El paraje de La Murta (Parte I)

A los pies del Almorchón, este paraje ciezano alberga yacimientos arqueológicos y un pasado minero

José Olivares García

La estrecha relación que mantenían los antiguos pobladores de Cieza con sus campos, sierras y parajes les aportaba un gran conocimiento de la situación geográfica, costumbres y  toponimia de estos lugares que la sociedad actual, en su mayoría, no recuerda. Partiendo de esta situación en pro de un mejor  conocimiento, respeto y conservación de nuestro patrimonio histórico, etnológico y natural, me atrevo a iniciar un pequeño trabajo de investigación sobre el origen del poblamiento humano del paraje ciezano de La Murta, aportando los datos más relevantes sobre su  pasado y entorno.

El paraje ciezano de La Murta se encuentra a los pies del imponente macizo dolomítico jurásico del Almorchón, de cuya base mana, a través de una galería escavada en tiempos inmemoriales, un pequeño nacimiento de agua que se almacena en una balsa para la utilización posterior del riego de la finca tradicionalmente cultivada por la familia Morales. Esta montaña sagrada para los ciezanos llamó la atención, en 1885, de Philippe Édouard Poulletier de Verneuil (París, 13 de febrero de 1805-ibíd. 29 de mayo de 1873), que fue un paleontólogo y geólogo francés que visito con otros colegas el Almorchón en 1855, incluyéndolo en su obra Itinerario geognóstico en el Sureste de España.

Origen del topónimo Murta

Tradicionalmente, la toponimia busca averiguar el origen de los topónimos, labor  que creo corresponde a filólogos especializados de cuyas fuentes es imprescindible beber para  saciar la sed por el conocimiento sobre este tema en concreto. La palabra topónimo viene del griego τóttoç. Se compone de dos voces, es decir, de la palabra topos que significa lugar y de onoma que expresa nombre. En los documentos consultados, varios son los nombres con que se le denomina a este paraje ciezano, unas veces por la natural evolución del lenguaje y otras por un desafortunado error del escribano que lo trasmitió. A La Murta, por ejemplo, en el Libro de la Montería de D. Alfonso XI, Rey de Castilla (1311-1350), se le denomina Fuente de la Muerta: “La fuente de la Muerta cabo Almorchon es buen monte de puerco en ivierno, et á las veces hay oso en tiempo del madroño.  Juan Carlos Trigueros Molina, en su tesis doctoral Las encomiendas santiaguistas de Cieza y del Valle de Ricote: la cultura del agua, recoge un acta notarial que afirma que en el siglo XVIII al paraje de La Murta se le denominaba Partido del Muerto: “Venta real Don Francisco Marín Ruiz y Talón y Consortes a favor de Don Alonso Marín Melgares. (..) 3 fanegas y un celemín de tierra secano, con una poza. Precio: 692 reales la balsa ubicada en el Partido del Muerto, próximo al Almorchón” (…), fechado en 1773. En 1882, en unas escrituras de compraventa del notario de Cieza Don Antonio Marín Meneses, aparece el nombre de este paraje como Partido de la Multa, en vez de Murta: “Sito en el término municipal de esta villa Partido de la Multa José Aroca Guillamón en favor de Don José Marín Blázquez”.

Repasando varios diccionarios de etimología nos inclinamos a decir que Murta es el nombre catalán en femenino del mirto o Arrayán Myrtus Communis, una planta muy famosa en la antigüedad que se cultiva por sus flores y sus hojas aromáticas y se la consideraba el símbolo del amor y la belleza, ya que, junto con la rosa, era una de las plantas consagradas a la diosa Afrodita, del latín myrtus, con frecuencia escrito murtus, que lo tomo del griego myrtos. En la obra El estudio de la toponimia del mirto en Murcia, de la profesora Concepción Fernández López, se argumenta: “El simple romance Muerta, Muerte(s), Muerto(s) (Cala, Charco del Muerto, Río Muerto), aparecen en este orden de frecuencia en el repertorio. Y no se puede excluir, dado el uso actual, que alguna Muerta-e sea reinterpretación de Murta”. En varias visitas al paraje no hemos encontrado en la zona ningún ejemplar de mirto o Arrayán Myrtus Communis. Dato este que puede indicar la antigüedad y origen de este topónimo.

Yacimientos arqueológicos próximos a La Murta

Cuatro son los yacimientos arqueológicos, hasta el presente, documentados en las proximidades del paraje de La Murta: la Cueva de Las Cabras del Almorchón, de posible adscripción al neolítico; la Cueva del Tío Guardiola, de posible adscripción al Eneolítico; el Cabezo de las Cruces, de posible adscripción del Bronce tardío final; y la  Poza de Francia, un yacimiento próximo a la rambla del Cárcavo. Entre los materiales recogidos en superficie, destacan unos fragmentos de cerámica a mano lisa, algunos de ellos con decoración incisa. De industrias líticas también aparecieron varias piezas de sílex y cuarcita. Todos estos materiales sugieren una cronología del Neolítico. Los materiales de estos yacimientos han sido recogidos en superficie, por lo tanto, y a  falta de futuras excavaciones científicas, presentan una gran problemática para conocer su funcionalidad y cronología exacta. Además de estos yacimientos arqueológicos,  en el entorno se aprecian los restos de diversas casas, balsas, aljibes, canteras y minas abandonas.

Minería en el paraje de La Murta

El periodista Andrés Bolarín publicó el 29 de agosto de 1965, en la prensa nacional,  un artículo donde asegura que “en el monte del Almorchón se denunció una mina de cobre, y fue abandonada por falta de recursos económicos para explotarla. Se extrajo bastante mineral, que se vendía en Cartagena. Todavía se cree que en dicho lugar existen filones de cobre, pero no se acierta con el lugar donde existiera el pozo para su descenso. Próximo a esta sierra existe el Cabezo de las Cruces. Se supone que la gran cantidad de cruces que están grabadas en tal paraje, sobre las piedras, servirían para fijar el contorno y las rutas internas de las galerías. A muy poca distancia de este lugar se hicieron exploraciones de carbón y de hierro”.

Continuará la próxima semana…

 

 

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