Jardínes de agua, de Alan Drew

La recomendación de la profesora de Lengua y Literatura María Bernal es una intensa novela donde el amor es el protagonista principal

María Bernal Moreno

Sinan Basioglu vive con su familia en una pequeña ciudad de Estambul, Gölcük. Es musulmán y su mentalidad está marcada por todas las tradiciones de la religión.

Tiene dos hijos: el pequeño Ismail e Irem, una adolescente de quince años cuyo sueño es esquivar la religión y sus obligaciones como mujer musulmana.

A pesar de las advertencias de su madre sobre el hecho de que no tiene que coquetear con chicos, Irem se enamora de Dylan, un joven americano que se traslada a vivir a su ciudad, concretamente al piso de arriba y con el que coquetea en secreto a través de la ventana del patio hasta enamorarse.

La historia comienza el día en que Ismail va a convertirse en un hombre, es decir, el día en que le van a practicar la circuncisión, se celebra una fiesta en la casa de los Basioglu, la fiesta del Sünnet, y por petición de Nilüfer, la mujer de Sinan, son invitados los vecinos norteamericanos: Marcus, Sarah y Dylan.

Por primera vez, Irem y Dylan se ven cara a cara, pero con discreción puesto que se trata de una relación mal vista por Alá.

Después de estar disfrutando de la fiesta, se produce un terremoto que asola las viviendas de ambas familias, y es a partir de este momento cuando se va forjando el conflicto que plantea la novela.

¿Es posible la convivencia entre dos culturas, la americana y la musulmana en un improvisado campamento de refugiados? ¿Debe Sinan aceptar la ayuda de Marcus, su vecino norteamericano que llega al país con una intención poco ortodoxa ante los ojos del Islam, o debe cuidar por él mismo a su familia? ¿Es el terremoto de 1999 el momento perfecto para que Irem encuentre la libertad al lado de Dylan? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Sinan por preservar la honra de su hija de acuerdo a los preceptos de Alá?

A través de una narrativa atractiva, ya que es concreta y no divaga, Alan Drew nos introduce en una historia de amor, de tradiciones musulmanas y de desobediencias, con el fin de encontrar la felicidad que puede ser pasajera o eterna y que puede ser sentida o interesada.

No hay una intensidad en la trama, pero sí, un mensaje detrás de cada personaje. Y a través del pensamiento de cada uno de ellos, bastante definido, el autor construye el argumento de lo que parece ser la típica historia de una mujer musulmana que intenta buscar la liberación de sus deberes como mujer obediente, escapándose de casa y abandonando a su familia sin ser consecuente con el hecho de que sus actos pueden tener consecuencias favorables o traicioneras y más, cuando el enfrentamiento constante viene propiciado por la oposición de una padre y de una madre que no quieren que su hija, a la que aparentemente no le muestran aprecio alguno porque todo el cariño parece estar volcado en el pequeño Ismail, se desvíe de una educación tradicional por culpa de un hombre americano del cual no se fían por tener una cultura diferente.

Irem, que no actúa de la mejor manera al principio, se convierte en el personaje más redondo de la obra, ya que evoluciona constantemente cuando empieza a tomar decisiones a pesar de las adversidades.

¿Qué desenlace le sorprende a la familia Basioglu? Ciertamente, es inesperado.

 

 

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