Borracho de nieve, por Higinio Morote

Borracho de nieve

Un. Dos. Un. Dos.  Un, dos, tres. Dos mil veintiuno.

En medio de momentos tristes, lúgubres, incluso bochornosos, encantadores y de la historia. Somos historia al fin y al cabo; estamos siendo historia. Esa que normalmente suele ser aduladora o grandilocuente. Pero en nuestro caso somos una historia, con una alta conexión Benidorm Palace de tercera. Donde quizás deberíamos hacer una excepción… Yo acuso (pues), y yo, y yo… y yo. Me acuso a mí mismo de muchas cosas y veo en este nacimiento de ‘columna’ carencias evidentes, olvidos terribles (que los habrá), ausencias notables y faltas que me harán sonrojar. También vislumbro cosas buenas, pero por el momento me las guardo.

Debo decir que, como todos pensamos, la prensa  impresa está demodé, ¿y qué?

Con ‘Filomena’ pisándonos los talones, y helándonos las pestañas, vivimos este ‘Renacimiento’, pero de momento nada nuevo bajo el sol. Unos entran, otros salen, y al final, mes tras mes, es idénticamente lo mismo. Pero con más ausencias.

Voy a cambiar el tono, que me está quedando esto de un ‘Réquiem a Luis I de España’ que ríete tú de todos los ajados compases de José de Torres.

Y voy a jugar un poco… ‘Filomena’ que nos sumió a todos en un estado nirvatico, viendo nieve, que un servidor se sentía Gran Duquesa Rusa, pero a la ciezana, cambiando el Nevá en trineo por el campo de Cagitán. No pudo no participar de la alegría, irracional, de sus conciudadanos-instagram,Facebook,twitter– para darse cuenta de dos cosas:

Primera, no más excursiones a la nieve sin manguito de piel -por favor-.

Segunda, de repente todos vivimos conectados tras la pantalla de un móvil y nos sorprendemos…  ¿cómo es posible ir a dar un paseo invernal, sin manguito de visón, tres o cuatro estolas y mucho plástico y poca mascarilla-capilar, of course, que yo sé que sois ciudadanos modelo-?

Por eso, yo acuso.

Sobre todo acuso de que no conocemos la historia y estamos condenados a repetirla. Lo que hoy vivimos ya se vivió en la Belle Epoque. Rasputín ya lo vivió, y Rasputín lo mató. Pero yo soy de la opinión que el muerto al hoyo, y el vivo al bollo. Aun así, aunque me maravilla el fenómeno invierno en la Rusia de 1900, las millones de historias en instagram y las fotos en ¿Facebook? Y los cientos de kilos de harina de fuerza para hacer gachamigas, no me queda más remedio que acusar.

Empiezo yo, claro.

Esas fotos me dejaron helado. Literalmente. No pasa nada.

El resto del mundo digital en particular me da tan igual como muchas revistas santas.

Mucha pompa, mucha circunstancia y mucha miseria. No digo pobreza (moral-sigh-) solo, digo miseria. Es como si todo este aire mágico de la nieve, el monte y el campo se estuvieran esfumando a pasos agigantados.

La nostalgia no vale nada.

Por eso precisamente hay que acusarse. Yo acuso, el primero a mí. Y por eso os digo: “Abrid los ojos, nos espera un mundo de oro pero hay que ayudar a construirlo”

¿Preparados?

Pues maldiciones, se abre la veda.

A ver si entramos en calor y dejamos de vivir, en este frio apático. Yo el primero, quizás con un borracho de nieve.

Caray chica, ¡qué bollería tan fina!

 

 

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