El hablar de Cieza

Quinta entrega: la letra ‘e’. ¡No te ‘emperifolles’ tanto si vas a salir ‘escopetao’!  

Miriam Salinas Guirao

¡Pos anda! ¡Tanto gustó que recuperásemos nuestras ‘palabricas’ que aquí estamos otra vez! Que no se diga. Que se sepa de donde somos: ese tonito cantarín, hilarante y chispeante. Esos sube y baja y esas pausas lentas, detenidas, que se gustan ellas solas. Esa boca un poco más abierta de la cuenta… ¡Tú eres de Cieza!

Los ciezanos han mezclado bien unas cuantas culturas: tierra de paso y de estancia para decenas de pueblos que han ido dejando su impronta en este lado del Segura. En ‘El melocotón en la historia de Cieza’, coordinado por José Olivares, se recopilaron “las palabras que conforman parte del vocabulario utilizado por nuestros agricultores; algunas en desuso, otras en vías de serlo y  muchas de ellas  continúan entre nosotros gracias a la labor de estos profesionales que mirando al futuro no olvidan su pasado”. Iniciamos por ello un repaso al vocabulario ciezano, y lo haremos en diferentes entregas, encuadrando cada palabra en su contexto, esta vez toca la letra ‘e’.

Lo que guarda el lenguaje

La lluvia histórica que rezuma por el lenguaje no escapa. El árabe hispánico andalusí, los catalanismos, aragonesismos y murcianismos no pasan desapercibidos. Cieza, esa vista de valle resguardada por las montañas que encumbran su encanto, ha abrazado a tantas personas como señas caben. Y el hablar guarda la memoria de tantas gentes como lo terrenal borra. La Vega Alta del Segura ha sido tradicionalmente una zona predominantemente agrícola y espartera. Por ello, muchas de las palabras ciezanas se relacionan con actividades ‘del campo’. Otro trocito de la argamasa de los siglos, los sudores de los que quitaron el hambre, a pesar de la suya.

Los ‘ciezanismos’ que empiezan por la letra ‘e’

Basándonos en el meticuloso trabajo publicado en ‘El melocotón en la historia de Cieza’ (“Argot del Melocotón de Cieza”) y contando con la ayuda de Pepe Olivares, vamos a rescatar algunos ‘ciezanismos’ que empiezan con la letra ‘e’.

Te veo ‘embalao’, te veo ‘rápido’. Atento a las nuevas palabricas ciezanas. Vienes ‘enlomao’, con dolor de espalda, después de todo el día del trabajo.  Y lo mejor es relajarse aprendiendo sobre la tierra.

Vamos a comenzar, y para eso no puedes estar ‘enjugascao’. Si vas a Cieza y te sueltan un ‘estufío’, lo más probable es que ‘enfurruñes’, que te enfades. Peor sería que te ‘enfardulles’, que te untes de suciedad. Eso sería bastante desagradable. Aunque se haga cansino, lo mejor, si visitas esta bella ciudad, es que te cuiden, hasta que sean ‘empalagosos’, que sean dulces hasta hartar, tanto que cause hastío.  Tan dulce que te ‘empancine’, que vayas ‘empanzorrao’, indigesto.

Para bajar el atragantón lo mejor es echarse un trago, ahora, si eliges mal la bebida te puedes ‘enfollonar’, emborrachar. Y dará igual si te has ‘emperifollao’ para estar dispuesto para la ocasión, que acabarás más para allá que para acá.

Justo para nombrar que han bebido de más, pueden decirte que has ‘empinao’ mucho el codo. En ese caso lo mejor es que no te ‘encabrites’, no pierdas la paciencia por un enfado grande. Tú ve resuelto y ‘encandila’, deslumbra y embelesa con tu presencia, que no acaben por ‘encasquetarte’ a nadie que no sea de tu agrado. Cuidado que no te ‘emparejen’. Que te lían una ‘engañifa’, y te ‘engatusan’ y se ganan tu voluntad. Vamos, que no te ‘edilguen’ nada ni a nadie.

Al final siempre ‘escampa’ y sale el sol. Y puedes ir a ‘escardar’ a podar.

En el campo, si te toca faena, puede agenciarte una ‘espuerta’, una cesta de esparto, con dos asas, más pequeña que un capazo que sirve para transportar diversos materiales.

