Caminos de Cieza con historia

     ENTREVISTA

Emprendemos una ruta fascinante pasando el Madroñal, visitando el barranco de Villalba y los ‘praícos’ de Doña Ángela

Miriam Salinas Guirao

Iniciamos un paseo hacia el pasado, con un camino firme, dejando atrás la Atalaya nos dirigimos con Pepe Olivares García, conocedor de la zona, a descubrir algunas historias peculiares. Rumbo hacia la casa del madroñal, oteando la sombra de los pinos y marcando una ruta, antes muchas veces hecha. Vamos por camino viejo de Cagitán.

Pregunta: ¿Qué podemos conocer del paraje del Madroñal?

Respuesta: Lo primero es el nombre, viene del madroño, probablemente por el árbol que se sitúa al pie de la Sierra del Oro. Su nombre científico es arbutus unedo. Para poder responder a esta pregunta voy a utilizar los datos que publicó ‘Flora protegida’, un proyecto de la Universidad de Murcia. El motivo de la singularidad del árbol es que presenta un tronco muy grueso, posiblemente el mayor del ámbito del sureste ibérico. Se desconoce la edad, aunque otros de aspecto parecido se sabe que tienen 500 años. Tras el abandono de la huerta donde se ubica y la falta de aporte hídrico, se encuentra en un paulatino deterioro, que pone en peligro su vida.

Se desconoce su origen, aunque a juzgar por la toponimia del lugar, debe tratarse de un ejemplar natural que, posteriormente, fue respetado y arreglado su entorno, ya que se ubica sobre un pequeño parterre construido con ladrillos macizos conocidos en la zona como atobas. Es probable que además del valor ornamental fuese utilizado por las propiedades medicinales de las hojas o el consumo de los frutos

Se encuentra en una huerta abandonada de posible origen medieval, a juzgar por los viejos algarrobos y olivos del lugar, que era regada con las aguas de una fuente. La huerta ha sido prácticamente abandonada, apoderándose paulatinamente la maleza, con el consiguiente deterioro de los árboles existentes, que, a malas penas, resisten sobre unos sustratos margosos poco acogedores con la falta de agua.

Una de las edificaciones singulares, sin duda, del paraje del Madroñal, es el Pozo de la Nieve, situado en plena Sierra de Oro. Las frecuentes nevadas por aquel entonces, la menor insolación reinante en esta umbría y la pendiente del terreno, necesaria para evacuar de los pozos el agua del deshielo, favorecían que aquí la nieve tardase más tiempo en derretirse. Se encuentra situado junto a otras construcciones tradicionales como una mina de hierro y las tuberías que transportan el agua desde su nacimiento hasta la  balsa donde se almacenaba. Aún en los meses de estío su agua no era solo aprovechada para el regadío, sino que también se disfrutaba para aminorar los rigores del calor.

El Pozo de la Nieve que hay en el Madroñal es el de menor cota de altitud de la Región de Murcia.

Los pozos se construían con elementos del entorno: piedras, arena, madera, yeso, cal, etc. Los operarios introducían la nieve en ellos hasta cubrir los casi siete metros de profundidad, hasta los portales de entrada. La cúpula actuaba a modo de cámara de aire para mantener la temperatura. Se tienen noticias de un arreglo del mismo en 1689, que costó 80 reales la teja para arreglar la casa y el pozo de la nieve.

En la Sierra del Oro existe una gran riqueza minera. En 1862 el vecino de Murcia Manuel Martínez registraba la mina Santa María, de mineral cobrizo, en el partido del Madroñal, a 600 metros del manantial. Muy cerca del pozo de la nieve, José Pérez Arenas, vecino  de Cieza, en 1864 registraba una mina de mineral plomizo con el nombre de El Porvenir. Y en el 1898 se registró la  mina Don Quijote, de mineral de Hierro del término de Cieza, otorgada a Pablo Nogués y Diego Pérez Hernández.

P: El terremoto de Lisboa pudo notarse en Cieza, ¿existe en esta zona algún rastro?

R: Próxima a la hacienda del Madroñal, se encuentra las ruinas de la casa del Cura, conocida así por la ocupación de su propietario en el siglo XVIII.

El terremoto del sábado, 1 de noviembre de 1755, día de Todos los Santos, causó un enorme impacto en su época ya que produjo varios miles de víctimas en Portugal, España y el norte de África, y daños económicos muy elevados. Fue sentido en la totalidad de la península Ibérica.

Por encargo del rey Fernando VI, se recogió, pueblo a pueblo, los daños. El gobernador de Cieza mandó un escrito con las novedades que el seísmo causó en la zona bajo su mandato, relatando que en la finca del sacerdote Matías Marín-Blázquez y Melgares, ligado al monasterio de la Inmaculada Concepción de Cieza ‘Las Claras’, se produjeron algunos daños: “Temblaron los edificios, pero sin ruina, y fue tal la felicidad que persona alguna, ni en sus animales y demás bienes experimentó el menor detrimento. El río no tuvo novedad. Sólo una fuente enturbió sus aguas, y otra las acrecentó en alguna parte aunque corta, y a su distancia de cien pasos rebosó, en posesión de Don Matías María y Melgares, presbítero de esta Villa, al parecer bastante porción de agua; y siendo su terreno secano, humedeció más de cien varas cuadradas con manifestación de alguna poca agua en la superficie y por su parte inferior corre como cosa de un dedo, que se percibe del mismo gusto que la que da la contigua fuente”.

P: Un fraile hizo suya la zona que despunta entre los colores de la tierra. ¿Qué se sabe del fraile que vino de Navarra? ¿Para qué usó las tejas? ¿Y el barranco Villalba?

