Bolvax: el legado durmiente

REPORTAJE

Una exposición reúne, en el Museo Siyâsa, cientos de piezas arqueológicas del yacimiento ciezano

Miriam Salinas Guirao

El legado, aquello que quedó encaramado, oculto, en el cerro de Bolvax, en su ladera, bajo su maleza. Aquello que fue robado, los vestigios de otros ciezanos, de otros pobladores de este rincón del Segura.

Bolvax vuelve a latir, despacio, y su aliento palpitará hasta el 17 de julio en el Museo Siyâsa. La muestra ‘Bolvax. Del expolio a la excavación científica’ muestra más de 300 piezas ibéricas, romanas y andalusíes; del Bronce Final, Cultura Ibérica, Romanización y mundo andalusí. Son piezas de cerámica, de oro, de plata, de otros metales y trabajados en roca desde el s. VII a. C. hasta el s. XIII d. C.

Como explicó el director del Servicio de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Cieza, Joaquín Salmerón Juan, más de 100 piezas de la exposición han sido cedidas por el Museo Arqueológico de la Región de Murcia y fueron depositadas allí, hace unos tres años, como fruto de la acción contra el expolio arqueológico de la Guardia Civil en la Región de Murcia. Otro lote de piezas proceden de prospecciones y excavaciones científicas realizadas en los últimos años en Bolvax, bajo la dirección de los arqueólogos Luis de Miquel Santed (director conservador del Museo de Murcia), María José Morcillo Sánchez (arqueóloga), Antonio Poveda Navarro (profesor de la Universidad de Alcalá de Henares) y Joaquín Salmerón Juan. Los cuatro son también los comisarios de esta muestra. El tercer lote de piezas de la exposición procede del depósito voluntario de personas que heredaron esas piezas o las hallaron, por casualidad, en sus paseos por Bolvax y otros parajes cercanos.

El legado de Bolvax

Desde un escarpado cerro hasta la orilla del Segura se extiende Bolvax, que ocupa alrededor de cinco hectáreas de terreno con fuertes pendientes, a dos kilómetros del núcleo urbano de Cieza.

Los cuatro comisarios dirigieron las excavaciones que comenzaron en el año 2013. El gran espacio que comprende el yacimiento obligó a la delimitación, siendo el primer objeto de estudio la muralla, la estructura defensiva más visible. El expolio había sometido Bolvax al limbo, pues las piezas se extraían descontextualizadas. En arqueología se precisa que los materiales tengan su estratigrafía, su contexto, pues así las estructuras pueden asociarse a los materiales arqueológicos, “esto es muy importante para conocer la cronología y la época”, explicaba Morcillo en la presentación.

Se han acometido tres actuaciones arqueológicas, entre los años 2013 y 2016, en la zona. El espacio excavado se ha centrado en la parte del zócalo de la muralla de época Republicana Romana. La muralla, según se explica en la publicación ‘Bolvax. Un nuevo enclave militar romano en el Valle del Segura’ está construida de opus caemeticium y posee varios elementos constructivos como un refuerzo y una canalización. Unida a la muralla se han encontrado unas estancias aterrazadas que “han evidenciado dos fases cronológicas: la primera y más antigua del siglo III a mediados del II a. C. y la segunda de mediados del siglo I a. C. a mediados del siglo I d.C. Al exterior de la misma han aparecido materiales cerámicos andalusíes de los siglos XI al XIII, que demuestran una continuidad poblacional en el asentamiento”, como se detalla en la publicación.

La presencia de cerámicas fenicias y griegas evidencian lo estratégico del enclave, ya que Bolvax debió ser un punto fundamental en la ruta de comercio, no solo eso: la muralla, de cemento de cal, supuso un gran esfuerzo, una cuidada tarea que evidencia lo importante que era proteger el lugar.

