Que también fuera usted presidente?”, ironizó Rufián. Pues casi que sí. En realidad, se podría haber ahorrado el esfuerzo de hablar. Le hubiera bastado con poner la canción de Sabina que dice así: “Lo niego todo / Aquellos polvos y estos lodos / Lo niego todo / Incluso la verdad”.

Boric

Los que nos sobresaltamos cuando éramos jóvenes con el sangriento golpe militar de Pinochet en Chile, celebramos con alivio hace unos años que el país volviera, no sin dificultades, a la senda democrática. Y ahora, con inmensa alegría, nos felicitamos de la victoria del joven de izquierdas Gabriel Boric en las presidenciales del domingo. Tanto más cuanto que ha vencido por más diez puntos al candidato ultraderechista. Que Boric solo tenga 35 años no es obstáculo para que se declare heredero de una larga tradición: “la de quienes han buscado la justicia, la defensa de los derechos humanos y la protección de las libertades». Golpeado duramente por la crisis económica, el país andino ha sufrido en los últimos tiempos revueltas estudiantiles y graves estallidos sociales. Esta victoria, con la que se abren enormes expectativas de cambio, no ha sido ajena a ese deseo mayoritario de modernización social, política y económica. El problema es el de siempre, cómo encauzar tanta esperanza.

Felices Fiestas

El martes 21, a las cinco menos un minuto de la tarde, comenzó el solsticio de invierno. Un evento mítico desde los albores de la humanidad, asociado al renacer de la naturaleza (pues ahora empiezan a alargarse los días y a acortarse las noches) y celebrado por todo lo alto por romanos, pueblos germánicos y muchas otras civilizaciones. Como para darle la bienvenida, Murcia lo recibió con una temperatura de 22°. Algo, todo hay que decirlo, que no es inusual en estas tierras por estas fechas. Sí es inusitado, sin embargo, que por segundo año consecutivo llegue con un índice preocupante de contagios por covid y la incertidumbre de cómo celebrar esta Nochebuena, indisolublemente anclada en él hasta casi eclipsarlo. En cualquier caso, aquí está y habrá que bailarlo. Feliz Navidad, pues, a unos, Feliz Solsticio de Invierno a otros y, fraternalmente, Felices y prudentes Fiestas a todos.

 

 

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