‘Collage Analógico’, el canto vivido de Aurora Montoya

ENTREVISTA

Collaura presenta su exposición en el Siyâsa desde el 12 se diciembre

Miriam Salinas Guirao

Aurora Montoya (1968, Jumilla) irradia lo que lleva dentro: revestida de piel almacena un huracán de creatividad. Desde 1997 reside en Cieza, aunque comenzó a amar la población mucho antes. Confiesa sentir esa alegría, ese no sé qué, cuando vislumbra la Atalaya regresando desde cualquier dirección hacia la perla del Segura. Su vida de estudiante transcurrió entre la Facultad de Magisterio, por la mañana, y la Escuela Superior de Arte Dramático, por la tarde.

Ejerce como maestra de música en el CEIP Cristo del Consuelo, el Grupo de Cieza, por la especialidad de educación artística, concretamente, en el área de música. “Es un trabajo que me gusta porque me encantan los niños y porque mi asignatura es la que más se acerca a mí y viceversa. Abre un campo tan amplio de posibilidades donde no hay cabida al aburrimiento”, relata.

Ha participado en varias exposiciones colectivas internacionales de collage, tanto de forma presencial como online: Krafstrom Art-0202, exposición online, organizada por Colorbox Perú; Collage y palabra organizado por Mujeres que cortan y pegan; Dimad, Supergrafico y La noche de los libros… Esta última se realizó en el Centro de diseño Matadero de Madrid del 13 al 15 de noviembre de forma presencial y posteriormente de forma online en mujeresquecortanypegan.com.

El mar que mira desde sus ojos brilla con luz propia. Esa calidez que atraviesa de frente. Así se ven sus obras, agua y sol. Agua, cristalina y verdadera. Sol, calor y claridad. Desde hace cinco años trabaja con esmero el collage, la técnica pictórica que expresa el universo ‘Collaura’.

Pregunta: ¿Cómo comenzó ‘Collaura’? ¿Cómo y cuáles fueron sus primeras exposiciones?

Respuesta: Llevo con unas tijeras en la mano desde pequeña, ahí comenzó ‘Collaura’. Cuando cursaba 6º de EGB el profesor de plástica nos enseñó esa técnica que a mí me fascinó y desde entonces no he parado.

Me involucré más hace 5 años y pronto apareció la oportunidad de realizar mi primera exposición en el restaurante Divinum de Abarán. Fátima, la propietaria de entonces, mostró interés por mi obra que conoció a través de mi amiga Ana y allá que me fui con mi pequeña colección de collages y sin ninguna experiencia en montajes. Después vino Ideak en Cieza, La casa del artesano en Jumilla, exposiciones colectivas, etc.

 

P: Sus obras beben de la literatura, ¿qué supone para usted este mundo?

R: La literatura es otra de mis pasiones. No concibo mi vida sin libros, ellos me han salvado. Pertenezco al grupo literario ‘La sierpe y el laúd’ y eso significa mucho para mí porque es una forma de canalizar esta pasión que siento por las letras. Mi género favorito es la poesía, imagínate que fuente de inspiración tan grande para mi trabajo creativo.

P: La mujer es una pieza destacada de sus creaciones, además, recientemente ha podido formar parte de la fundación del Colectivo de Mujeres Collagistas ‘Tijeras encantadas’, ¿cuál es vuestro objetivo?

Estoy muy ilusionada con este proyecto, primero porque me acerca a Hispanoamérica donde tienen una visión del collage muy distinta a la europea  y supone una fuente de crecimiento constante. Después porque ser cofundadora de un proyecto hecho por mujeres me da mucha energía ya que nuestra pretensión es denunciar, a través del arte, las injusticias, que, a día de hoy, siguen cometiéndose contra las mujeres a la vez que tratamos otros temas de interés social.

P: Desde el 12 de diciembre se puede visitar la exposición ‘Collage Analógico’ en el Museo de Siyâsa en Cieza, que permanecerá abierta toda la Navidad, hasta el 12 de enero. Ha creado una treintena de obras que se enmarcan en una situación concreta, que reflejan cientos de emociones, ¿qué puede encontrar el espectador?

R: La obra que encontrará en esta exposición es reciente, realizada este mismo año. Aunque también muestro un par de obras anteriores que son muy importantes para mí. Espero que  se encuentre con un espacio rodeado de vida, ameno, con ritmo. Me gustaría que se desplegara ante sus ojos un conjunto de imágenes que consiguieran despertar alguna emoción en él y en ella. Y sobre todo, que fuera un disfrute, que no resultara aburrida.

P: A pesar de la pandemia mundial ha podido participar en varias exposiciones colectivas internacionales de collage, ¿cómo ha sido la experiencia?

R: La pandemia, sin duda, ha cortado nuestro estilo de vida tal como lo conocíamos, pero el hecho de estar más tiempo en casa creo que ha sido bueno para las personas creativas e inquietas. Este tiempo de confinamiento obligado en marzo y en mi caso particular, posteriormente, me ha permitido hacer esas cosas que siempre quería hacer pero nunca tenía tiempo para hacerlas. Así que me puse las pilas y me adentré en el desconocido, para mí, mundo online. Me sigue maravillando que con solo mover un dedo tengas acceso absolutamente a toda la información. Aproveché para hacer un curso de emprendimiento, talleres de varios temas, cursos de redes sociales y empecé a darle forma al proyecto Collaura que muy pronto saldrá a la luz a través de  collaura.com. A través de prestar más atención a las redes sociales recibía información sobre convocatorias para exposiciones internacionales online de collage, participación en fanzines digitales, exposiciones presenciales, participación en agenda de mujeres artistas. Un montón de convocatorias de las que antes no tenía ni idea de que existieran. Gracias a este parón pude prestar atención a todo esto y avanzar un poquito más en mi trayectoria artística.

P: Para conocer más a Aurora, ¿cuál es su canción favorita?

R: ¿Canción favorita?  Es difícil elegir pero hay una que me emociona muchísimo cuando la escucho interpretada por Paco Ibáñez en directo desde el teatro Olympia de París en el año 1969, ¡A galopar! Un poema de Alberti que es un auténtico y bello canto a la libertad. Situarnos en el momento que él la canta, fuera de España porque era imposible cantarla en la España gobernada por el dictador. Como público los exiliados, los hijos de los exiliados. Se me eriza la piel cuando me lo imagino. Siempre celebro el triunfo de la libertad cantando  esta canción, donde mi pille la noticia. Mis hijos alucinan porque la canto a voz en grito y llorando a lágrima viva y ya te digo, donde me pille, la mayoría de veces en mi casa pero otras veces me pilla la alegría por la calle y ahí empiezo y no puedo parar. Esto que te cuento es real y a los que me conocen no les extrañará nada.

 

 

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