El cuento de Navidad de Diego J. García Molina

Cuento de Navidad

En esta blanca Navidad quería escribir sobre un tema nada religioso, aunque se trate de un Cristiano, pues así se llama el fabuloso jugador de futbol de segundo nombre Ronaldo. Me ha llamado siempre poderosísimamente la atención la atroz campaña que desde los medios de comunicación han ejercido sobre su persona, aún desde antes de su llegada. Recuerdo aquel verano de su fichaje como se le difamaba acusándole de fiestero y cierradiscotecas, de ser mal profesional y de no cuidarse. Al final ha sido todo lo contrario, un abstemio que ha dedicado todo su tiempo a perfeccionar y mejorar de forma continua su forma física. Hace poco contaba un compañero de la Juventus de Turín una anécdota, en la que tras un partido en el que fue suplente, tras llegar a la ciudad deportiva a las 11 de la noche, le pidió que le acompañara al gimnasio para sudar un poco puesto que no habían jugado. Como declinó la invitación se dirigió a ejercitarse en solitario. Un detalle a tener en cuenta para una persona que lo ha ganado todo tanto a nivel individual como de clubes y selección, batiendo marcas de todo tipo.

Para denigrar su persona se llegó hasta a cuestionar el montante de su fichaje, incluso desde la figura de un obispo al que debió molestar, en un despiste de sus obligaciones, el fichaje por el club blanco. Quizá haya sido el fichaje más rentable de la historia, promediando más de un gol por partido durante sus casi 10 años en el Real Madrid, registro que probablemente no volvamos a ver. Estas campañas y denigración continua caló desde el principio en los aficionados a este deporte, los cuales, en vez de disfrutar del juego de este superlativo jugador se dedicaban a insultarle continuamente. Famosos fueron aquellos cánticos en casi todos los campos de la liga de Ese portugués… es. Dichos insultos se consintieron desde la liga y federación, y se mostraban en las televisiones con regocijo de los presentadores, una vergüenza sobre la que nunca se quiso intervenir. Hace un par de semanas se suspendió un partido en segunda división por insultos a un jugador del Albacete; esperemos que continúe esta dinámica en el resto de campos.

La contraposición al jugador luso durante la última década ha sido el argentino del F.C. Barcelona Lionel Messi, otro jugador estratosférico que ha marcado una época en el deporte rey. Lo más extraño de este caso y el tema principal de este artículo, es que, la opinión pública en general, y también alguna parte de la propia afición merengue, ha preferido a la barcelonista pulga, apodo aplicado a este jugador debido a su reducido tamaño, frente a Cristiano Ronaldo. Y digo extraño porque mientras que el jugador del Barsa es talento natural puro, Ronaldo ha conseguido todo a base de esfuerzo, trabajo duro, dedicación, entrenamiento, determinación y confianza en sus posibilidades, y habitualmente es a este tipo de trayectorias sobre las que recaen las simpatías del respetable.

Por hacer una comparativa entre ambas trayectorias, el jugador argentino llegó con pocos años a la cantera del Barcelona y fue criado entre algodones teniendo claro los entrenadores su potencial y el prometedor futuro que le esperaba. En el caso de Cristiano, criado en una familia pobre de la isla de Madeira, la cual abandonó en solitario con 12 años cuando ficho por el Sporting de Lisboa, con un padre alcohólico que murió cuando tenía 20 años, su camino hacia el éxito no ha sido sencillo. Del Barcelona nada tengo que decir, para no desprestigiar este artículo, sobre su relación con los árbitros, aunque si destacar la sobreprotección que ha tenido su jugador franquicia. A Cristiano hemos visto salir impunes sin expulsión, y a veces sin pitar ni falta, codazos, patadas, pisotones, tobillos ensangrentados, cejas rotas o agujeros de tacos en sus piernas. Sin embargo, siempre lo ha entendido como un lance del juego y se lo ha tomado con deportividad.

Messi debutó en primera división en una época de primacía de los azulgrana, al lado de grandes estrellas como Ronaldinho, Etoo, Xavi, Iniesta, Puyol, además de otros canteranos culés, con entrenadores que cuidaron su progresión como Rijkaard o Guardiola. El portugués, en cambio, debutó en primera división en Portugal con 17 años fichando de inmediato por el Manchester United; consiguió dejar huella en este club inglés y tras ganar su primera Liga de Campeones y Balón de Oro al jugador más destacado de la temporada consiguió fichar por el considerado mejor equipo del mundo con el fichaje más costoso hasta ese momento, con la enorme presión que significaba, pero además, en uno de los peores momentos de este equipo. Es decir, consiguió su sueño a base de esfuerzo, trabajo y resultados. Partía el Real Madrid en inferioridad ante aquel Barcelona que parecía destinado a dominar la década, no obstante, a base de trabajo y buen futbol consiguió revertir la situación llevando al club blanco a una segunda edad dorada, en gran medida gracias a este jugador que, como un émulo de aquel Di Stefano de las 5 copas de Europa de los 60, ha liderado al Real Madrid. Hasta en su marcha ha sido rentable dejando en las arcas blancas el mismo dinero que costó en el momento de su fichaje.

Creo, por un lado, que somos bastante permeables a las opiniones e informaciones que continuamente recibimos de los medios de comunicación actuales, la propaganda cala sin duda. Estoy seguro, por ejemplo, de que casi nadie sabe que es el deportista más solidario del mundo, según revista especializadas. Durante el pasado año recaudó dinero para diversas causas, incluyendo una donación de más de 83.000 euros a un niño de 10 años que necesitaba una cirugía en el cerebro y 165.000 dólares para financiar el centro contra el cáncer en el que se estaba tratando su propia madre. Ello no explica, en todo caso, el germen de la parcialidad a la hora de informar sobre sucesos relacionados con Ronaldo, exagerando las noticias negativas, y minimizando las positivas; esta tendencia ya se apreciaba antes de su llegada al Madrid. Una vez sugirió él mismo que le tenían envidia; espero que los motivos de su mala imagen no estén relacionados con este pecado capital, sería demasiado triste para el periodismo. Tras convivir durante años con una bellísima modelo de alta costura rusa, ahora comparte su vida con la dependienta de una tienda de ropa que conoció en la capital de España, algo casi esperable con esta persona, cuya vida parece sacada de un cuento de Navidad de Dickens.

 

 

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