Editorial

LA VÍA VERDE DEL CHICHARRA Y OTRAS CUESTIONES POLÍTICAS

La vía verde del Chichara está más cerca de ser una realidad. Su finalización, según anuncian las autoridades regionales, tendrá lugar al inicio del próximo año. Este nuevo proyecto vendrá a potenciar el turismo, principalmente de interior en esta época en la que, precisamente, hay que tener un especial cuidado debido a la pandemia del covid-19.

Pero lo importante es que este nuevo proyecto se une a los ya desarrollados de Floración, Almadenes y el yacimiento de Siyâsa. Una dinámica excelente que trata de potenciar y diversificar nuestra economía, en exceso dependiente de la agricultura. Así por tanto, todas las nuevas iniciativas que sean capaces de crear empleo, en la medida de lo posible, en nuestro municipio siempre son bien recibidas. Máxime si tenemos en cuenta que esta además se realiza desde una perspectiva ecologista, es decir sin impacto negativo en nuestro hábitat como sí podrían ser las granjas porcinas.

En el ámbito político, a nivel nacional, se ha producido un hecho gravísimo. Unos militares retirados, nostálgicos de la época más oscura de España, comentan en su chat que hay que fusilar a 26 millones de españoles para que las aguas “vuelvan a su cauce”; al suyo, por supuesto.

Aunque lo más grave es que la Casa Real no se haya desmarcado del discurso (por cierto, incomprensible en pleno siglo XXI), que la involucra, carta mediante, y no abogue por la democracia que se supone que debe defender a ultranza, y de la que tan buenos réditos ha obtenido. Quizá esté más pendiente de las acciones del emérito, que hace de su capa un sayo, “blanquea” su situación con Hacienda a conveniencia (y en connivencia con las supuestas fuerzas progresistas), y se ríe de la Constitución, que lo elevó a los altares, y del conjunto de los españoles. Para rematar el desaguisado, Isabel Ayuso dixit: “Todos los españoles somos iguales, pero no ante la ley”, justo lo contario que dicta la Carta Magna y lo que alegó el propio emérito cuando dio su discurso navideño dejando “a los pies de los caballos” a su yerno.

Así pues, en buenas manos estamos, y como rezaba el Cantar del Mío Cid: “Que buen vasallo sería si tuviera buen señor”. Aunque conocer y estudiar Historia (sin confrontar a los españoles) y actuar por el bien público es mucho pedir para los “profesionales de la política”.

Finalmente, a nivel local, la oposición se descompone y un partido acusa a otro de colocaciones, sin aportar ninguna prueba ni nombres; todo está basado en el rumor, para que sea la prensa quien lo proclame a través de nota de presa. Mientras sigan en esa línea demuestran su inoperancia y un nivel paupérrimo.

 

 

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