Editorial

LA TERCERA OLA DE COVID-19 Y LA SITUACIÓN DE LOS HOSTELEROS CIEZANOS

La expansión de la pandemia del coronavirus en su tercera ola en la localidad sigue sin mejorar. Hay más de 500 casos activos, una tasa de incidencia que supera los 1.500 casos por cada 100.000 habitantes y 37 hospitalizados. Siguen siendo unos datos desalentadores. Sin embargo, el dato positivo es que estamos próximos a doblegar la curva, según los expertos sanitarios. Pero los daños colaterales, tanto sociales como económicos, están siendo terroríficos.

Los centros de salud del municipio y el Hospital de la Vega Lorenzo Guirao se ven colapsado, con el consiguiente perjuicio para el resto de pacientes de otras patologías. Si algo nos debe enseñar esta situación excepcional en la que nos vemos inmersos, es que resulta indispensable el mantenimiento de una sanidad pública de garantías; la misma que se ha visto mermada por los recortes de los gobiernos conservadores y a la que, ahora, recurre la ciudadanía buscando un salvavidas en medio del proceloso océano, como, además, debe ser en una sociedad enmarcada en el Estado del Bienestar, una sociedad en la que no se debe “dejar atrás a nadie”.

El esfuerzo inconmensurable de los sanitarios es digno de elogio. También el de los docentes de la localidad, abandonados a su suerte por la clase política, más preocupada de “rascar” votos que por salud de las personas. Tal es su preocupación por sus votantes (y conciudadanos) que incumplen las normas de vacunación dictadas por ellos mismos y anteponen el “sálvese quien pueda” a las normas más básicas de solidaridad. De esta forma, ofrecen una pésima imagen quienes deberían ser ejemplo público, como representantes del pueblo que son.

En el ámbito local, el Consistorio ha hecho pública una bonificación para los seis primeros meses en el recibo del agua y el alcantarillado para los hosteleros. No se puede reprochar nada al equipo de Gobierno en su tarea por intentar ayudar a la hostelería ciezana. Sin embargo, sí se echa en falta ayudas por el ente superior ejecutivo, la Comunidad Autónoma, que ha sido la que ha decretado el cierre forzoso; pero que nada ofrece a quienes, desafortunadamente, se les responsabiliza de la pandemia, a pesar de que los datos lo contradigan, y a quienes se les está abocando a la ruina económica.

Por último, queda por resolverse la tenebrosa y poca transparente situación del suministro de vacunas a la Unión Europea. Todavía se desconoce el contenido de los contratos firmados con las farmacéuticas, mientras que se amenaza con denuncias. En este caso está en peligro la salud del conjunto de la ciudadanía; aunque los intereses económicos de las farmacéuticas se anteponen a lo más elemental: la salud de la humanidad. Y Europa se indigna y se enrabieta; pero los ciudadanos seguimos sin saber lo que se firmó y, lo más grave, si están especulando con nuestras vidas.

 

 

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