El partidismo institucional desde la óptica de Antonio Balsalobre

Partidismo institucional

Sonroja ver al PP regional escandalizarse por la utilización partidista que hace Torra del pancartismo balconero institucional. Como si ellos no lo hubieran practicado durante años con la más absoluta impunidad. Y es que hace tiempo que los balcones están sirviendo para algo más que asomarse. Sin fuero ni ley, el president custodiado, como él mismo se autoproclama, los utiliza para colocar lazos y proclamas independentistas; Valcárcel y sus herederos los utilizaron para exhibir, campaña tras campaña, en ayuntamientos y organismos oficiales de la región, pancartas de “agua para todos”, cuya finalidad no era otra que, como ahora se ha visto, instrumentalizar y rentabilizar electoralmente el déficit hídrico regional.

Al primero, lo ha tenido que llamar al orden la Junta Electoral. Le ha advertido que la Presidencia de Cataluña es de todos los catalanes y no solo de su partido, por lo que tendrá que dar cuenta jurídicamente de sus actos.

A los segundos, nadie les dijo, que yo recuerde, esta boca es mía, durante años y años, elección tras elección. Camparon a sus anchas, cuando todo lo tenían: estado, comunidad autónoma y ayuntamientos.

Torra sigue jugando al gato y al ratón, quitando y poniendo letreros en los que cambia el color o la consigna, pero no el fondo de la cuestión. Una actitud que le puede valer la inhabilitación y que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha tildado, con criterio e ironía, de «absurda, antidemocrática e infantil». Sin árbitros que dirijan el tráfico social, la democracia  peligra. Mucho más en periodo de elecciones.

De ahí que también deba pronunciarse la Junta Electoral Provincial de Murcia, no ya sobre el incumplimiento del PP de la debida neutralidad institucional en el pasado –que eso ya no tiene vuelta de hoja- , sino sobre el más que probable incumplimiento actual de la normativa electoral vigente. Como tantas otras veces hicieron sus predecesores, López Miras también se apunta a la patraña de convertir actos institucionales en actos partidistas. Y lo que en principio era una inocente comida organizada por la Consejería de Familia con asociaciones de mujeres acabó siendo un mitin electoral en el que Miras pidió que “lo apoyasen para seguir siendo el mejor presidente”.

Alguien tendría que recordarle a Miras, como ha ocurrido en Cataluña, que las instituciones regionales son de todos los murcianos y que lo que es lícito en el ámbito partidista no siempre lo es en el institucional.

El problema del PP es que tras más de veinte años campando a sus anchas por la región nunca ha sabido distinguir entre actos de partido y actos institucionales. Y si la Junta Electoral, que ha frenado a Torra, no lo frena, seguirá haciendo lo que siempre ha hecho. Lo que le da la gana.

 

 

 

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