Gas, pimienta y política
Viernes, 26 de septiembre
Varias zonas del Congreso acordonadas y 12 personas atendidas por los servicios médicos. Así pueden acabar las astracanadas de algunos diputados aprendices de alquimistas y de verbo incendiario. Claro que la situación en Ceuta, fruto de la crisis migratoria, es preocupante. Claro que el temor que pueden estar sintiendo los ceutíes es comprensible. Y por supuesto que hay que debatir para buscar las mejores vías de solución. Pero esa legítima preocupación nada tiene que ver con el espectáculo montado por la diputada del PP, Ana Vázquez, al presentarse en el hemiciclo con un bote de gas pimienta que le valió la expulsión. Lo que vino después fue todavía más esperpéntico. Se lo pasó a un asesor para que lo vaciara en los lavabos, y allí se lio parda. Arma o no arma, el caso es que a esta diputada gallega, de estilo agresivo, especialista en provocación, se le fue el espray de las manos. Arrastrado por el hooliganismo político, Feijóo la apoyó primero; luego, visto el revuelo que se armó, dio marcha atrás. El rociador rociado.
Primero Manhattan, después Berlín
Lunes, 28 de septiembre
Mamdani ya gobierna en Nueva York y se ha convertido en una nueva estrella del progresismo mundial. “Otro camino es posible” frente a la América de Trump, ha defendido en su residencia oficial, con Sánchez como invitado. “El presidente español ha mandado el mensaje de que el trabajo y la dignidad importan”, lanzó el neoyorquino. En Berlín, Die Linke (La Izquierda) se convirtió en el partido más votado en las últimas municipales. Elif Eralp podría convertirse en la alcaldesa mediante acuerdo de coalición con ecologistas y socialdemócratas. En Nueva York me llamó poderosamente la atención la profunda desigualdad que saltaba a los ojos: la opulencia de los rascacielos frente a la pobreza persistente de los barrios marginales. En Berlín, me impactó especialmente el contraste entre la elegancia clásica de edificios históricos y la austeridad de los bloques de hormigón en el Este. En ambas ciudades, el acceso a la vivienda fue clave en las elecciones. ¿Quién puede vivir en ellas y a qué precio? Esa es la cuestión. El derecho a la ciudad y la lucha contra la especulación inmobiliaria han dado una inesperada actualidad a la vieja y magnífica canción de Leonard Cohen: Primero conquistaremos Manhattan, después conquistaremos Berlín. Alguien debería tomar nota.
No es un detalle menor
Jueves, 1 de octubre
Al fin han empezado los trabajos. Ya estaban tardando. Me refiero a los trabajos para retirar la inscripción dedicada a José Antonio Primo de Rivera de una de las fachadas principales de la Catedral de Murcia. Gana o se impone la cordura. Y la ley, que a veces van juntas. Mira que se ha resistido el Obispado. Anda que no ha buscado subterfugios para esquivar la ley y esa anomalía histórica y democrática en forma de proclama franquista junto a las puertas de un templo que, se supone, está destinado a honrar a Dios. Poco o nada le ha importado hasta ahora que permaneciera allí, grabada en piedras históricas, la vinculación vergonzante entre la Iglesia católica y la dictadura durante el periodo del nacionalcatolicismo. Un vínculo reivindicado el pasado día 13 frente a la inscripción por una manifestación falangista, enaltecedora del fascismo. Celebramos que, en esta confusa -o inexistente- separación de Iglesia y Estado en España, la curia se haya avenido por fin a cumplir con la ley democrática. Aunque no es un detalle menor que le haya costado tanto.
