La remesa de articulillos sueltos de Antonio Balsalobre

Sacar tajada

Cualquier cosa no debería valer para intentar tumbar a un gobierno legítimo. Y menos si esa cosa es una cuestión de Estado. Así parece entenderlo el alcalde de Madrid, cuyas declaraciones ante la crisis migratoria en Ceuta merecen un reconocimiento. Para Martínez-Almeida, “una cuestión de Estado se debe tratar con sentido de Estado, por lo que hay que hacer frente a la conducta inadmisible que ha tenido Marruecos respaldando al gobierno”. Para Casado, en cambio, todo vale con tal de llegar a la Moncloa. Poco importa que sea una crisis sanitaria mundial derivada de la pandemia o el desafío del país vecino. El caso es intentar sacar tajada de lo que sea: del dolor de las víctimas, de la tragedia humanitaria, de la desesperación generada por la desdicha. No escatima en ser un abanderado de la deslealtad con los intereses del Estado. Y no solo de España, sino también de Europa.

Autobombo

Duele que tras 26 años con un modelo turístico errante e ineficaz la Región sea la última opción para los turistas a la hora de elegir destino. Y duele todavía más que en ese contexto de último de la clase López Miras haya utilizado el estand de Fitur, no como resorte de potenciación del turismo regional, sino en plataforma de autobombo, promoción personal y proselitismo político partidista. Y más que doler, provoca vergüenza ajena que lo haya hecho de una forma tan garrula y “ostentórea”, que diría Jesús Gil, dándose la bienvenida a sí mismo y de paso a Casado, su jefe de filas, con grandes letras proyectadas de cine de barrio. Si fuera la primera vez que el Gobierno regional intentara patrimonializar las instituciones podría pasar, pero su contumacia en los últimos años en hacer un uso torticero de ellas convierte lo que bien podría ser una anécdota chusquera en categoría.

Ya ves tú

Son como niños. Me refiero a los futbolistas. Tanto cuando ganan como cuando pierden. Zagalotes ricos y malcriados, en muchos casos, que gesticulan hasta el paroxismo o se tiran sobre el césped llorando a lágrima viva, desconsoladamente, por haber ganado o perdido, ya ves tú, una liga, una champions, un mundial. El Atlético, justo ganador de la Liga combinando su capacidad de resistencia con un juego ambicioso, dio buena muestra de ello este fin de semana. En ninguna otra profesión he visto celebrar tan enajenadamente un éxito. Y sin embargo, todo se lo perdonamos a estos héroes de la pelota. Porque en el fondo, tampoco nosotros, los que amamos el futbol, hemos dejado de ser zagolotes que en el patio del colegio soñábamos, ya ves tú, con ganar una liga, una champions o un mundial.

Soluciones duraderas

“Compatibilizar las necesarias demandas de agua con un modelo que sea sostenible” puede parecer una obviedad pero no por ello deberíamos cansarnos de repetirlo. Un modelo que no enfrente a las regiones ni a los españoles, y mire al futuro. Un modelo que reconozca las legítimas necesidades de agua de la agricultura murciana, sin esquilmar recursos ajenos, y avance en la mejora de las tecnologías de desalación para producir más recursos hídricos. No veo otra salida en esta guerra político-económica que se viene librando desde hace decenios. Ha hecho bien Errejón en recordárnoslo en su visita a Murcia. Es quizá una prueba más, tras la batalla de Madrid, de que está sabiendo leer la realidad incluso en sus renglones más torcidos. En el punto en que estamos, no puede haber soluciones duraderas, como la que requiere nuestro déficit hídrico, que no vayan indisolublemente ligadas a la sostenibilidad del planeta.

 

 

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