Antonio Balsalobre y sus artículillos independientes

Viaje principesco

Si fuese verdad lo que publicó este domingo The Telegraph sobre quién pagó el viaje de novios del actual rey de España en 2004, estaríamos, cuando menos, ante un grave problema ético-político. Felipe y Letizia se fueron de luna de miel como “Sr. y Sra. Smith» por hoteles de lujo de todo el mundo (Jordania, Camboya, Fiji, Samoa, EEUU o México). Hasta aquí nada que objetar. Monarquía y ostentación no han sido nunca términos contradictorios ni opuestos. El viaje costó 467.000 dólares. No parece que viajaran con Ryanair, pero bueno, cada uno con su dinero hace lo que le da la gana. Ahora bien, que más de la mitad de ese importe, según el diario británico, lo pusiera la empresa del catalán Josep Cusí, un posible testaferro de Juan Carlos I, empieza a ser preocupante y a oler mal. Alguna explicación de la Casa Real sobre la financiación de este viaje principesco no estaría de más.

Encuestas

Como decía el otro, las encuestas, encuestas son. Ni son oráculos ni predicciones proféticas, pero marcan una tendencia en un momento dado y pueden resultar interesantes a la hora de interpretar la realidad política. La última del CIS, en concordancia con otras que se han venido publicando últimamente, viene a confirmar lo que de algún modo y sin necesidad de demoscopia se palpa en la calle. Que la gestión de la pandemia y de la desescalada no sólo no le está pasando factura al gobierno de coalición sino que, tras superar los momentos de mayor gravedad, PSOE y Unidas Podemos conservan su ventaja electoral frente a los partidos de la derecha. Casado, como jefe de la oposición, se lo tendría que hacer mirar. ¡Tanto ruido para tan pocas nueces! ¡Tanta crispación para seguir bajando en las encuestas! ¡Para acabar haciéndole la cama a su sosia Abascal! Él sabrá lo que hace.

Regreso al futuro

Al PP regional y a Valcárcel se le amontonan los casos y las causas. Tras más de 20 años de neopotismo, arbitrariedades y gobiernos corruptos es lo menos que cabía esperar. Ahora vuelven, con la comparecencia del expresidente regional en los juzgados, aquellos años oscuros de especulación inmobiliaria y engaño generalizado del “Agua para todos” que nunca se han ido del todo. Imputado en la causa abierta por el Juzgado de Instrucción número 1 de Murcia para investigar su intervención en los contratos de la desaladora de Escombreras con las empresas del grupo ACS, Valcárcel tendrá que responder por los delitos de prevaricación continuada, malversación de caudales públicos y fraude de subvenciones que le atribuye el Fiscal. Escandaliza, y me quedo corto, que una desaladora que debía tener «un coste cero» para las arcas regionales acabe costando 600 millones hasta 2034. Con estas diligencias y otras que están pendientes, el pasado vuelve a tener futuro.

Vivo y coleando

Si a estas alturas todavía hay alguien que crea que este gobierno tiene mala salud, más vale que vaya pensando que se trata de una mala salud de hierro. Es verdad que le costó nacer, que casi lo hizo in extremis, que para alumbrarlo se necesitaron los fórceps de la terca aritmética electoral; y que recién parido tuvo que bregar con un inesperado tsunami sanitario y económico. Pero aquí sigue, vivo y coleando. Después de haber afrontado con más aciertos que errores una pandemia mundial devastadora. Sacado adelante leyes sociales (la del ingreso mínimo vital es histórica) con apoyos parlamentarios más que amplios. Y articulando ahora una desescalada compleja y un plan de reconstrucción social y económica también vital para el que busca la colaboración de un Ciudadanos mucho más centrado y para el que parece contar, por fin, con la ayuda de una Unión Europea consciente de lo mucho que nos jugamos. El ruido y la crispación quedan para otros.

 

 

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