Esparto y Lana. Industrias y patentes de Antonio Pérez Cano

Una investigación de Pascual Santos López sobre la industria ciezana

Pascual Santos López

Allá por 2009 analizaba yo las seis patentes de Antonio Pérez Cano en un artículo de la revista Andelma nº 18. Al pasar los años nuevas investigaciones abundan en la figura de este emprendedor ciezano. Hijo de Juan Pérez López, conocido en Cieza como ‘el Pájaro’. Avispado industrial que iniciaría la fabricación de lazos de esparto a finales del siglo XIX en el camino de Madrid y luego en una fábrica del antiguo barrio de ‘Las Paleras’ (quizás algunos entendidos nos puedan decir si ese barrio coincidiría con ‘Los Albares’), lo que constituyó un tirón en el consumo del esparto ciezano aplicado al amarre de cajas de naranja; gracias a la cooperación del empresario Dionisio López de Valencia.

Poco después, Juan Pérez y otros industriales ciezanos impulsarían la fabricación de maromas de esparto, para lo que tuvieron que vencer no pocas dificultades. Falta de mano de obra especializada y falta de fábricas de majado, en aquel tiempo limitadas a las movidas por fuerza hidráulica de Ramón Capdevila, en Bolvax, y la de Joaquín Gómez en el Camino del Molino. Juan Pérez contribuía por tres tornos de hilar en su fábrica de Los Albares. Además de tener un almacén de espartos en ‘el Torreal’ de Cieza, que se quemó en la madrugada del 14 de mayo de 1900, ardiendo completamente en poco tiempo sin ocurrir desgracias personales. Las pérdidas se calcularon en más de 4.000 pesetas. La empresa siguió adelante y en 1908 Juan Pérez registraba su marca ‘El Áncora’, que serviría a tres generaciones.

Antonio Pérez pronto se unió a las empresas de su padre y demostró gran empuje e iniciativa. En 1909 ya atiende los negocios de Valencia y en 1912 conseguía autorización, por Real Orden, para cruzar con una línea eléctrica la carretera de Cieza a Mazarrón, que mejoraría su fábrica. Las innovaciones en su industria le llevan a patentar en 1916 un procedimiento para el blanqueo del esparto mediante hipoclorito sódico, manteniendo sus propiedades mecánicas para conseguir mayor rendimiento y mayor consistencia en los productos acabados. La crisis internacional de 1917 encarece las fibras como el cáñamo, yute, sisal, abacá y similares, permitiendo sustituirlas por esparto, gracias al desarrollo de nuevos productos y al tirón de la demanda de hilados, trenzados y tejidos de esta fibra. Luis Anaya aplica el hilo mecánico producido por Manufacturas a tejido para sacos y Antonio Pérez inicia la fabricación de cofines de esparto. Ese mismo año consigue tres patentes más: un producto industrial, consistente en sogas o trenzas de esparto y una suela de trenza fabricada con esparto, que mejora en otra patente para que pueda fabricarse dicha suela con sus bordes defendidos por protecciones de cuero. La demanda internacional de suelas para alpargatas era muy grande debido a la I Guerra Mundial. En 1919 patenta una trenza de tres ramales, formados por varios hilos de esparto, más fina, más ligera y mejor confeccionada que la antigua de cinco ramales, aumentando su campo de aplicación en la industria. Trenza que perfeccionaba en 1922 con su última patente. Aplicaciones nuevas y mejora de las antiguas como suelas de alpargata más fina, correas de transmisión y cofines, entre otras, que dieron respuesta a las necesidades del momento.

La progresión de sus fábricas es imparable. Los tres tornos de hilar de su padre en 1912 se convierten en 1920 en una fábrica de jarcias, marañas y cables de esparto en ‘Los Albares’ y 14 pares de mazos de picar en el paraje de ‘El Gramalejo’. Según un anuncio de 1922 fabricaba cofines para prensas de aceite y vino en Cieza y Artana, un pueblo de la provincia de Castellón, hilados y trenzados de esparto, además de regentar una empresa en Valencia para construir envases de frutas. En homenaje a su padre fallecido, Antonio Pérez publicitaba su foto en el anuncio como fundador de la empresa. En 1933 el industrial mantenía ya 16 ruedas de hilar, 1 torno de retorcido mecánico y 28 pares de mazos de picar en Cieza.

Otra de sus importantes empresas fue Industrias de Géneros de Punto, S.A., que marcó una época de trabajo para los ciezanos entre 1923 y 1970. Sita donde hoy se encuentra el Auditorio Aurelio Guirao y el Centro Cultural Géneros de Punto. La sociedad fue creada el 15 noviembre de 1923 por Rafael Gómez Toledo, Ángel Ramón Aguiló, ambos industriales y vecinos de Barcelona, Antonio Pérez Cano y su hermano Julián, médico titular de Cieza. Los tres primeros socios mayoritarios, con 27 acciones cada uno de 1.000 pesetas y Julián Pérez con 9 acciones. Siendo nombrado director gerente por tiempo indefinido Antonio Pérez y Julián Pérez como secretario.

Los frecuentes viajes y estancias en Valencia de Antonio Pérez y su familia hacen que su hija Pepita Pérez Carrillo conociera a un joven valenciano, que en marzo de 1933 pedía su mano. En la noche del 2 de mayo de ese año se casaban, en la rectoría de San Joaquín, Pepita y Jaime Tarazona Sobrevela, empleado de la sociedad Los Previsores del Porvenir, con puesto en Valencia. La boda se realizó en la intimidad debido al reciente luto del novio. La pareja salía esa misma noche para Valencia, donde fijarían su residencia. Aunque por poco tiempo, ya que cinco años después, en 1938, encontramos en Cieza a Jaime Tarazona como sucesor de las fábricas de espartería de su suegro. Historia que publicaremos en otra ocasión.

Entre las muchas actuaciones que llevaría a cabo Antonio Pérez Cano, que lo vindican como gran gestor, no sólo para sus propias industrias, sino en beneficio de todo el sector murciano de fibras textiles, destacan: la consecución de un préstamo de 400.000 pesetas para el lavado, peinado e hilatura de lana, por Real Decreto de 24 de enero de 1926 de Auxilio a las Industrias, para mejorar Industrias de Géneros de Punto, S.A. El 26 de junio de 1934 es nombrado, por elección, vocal patrono de la Sección de Tejidos de Esparto del jurado mixto de la Industria Textil de Murcia, junto a Jesús Massa Piñera, Cristóbal Martínez Camacho y Rafael Montiel Marín. En agosto de 1934 renueva su puesto en el Registro Oficial de Exportadores. Ese mismo año aparece como delegado colaborador de comisiones arancelarias. En enero de 1936 es presidente de la Asociación Capacheros de Cieza y representa los intereses de la asociación ante el gobernador. El 9 de mayo de 1936 es nombrado miembro, por la Industria del Esparto, de la comisión que ha de redactar el anteproyecto de Reglamento Orgánico de la Comisión Permanente de Industrias Textiles.

A finales de enero de 1951 fallecía este “prestigioso industrial e ilustre hijo de Cieza”, habiendo sido el fundador de la Cooperativa de Machacadores de Esparto para Yuteras de Madrid, industria que trajo desarrollo y prosperidad a nuestra ciudad. Su entierro se realizó en la tarde del 27 de enero, en la parroquia de la Asunción, con gran manifestación de duelo, con autoridades a la cabeza y personas de todas las clases sociales de Cieza y poblaciones cercanas, que honraron la memoria del industrial.

 

 

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