Editorial

LA FASE 2 DE LA DESESCALADA EN CIEZA Y EL EMPLEO

Desde el lunes pasado Cieza ya convive en la Fase 2 de la desescalada lo que ha acelerado la “vuelta a la normalidad” en el municipio. Hay más comercios y bares abiertos, más autónomos que se reincorporan a su actividad y más personas realizando sus compras y consumos en ellos, que es lo que realmente debemos hacer para reactivar la economía local. Es necesario hacer “patria chica” y apoyar, con nuestro consumo, a nuestros comercios y bares.

En este sentido, hay que poner en valor las estrictas medidas sanitarias que están haciendo cumplir los responsables de estos establecimientos. Aunque aún nos sigue faltando ese complemento por parte de la totalidad de la población en sus salidas a la calle. En Cieza no hemos registrado ningún nuevo brote de covid-19, pero si queremos seguir recuperando, poco a poco, nuestra vida debemos tener paciencia y no pensar que la batalla está resuelta. Cualquier traspié solo nos conduciría a retroceder. Véase el caso de Totana, que se ha quedado en la Fase 1 por un brote. Por tanto, hay que tener presente que no por ir más rápido se llegará antes a la meta.

En esta senda de reactivación, el gobierno municipal, a través de la Concejalía de Empleo ha anunciado una batería de medidas para el fomento del empleo, enmarcadas dentro de la campaña ‘Volvemos’ pero extensibles hasta final de año, compuestas por un montante ligeramente superior al millón de euros. Se persigue potenciar todos los sectores de actividad de la economía ciezana para que la agricultura no sea quien tenga que llevar la mayor parte del peso.

El mes de abril ya nos trajo unos datos excelentes con la bajada del desempleo, y este mes de mayo serán, casi con toda probabilidad, mucho mejores, debido a la importante incidencia de las campañas agrícolas de aclareo y recolección. Por este motivo son fundamentales las inversiones que fomenten el empleo en todas las áreas, para no depender de la temporalidad.

También en esta línea, va a resultar vital las ayudas que va a obtener el conjunto de España a través de la Comunidad Europea si es aprobada la propuesta de la Comisión Europea. Después de varios reveses que aventuraban una fractura definitiva entre los estados del Norte y los Sur, se ha producido el giro esperado y deseado para los españoles: el giro solidario que se presupone que está en los cimientos de la Unión Europea, pero que en la anterior crisis económica del 2008 dejó indefensa a la mayoría de la población. Además, de no darse este giro estaría en grave peligro la propia existencia de la Unión Europea. La insolidaridad, los nacionalismos y el Brexit la podrían finiquitar. Así que rectificar es de sabios.

Finalmente, a España le corresponderán 77.000 millones de euros en subvenciones a fondo perdido y 63.000 millones en préstamos a bajo interés. Un dinero que vendrá muy bien para intentar paliar los efectos del covid-19. Porque es necesario comprender, en todas las esferas políticas, que no podemos seguir siendo un país con un peso tan importante en el PIB del turismo y determinados servicios. Hay que apostar con fuerza por la ciencia, la tecnología y los servicios de alto valor añadido para que una eventualidad como esta nos pueda dejar “contra las cuerdas”.

Aunque hay algo claro en las medidas que se han ido tomando hasta el momento. Las ayudas otorgadas por el gobierno a los autónomos, pymes, familias y el ingreso mínimo vital apuntan a una dirección: la salida de esta crisis no la deben pagar los de siempre, las clases trabajadoras y menos pudientes, todo lo contario que sucedió con la crisis financiera de 2008. Ahora, también se debería potenciar la subida fiscal para las grandes empresas y patrimonios. No resulta muy lógica y social una política fiscal que retraiga a los autónomos el 20% de sus ingresos por beneficios, con independencia de la cantidad, mientras que las grandes empresas, las que arrojan importantes dividendos, cotizan a un 5% o menos, que para eso está la ingeniería fiscal: un bonito eufemismo que camufla una realidad muy grave.

Por último, quisiéramos acabar estas líneas con un homenaje a un gran ciezano que nos ha dejado esta semana. Se trata de Francisco Martínez Rojas, que fue alcalde socialista entre 2000 y 2003. Fue un gran político y médico que deja un enorme hueco en la sociedad ciezana. No solamente por sus logros en ambos ámbitos, sino por su cercanía con sus conciudadanos, su carácter afable y su manera de implicarse e intentar solucionar los problemas de la sociedad ciezana a la que amaba. Y esta misma sociedad llora su pérdida. Su marcha ha conmocionado a los ciezanos y ciezanas porque era una gran persona. Desde aquí mostramos nuestras condolencias a la familia y a sus numerosos amigos. Descanse en paz.

 

 

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