El hundimiento de la nueva política, según Diego J. García Molina

El hundimiento de la nueva política

Resulta curioso, o más bien sorprendente, el análisis del impacto que ha tenido la fulgurante ascensión y caída de la denominada “nueva política” en el sistema de partidos español, imperante desde mediados de los años 80. Siempre se asoció a algo positivo, cuando nuevo no tiene porqué necesariamente implicar una mejora sobre lo anterior. De hecho, en UPYD, como contraste ante este eslogan, siempre intentamos destacar la dicotomía entre buena y mala política, frente a nueva y vieja política, representada esta última por Partido Popular y Partido Socialista. Al final ha resultado un fiasco y puede que en estas próximas elecciones a la comunidad de Madrid asistamos a los últimos estertores de Podemos y Ciudadanos.

Esta semana ha tomado posesión de su cargo como nueva consejera de educación una diputada elegida en las listas de Vox en las últimas elecciones autonómicas aunque fue expulsada de este partido; se preguntarán, quizás, ¿cómo ha llegado una expulsada de la formación más odiada de España, por encima de los herederos orgullosos de una banda asesina o los supremacistas del secesionismo catalán, a un puesto estratégico y privilegiado de la administración de la comunidad murciana? La verdad que cuesta explicarlo, dado que se trata de un culebrón político digno de una serie en plataforma online.

Creo que los malos resultados obtenidos por Ciudadanos en Cataluña precipitaron ese intento de obtener algún puesto apetitoso antes de que la formación naranja termine en la más absoluta irrelevancia. No obstante, los urdidores de la trama despreciaron el factor humano de manera poco comprensible. El partido centrista firmó un acuerdo de gobierno con el PP para esta legislatura por la que obtenían, con sólo seis diputados de 45, la vicepresidencia de la comunidad y varias consejerías. Este acuerdo se extendió al ayuntamiento de Murcia. El PSOE, ganador de aquellas elecciones a muy poquito de la mayoría absoluta dobló la apuesta, ofreciendo la mismísima presidencia a Ciudadanos, en la figura de Isabel Franco, quien según se leyó en prensa, estuvo tentada a aceptar, aunque finalmente se tuvo que atener a la disciplina de partido. El porqué de no aceptar la oferta en aquel momento se engloba en la estrategia de pactar con el PP, socio preferente, en aquellos sitios donde diera la aritmética, como Madrid, Andalucía o Castilla y León.

En el sainete de hace un mes, de nuevo el PSOE sacrificaba la presidencia regional de Diego Conesa con tal de echar al PP tras más de cinco lustros gobernando, sin embargo, como decía anteriormente, se subestimó el factor humano.  Para explicarlo hace falta retroceder a cuando CS prácticamente no existía en la Región de Murcia y el concejal de UPYD en Caravaca Miguel Sánchez se llevaba a media afiliación descontenta con la situación interna del partido fundado por Rosa Díez. Sánchez suscribió, como líder en Murcia, el primer apoyo al gobierno del PP en la legislatura anterior, teniendo éxito más recordado el forzar la dimisión al entonces presidente, otro Sánchez, heredando López Miras el cargo. Y aquí está el quid de la cuestión, en las siguientes elecciones, Ciudadanos obligó a Sánchez a no presentarse a las primarias, al tener el partido la intención de promocionar a Isabel Franco, y consolándole con un puesto en el senado. Isabel Franco era una desconocida en política, una profesional de la comunicación pero con el apoyo del apartado de su partido; aun así, hubo lío en las primarias y los hechos todavía están siendo investigados por la justicia.

A mitad de legislatura llegó la conocida debacle de Ciudadanos en el intento de Albert Rivera por superar al PP forzando una repetición de elecciones a las cortes. Su posterior dimisión aupó a Inés Arrimadas quien impuso su propio equipo de confianza o sus gustos personales; en el caso de Murcia, incentivando el liderazgo de Ana Martínez Vidal, chocando con el propio de Isabel Franco. ¿Cómo pudo pensar alguien que Franco votaría a favor de una moción que la despojaba de una vicepresidencia para hacer presidenta a quien era su mayor enemiga política? El elemento humano no se tuvo en cuenta en un fallo táctico incomprensible. Y más en un partido en plena descomposición donde los cargos relevantes buscan acomodo en otros partidos antes de que sea tarde. Miren, si no me creen, la situación en la que ha quedado Ignacio Aguado.

Y en estas llegaron los tres diputados expulsados de Vox quienes conocedores del poco tiempo que les queda en política también reclaman su minuto de gloria, nada menos que con una consejería tan relevante como la de educación, con el pin parental como herramienta de confrontación, o la preponderancia de la escuela pública sobre la concertada. De hecho, este fin de semana han tenido lugar las primeras protestas por este nombramiento ante el palacio de San Esteban. Por cierto, un poco hipocritillas los socialistas murcianos criticando las prebendas que han obtenido los ex-Vox, cuando ellos mismos también tentaron a los expulsados del partido de Abascal para que les votaran a favor en la moción de censura. ¿Qué le ofrecerían? En definitiva, queda claro que nuestra clase política tiene como principal objetivo la defensa de sus intereses partidistas cuando no de los personales. Todo ello inmersos en la peor crisis sanitaria y económica que se recuerda desde la segunda guerra mundial. Incluso es posible que después de mayo nos encontremos con la peor situación posible, volviendo al statu quo anterior, solo que en vez de con dos partidos, con dos bloques irreconciliables, formado uno por PP y Vox, y el otro por PSOE y Podemos, más una sociedad cada vez más polarizada.

 

 

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2 thoughts on “El hundimiento de la nueva política, según Diego J. García Molina

  1. JOSE LUIS

    El día que haya que hacer un monumento a la idiocia (idiotez) C´s (o Arrimadas) será el epítome para tal fin.
    Un saludo desde, la siempre, Bélgica.

  2. JOSE LUIS

    El problema del pluripartidismo es que cada vez hay mas gilipoll@s intentando impartir sus pajas políticas/mentales.
    De esos barros, estos lodos que estáis padeciendo.
    Un ejemplo es el Ayuntamiento de mi querida Cieza.

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