R: A finales del siglo XVII, da comienzo la construcción del convento de Franciscanos Descalzos de San Joaquín y San Pascual, con tal motivo llega a Cieza el V.FR. Juan Salaberri, religioso lego, natural de Navarra. Venía encargado de fabricar la teja y ladrillo del citado convento. Se desplaza al barranco de Villalba,  donde disponía de todo lo necesario para fabricar las tejas para la cubierta de este edificio tan querido por los ciezanos

Fray Pascual Salmerón en su obra ‘La antigua Carteia, o Carcesa, hoy  Cieza, villa del Reyno de Murcia’, relata las obras y milagros del padre Salaberri: “Fue religioso ejemplarísimo en la humildad, retiro, silencio, pobreza, aspereza de vida, y demás virtudes. Casi toda su vida estuvo empleado en hacer teja, y ladrillo para el Convento de Cieza, haciendo una vida casi anacorética. (…) Siempre iba con la cabeza descubierta, y a la inclemencia en verano, y en invierno; y solía ir del todo descalzo. Concluido el trabajo del día, rezaba la Corona de María Santísima con los pretendientes que le acompañaban  (…) Por las mañanas un lagarto de aquel monte, que lo despertaba para la oración, y para su trabajo. El modo que tenia de despertarlo era, mordiéndole blandamente en la oreja, en la nariz, o en algún dedo de la mano. Súpose esto de boca del siervo de Dios; y se cuenta que una mañana le mordió el lagarto tres veces seguidamente contra lo acostumbrado: estrañólo el siervo de Dios; y levantándose vio cerca de sí una víbora. (…) Estando este siervo de Dios en el Convento, no bajó una noche con la Comunidad al reflectorio. Un religioso, que lo echó menos, subió á su celda, y le preguntó por qué no bajaba a cenar. A lo que respondió diciendo: ‘Hermano, para qué he de cenar, si mañana me he de morir’. Así sucedió. El día siguiente le acometió una calentura sincopal, que en el término de nueve horas le quitó la vida; habiendo recibido devotamente los Santos Sacramentos. Fue su dichosa muerte el día 14 de julio de 1707, a los 48 de su edad. A su entierro acudió mucha gente, no solo de esta Villa de Cieza, sino también de la de Abarán, por la opinión que tenían de Su Santidad. Tocaban a su cuerpo rosario, y le cortaron parte del hábito; como también de las uñas, y cabellos. Algunos casos prodigiosos se cuentan con el contado de una cuerda suya en peligrosos partos. En Cieza, y Abarán persevera la memoria, y constante opinión de santidad de este siervo de Dios.”

Posteriormente, este paraje será conocido como el de la Tejera y balsa de San Pedro,  próximo a la finca del Madroñal. Según JC Trigueros, en 1761, Miguel Navarro, vecino de Cieza, continúa en este lugar con la fabricación de teja y ladrillo. Desde el 1890, las canteras del barranco de Villalba serían explotadas, entre otras, por la familia Sánchez, con su empresa cerámica ‘Virgen del Carmen’, hasta finales del siglo XX en que cesó su actividad fabril.

P: Dejando atrás el paraje, a la derecha, se vislumbran las tierras de Cagitán. ¿Qué son ‘Los praicos’ de doña Ángela? ¿Quién era Ángela Rodríguez Marín?

R: La finca de ‘Los Praicos’ de Doña Ángela’ es conocida también como ‘La Ermitica’. Según relata la prensa local,  el  1 de octubre del 1910 fue bendecida la capilla que Ángela Rodríguez Marín, (viuda de Barreri) mandó construir en este bello y desconocido paraje ciezano.  Dijo la misa el cura-ecónomo de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Juan José Marco, oficiando de asistentes al santo sacrificio y a la bendición, los presbíteros, Antonio Dato Hernández, José Marín Alonso, Francisco Pérez Marín y Antonio Llamas. Cantaron la misa, original e inédita del reputado compositor Antonio León Piñera, las señoritas Josefa y Paca Baldrich, las cuales hicieron gala de sus hermosas y bien timbradas voces. Después de la ceremonia, fueron, las distinguidas personalidades que asistieron, obsequiadas con una espléndida, magnífica y suculenta comida en la que no se echó de menos el menor detalle.

En 1902, Juan Cuartero se encargó de las obras de construcción de la cometida de agua potable  desde ‘Los Praicos’ hasta la población de Cieza. En este paraje también fue solicitada una concesión minera para la extracción de hierro. En la actualidad todavía se conserva la bocamina de dicha explotación, quien visita la zona puede descubrir una almazara artesanal y los restos de distintas construcciones escavadas en la montaña, que sirvieron de almacenes  y bodegas.

Y hasta aquí la visita de hoy.

 

 

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One thought on “Caminos de Cieza con historia

  1. José Lucas Yuste

    Ya jubilado y con tiempo suficiente para colaborar como moderador en el foro Imagines Antiguas de Cieza. “La Perla del Segura”. Leyendo vuestro trabajo Caminos de Cieza con historia, insertada por Don José Olivares García.
    Gracias a este interesante artículo, tengo respuesta a algunas de las preguntas que formulaba al incluir alguna fotografía en este grupo sin fecha ni pie de foto, por ejemplo, la industria minera de Cieza, 1864 de plomo “El Porvenir” y en 1898 “Don Quijote” de mineral de hierro.
    También, por citar alguna otra duda, la finca de ‘Los Praicos’ de Doña Ángela’ ‘La Ermitica’, después de encontrarse totalmente derruida fue afortunadamente reconstruida.
    Muchas gracias por el interesante testimonio que aportáis con vuestra publicación on line “Crónicas de Siyâsa”
    Un cordial saludo.

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