Trabajes a ‘estajo’, o no. Si te vas a poner a echar los restos no te quedes ‘escuchimizao’, muy flaco y débil, ‘enjuto’, de pocas carnes. Te pueden decir que estas ‘enrobinado’, apagado, chafado, que te has ‘esforriao’, que te has dejado, que estás roto, marchito.

Un ‘echaizo’ es el nombre que se le da a las tierras de relleno que se echa en los lugares más profundos del terreno cuando se abancala. ‘Enjaretar’ es disponer de la carga de fruta de manera adecuada, para que ocupe poco espacio y no corra peligro de caerse. ‘Esflorea’ puede entenderse como ‘florear’: durante la recolección del melocotón, escoger sólo los que le gusta a uno, quedándose mucha fruta que se puede madurar en exceso, en la próxima cogida. ‘Embastar’, hilvanar, es unir con hilvanes lo que se ha de coser después.

Algo ‘engurruñido’ es algo arrugado, encogido. Nada que ver con algo ‘encarnado’, de color carne, colorado. Que así se te pueden quedar los dedos después de ‘enlucir’ la casa: poner una capa de yeso o mezcla a las paredes, techos o fachadas de los edificios, también se usa para decir que una persona es muy hábil o lista: “Se engancha por un enlucío”. Con referencia a la piel también se una ‘escaldufao’, para designar a alguien que tiene escozor o irritación, generalmente en las ingles y genitales.

Espinazo’ es la columna vertebral, nosotros nos referimos comúnmente a una vértebra del cerdo que contiene adosada la carne del mismo y que usamos, entre otras cosas, para hacer un buen cocido y “Doblar el espinazo” es humillarse para acatar servilmente y también como sinónimo de trabajar.

‘Esponta’ se usa para hablar de cobijarse, resguardarse de las inclemencias del tiempo: “Ponte a la esponta o espóntate”. Debe ser una palabra derivada de puente, pues ponerse debajo de uno sirve para resguardarse, por ejemplo, de la lluvia.

Una ‘espumadera’ es una paleta ligeramente cóncava, y con agujeros, con que se espuma el caldo o cualquier otro líquido para purificarlo, o se saca de la sartén lo que se fríe en ella y una ‘estera’ es un tejido grueso de esparto, juncos, palma, etc., formado por varias pleitas cosidas, que sirve para cubrir el suelo de las habitaciones y para otros usos. En algunos cortijos había una estera que cubría el largo pasillo por donde se sacaba el estiércol y pasaban las mulas y burras. Qué menudo ‘estropicio’ se armaría. Sí, un destrozo, rotura estrepitosa, por lo común impremeditada, de cosas por lo general frágiles. Lo mejor hubiera sido ‘esturrear’, dispersar, espantar a los animales, especialmente con gritos.

‘Encaramar, del árabe hispánico karáma, es levantar o subir a alguien o algo a lugar dificultoso de alcanzar, alabar, o elevar. La ‘encomienda’ es la acción y efecto de encomendar,  recados, saludos…Ahora bien, si te ‘endiñan’ un golpe es que te han dado pero bien.

En nuestra tierra es costumbre antigua la de ‘enjalbegar’ las paredes de las casas para que reflejen los rayos solares, aminorando el calor, aunque aquí suele quitarse la ‘l’. Entornar es volver la puerta o la ventana sin cerrarla del todo, también los ojos. ‘Escalabrar’ es herir en la cabeza. La palabra ‘escape’ aquí se usa para hablar de una fuga apresurada con que alguien se libra de recibir el daño que le amenaza: “Tuvimos que salir a escape”.

Cuando te sientas, bien a gusto, o rompes algo reventándolo, en Cieza te ‘esclafas’ o has ‘esclafado’ algo. Si de pronto hay un sobresalto puede que salgas ‘escopetao’, con mucha prisa. Para avisar de que te resbalas tienes que decir que te ‘escurres’; ‘escullir’ también es un murcianismo que se refiere a escaparse o huir con sutileza.

‘Escurcar’ es espiar, inquirir, averiguar con diligencia y cuidado, registrar para buscar algo oculto e incluso buscar y matar las pulgas del cuerpo.

Claro, con tanto trasiego, y tanto ‘follaero’ de palabras nos hemos olvidado de los pies. No hay calzado que más haya rozado el suelo ciezano que la ‘esparteña’, la alpargata que se trenzaba con el esparto.

Y ya va ‘espichando’ esta edición, pero no el hablar de Cieza, que es eterno.

 

 

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