Las excavaciones se centraron en un punto de la muralla visible, pero en el yacimiento hubo una ocupación anterior, de época ibérica, y todavía más atrás: se han encontrado materiales de la Edad de Bronce. “Cuando llegan los romanos se adaptan al poblado ibérico, no lo arrasan, les interesa quedarse porque es un lugar geoestratégico para esa distribución de materiales y control de mercancías” -explica María José-. “Luego, en época Tardorrepublicana se convierte en un lugar muy importante porque se construye la muralla que tiene ocupación hasta la época Alto Imperial.  Conforme avanzamos en el tiempo también aparecen materiales del comienzo de época imperial; cuando la mayoría de la población se baja al llano porque ya no hace falta defenderse, pero con la crisis del siglo III d. C. vuelve la inestabilidad y regresan a las zonas en altura”.

La zona no se libró del conflicto: de entre los hallazgos se han encontrado gran cantidad de balas de honda de plomo, de puntas de flecha de bronce y fragmentos de lanzas de hierro. Los últimos materiales hallados coinciden con la vida en Siyâsa, “construyeron pequeñas cabañas adosadas a la muralla frente a un núcleo poblacional de más de 700 viviendas. Los restos encontrados entre carbón y ceniza, indican que formarían estructuras con techo y paredes de maderas que se incendiaron. Bolvax pudo ser un puesto auxiliar de vigilancia, que se encontraría más cerca del camino del río”, explica Salmerón.

Los materiales: en su contexto

El yacimiento ha guardado el legado. Los hallazgos arqueológicos, derivados de la investigación científica, han permitido escribir la historia, sin embargo, Bolvax, ha sido objeto de numerosas excavaciones clandestinas, armando colecciones particulares, y otros tantos objetos fueron vendidos en el mercado negro.

De entre los materiales arqueológicos más significativos que pueden observarse en la muestra destaca la amplia colección de joyas y elementos decorativos. Al exterior de la muralla durante la excavación también aparecieron elementos de época Andalusí con el reaprovechamiento de la muralla, en la que tenemos fragmentos de orzas y ollas de cocina del siglo XI y una jarrita esgrafiada del siglo XIII. Al igual que otros santuarios de época ibérica en el Sureste (Recuesto, Caravaca, Minateda, Almaciles…) dentro de este lote de objetos de Bolvax recuperados en una colección particular, se ha podido reconocer una serie de pequeños objetos, realizados en plata, muy diversos: cinco aretes, tres placas finas, una placa rectangular oculada y otros exvotos. Este tipo de placas votivas con ojos se ha documentado en santuarios ligados a divinidades relacionados con cultos en los que participa el agua, tanto en santuarios al aire libre como en cuevas. Entre los exvotos se reconoce uno en forma de mano, tres pequeñas figurillas de diferentes formas y dos colgantes fálicos. Destaca entre estos últimos, uno que presenta en uno de los extremos la forma de una cabeza humana y en el otro, claramente el falo. Aunque se han interpretado estos conjuntos, a veces, como acopio de orfebre, para nosotros es más posible que correspondan a lotes cultuales dentro de las ofrendas de un santuario.

Pero, ¿cuál es el futuro de Bolvax? Este importantísimo yacimiento necesita más  financiación para continuar trayendo descubrimientos al presente. “Es único, hemos descorchado la botella, tiene muchísimo potencial”, declara María José. En este sentido, durante la presentación, el alcalde, Pascual Lucas, anunció que el Ayuntamiento ha solicitado un taller de empleo, compuesto por 15 personas, para volver a excavar en el yacimiento íbero-romano con el fin de avanzar en su estudio. Entre el público estaba la concejal de Museos, Conchi Villa, y los miembros de la Corporación Antonio Montiel, Ignacio Erquicia, Mónica García, Juan José Piñera y Laura Villa.

Les recordamos que el Museo Siyâsa abre sus puertas, para todo el público de forma gratuita, de martes a sábados de 11:00 a 13:30 y de 17:30 a 21:00 horas, así como domingos y festivos de 10:30 a 14:00 horas.

 

 

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