El legado de sus secretos, por Ana Ato Navarro

El legado de sus secretos

Ana Ato Navarro (Colegio Madre del Divino Pastor)-Primer premio en la Categoría 1 (de 1º a 3º de ESO)                

17 de julio de 1930

Esta mañana salí al mercado a comprar algunas cosas, no tenía apenas dinero así que no pude comprar más que algunas verduras. Cuando iba a salir de la tienda vi a Nicholas, estuvimos hablando un rato. Podía oír a mi alrededor a las señoras cuchicheando entre ellas, sus vidas carecen de gracia y tienen que entrometerse en la de las demás. Ya las puedo ver escandalizadas con la divorciada hablando con el millonario.

15 de marzo de 1931

Ayer fue el día más espléndido de mi vida, mi boda, bueno siendo honestos es la segunda, pero la primera no es nada comparada con mi enlace con Nicholas. Todo el pueblo asistió, mi vestido brillaba sobre las vidrieras de la iglesia, todas las miradas estaban en mí, algunas con admiración, otras cargadas de envidia. Yo solo podía disfrutar con ambas.

Hoy he entrado por primera vez a mi nueva casa y madre mía, en mi humilde vida me podría haber imaginado un lugar como aquella mansión, para mi gusto era un tanto sobria, yo prefería la casa de la playa a la que ya había ido un par de veces. Tampoco iba a quejarme, mi vida ahora iba a ser idílica, ya no tengo que preocuparme por trabajar para malvivir en una choza inmunda, ahora puedo disfrutar del tiempo libre.

3 de abril de 1931

Nicholas es un aburrido, no le apetece salir de fiesta, ni montar ninguna en casa, le he dicho de mudarnos a la playa, allí el ambiente es distinto, más fresco y joven, pero el pobre amargado está muy asentado aquí. Sin duda, no me casé con él por su espíritu festivo, tampoco por su belleza porque no es que sea un galán, está bien, supongo que me conformé y tampoco puedo poner pegas a mi comodidad.

Así que he adquirido un nuevo pasatiempo, la jardinería, he cultivado una numerosa cantidad de plantas, todos los libros de la antigua esposa de Nicholas ayudan mucho, he plantado rosas, tulipanes, claveles, aunque hay a una que le tengo un especial aprecio, la dedalera, sus colores la hacen única y bonita, sin duda una belleza letal, parecida a la mía.

1 de mayo de 1931

Nicholas ha fallecido, ayer fue su funeral, fue un día muy triste, todo el pueblo me dio el pésame, creo que nunca he tenido que estrechar tantas manos, era muy querido y debido a que las causas de su muerte fueron muy repentinas, nadie esperaba que le diera un paro cardíaco porque no daba señales de tener ningún problema de salud.

Hoy ha sido su lectura de testamento y me ha dejado todo el dinero, propiedades, joyas, etc. Menos mal que estoy yo si no, ¿para quién habría ido semejante cantidad de dinero?

Ahora estoy haciendo mi maleta porque no pienso esperar ni un día más, mañana mismo me mudaré a la casa de la playa. Además, pienso llevarme a todas mis amigas del pueblo conmigo, no las voy a dejar solas frente a la hipocresía de las señoras chismosas.

15 de junio de 1931

Esta noche volveré a dar una fiesta como la de ayer, pero esta vez pienso llenar la piscina con champán. Mis fiestas cada vez tienen más éxito, son bastante conocidas entre la élite, no conozco a nadie en esta ciudad que no haya oído hablar de las fiestas de Marjorie Hill. Aún uso mi apellido de casada, me da más clase y no creo que mi difunto marido vaya a molestarse.

Ayer me visitó Dalí, es un hombre encantador, incluso me regaló un cuadro, para mi gusto un tanto aburrido, pero ¿quién soy yo para juzgar el arte?

17 de agosto de 1935

Después de tantos años aquí y haciendo mis fiestas no me puedo creer que la vecina se siga quejando de mi música, ya estoy harta, a mí no me van a andar tomando el pelo. ¿Quién se ha pensado esa señora que es?

¿Acaso yo me quejo de que su árbol, que por cierto está muy mal podado? Me impide ver la luna con claridad desde lo alto de la montaña donde me gusta escribir mi diario.

21 de agosto de 1935

Nunca creí que despertaría con un grito tan feliz, pero al escuchar el grito de mi vecina salgo disparada a mi balcón y allí está ella con su horrible gato en las manos, el cual ahora es aún menos agraciado porque de un color blanco sucio ha pasado a un carmesí reluciente que no deja a nadie desapercibido.

Espero que ya no se vuelva a quejar del ruido o a la próxima le tiño el pelo a su dulce hijo, que se dedica a arrancar flores de mi precioso jardín.

4 de septiembre de 1935

En la fiesta de ayer conocí a un actor y el muy ……

Fue en ese momento cuando el roce de alguien en mi hombro hizo que cerrara el diario de Marjorie de golpe y lo metiera en mi bolso.

-Hola, Maya. soy el chico de la inmobiliaria, Tom, aquí tienes las llaves de la casa de la playa- Me tiende la mano con las llaves y yo la cojo.

– Nadie vive aquí desde hace cincuenta años casi, la última inquilina fue una joven viuda que hacía muchas fiestas de élite, se llamaba Marjorie.

-Ya lo sé, muchas gracias por las llaves, adiós.

Cuando entré y vi la casa me quedé impresionada, a pesar de haber leído el diario de mi bisabuela muchas veces nunca me podría imaginar la majestuosidad de esta casa, cada parte de ella tiene la elegancia y la fuerza que caracterizan a Marjorie, en el comedor desde donde se ve todo el increíble patio de la casa y la playa hay un retrato de ella encima de la chimenea, ella con su cabello rojo, su piel de porcelana y sus penetrantes ojos verdes.

Al salir fuera veo la piscina que en un pasado llenó con champán, también me acerco a su preciado jardín y allí encuentro una planta, para ser exactos, una dedalera, una planta que provoca paros cardiacos repentinos.

Sin duda esta casa grita el nombre de Marjorie por todos sus rincones, la última de la dinastía americana de los Hill, o eso creían todos en aquella época, ya que ella escondía muy bien sus secretos, pero ¿qué podrá haber escondido Marjorie en esta casa para que sea tan importante? Eso es algo que estoy segura que descubriré, porque no pienso parar hasta encontrar el tesoro del que tanto hablaba mi abuela.